¿Sabíais que antes de que Geralt de Rivia se convirtiera en un icono con The Witcher 3 existió un ambicioso proyecto que prometía llevar sus orígenes a las consolas y que se esfumó sin dejar rastro?
Se trataba de The Witcher: Rise of the White Wolf, una versión del primer juego de la saga diseñada desde cero para PlayStation 3 y Xbox 360. A diferencia de
un simple port directo, este título (que no estaba desarrollado por CD Projekt RED) buscaba reconstruir la primera aventura del brujo para que los jugadores pudieran experimentar la crudeza de su mundo con una tecnología que, en el lejano 2008, era revolucionaria.
El desarrollo no fue una tarea menor: durante 15 meses, el estudio francés Widescreen Games trabajó bajo la atenta mirada de CD Projekt RED en la tarea dar vida a un motor gráfico totalmente nuevo llamado DaVinci. La intención era ambiciosa: querían despojarse de la rigidez del juego original de PC para ofrecer un sistema de combate mucho más fluido, basado en capturas de movimiento reales, nuevos modelos poligonales y una interfaz creada específicamente para el uso del mando, prometiendo una profundidad táctica que pocos RPG de la época poseían.
Sin embargo, en abril de 2009, cuando los fans esperaban ansiosos el lanzamiento, el sueño se esfumó cual víctima del chasquido de Thanos con una cancelación tan repentina como polémica que vino seguida de un cruce de acusaciones de lo más intenso: mientras los desarrolladores franceses afirmaban que el proyecto se detuvo
porque CD Projekt RED dejó de pagarles, el estudio polaco aseguraba que la calidad del trabajo no estaba a la altura y que preferían cancelar el juego antes que lanzar un producto mediocre que dañara el nombre de la franquicia (Je... )
Al final, The Witcher: Rise of the White Wolf, se convirtió en un mito de la industria, una pieza de software perdido que dejó a los usuarios de consola sin conocer el inicio de la trilogía durante años. Aunque gran parte de los avances en combate y animaciones terminaron influyendo en el posterior The Witcher 2: Assassins of Kings, el proyecto original sigue siendo un fantasme que nos recuerda que, en el camino hacia la gloria, incluso el Lobo Blanco tuvo que abandonar una de sus batallas más. prometedoras.
¿Y tú que piensas al respecto? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!
Se trataba de The Witcher: Rise of the White Wolf, una versión del primer juego de la saga diseñada desde cero para PlayStation 3 y Xbox 360. A diferencia de
un simple port directo, este título (que no estaba desarrollado por CD Projekt RED) buscaba reconstruir la primera aventura del brujo para que los jugadores pudieran experimentar la crudeza de su mundo con una tecnología que, en el lejano 2008, era revolucionaria.
El desarrollo no fue una tarea menor: durante 15 meses, el estudio francés Widescreen Games trabajó bajo la atenta mirada de CD Projekt RED en la tarea dar vida a un motor gráfico totalmente nuevo llamado DaVinci. La intención era ambiciosa: querían despojarse de la rigidez del juego original de PC para ofrecer un sistema de combate mucho más fluido, basado en capturas de movimiento reales, nuevos modelos poligonales y una interfaz creada específicamente para el uso del mando, prometiendo una profundidad táctica que pocos RPG de la época poseían.
Sin embargo, en abril de 2009, cuando los fans esperaban ansiosos el lanzamiento, el sueño se esfumó cual víctima del chasquido de Thanos con una cancelación tan repentina como polémica que vino seguida de un cruce de acusaciones de lo más intenso: mientras los desarrolladores franceses afirmaban que el proyecto se detuvo
porque CD Projekt RED dejó de pagarles, el estudio polaco aseguraba que la calidad del trabajo no estaba a la altura y que preferían cancelar el juego antes que lanzar un producto mediocre que dañara el nombre de la franquicia (Je... )
Al final, The Witcher: Rise of the White Wolf, se convirtió en un mito de la industria, una pieza de software perdido que dejó a los usuarios de consola sin conocer el inicio de la trilogía durante años. Aunque gran parte de los avances en combate y animaciones terminaron influyendo en el posterior The Witcher 2: Assassins of Kings, el proyecto original sigue siendo un fantasme que nos recuerda que, en el camino hacia la gloria, incluso el Lobo Blanco tuvo que abandonar una de sus batallas más. prometedoras.
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