[Relaciones libres] Una noche tranquila

JimmyMcNulty

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Amanogakure está en plena celebración del Festival de las Linternas Flotantes, una tradición originaria de Sourankoku que conmemora a los ancestros y marca el inicio de la primavera. El evento transforma la aldea con faroles de papel que flotan en los canales y cuelgan de los templos, proyectando una luz cálida sobre los senderos de piedra.

El Puente del Alba, un arco de madera tallada que cruza el canal principal, es uno de los puntos más concurridos. Allí, las parejas y familias dejan linternas en el agua mientras murmuran deseos para el futuro. El aroma del incienso y el té de jazmín se mezcla con el de los dulces tradicionales, vendidos en los puestos que bordean la calle principal. Más allá del bullicio, un pequeño jardín de bambú ofrece un respiro tranquilo. Las luciérnagas revolotean entre los bancos de piedra, y el sonido del agua fluyendo en un arroyo cercano crea un ambiente relajado. Desde un pabellón elevado, se puede ver cómo las linternas se alejan río abajo, iluminando la noche.

Es una de las pocas noches en que Amanogakure rompe su habitual calma con luces y música, creando un momento ideal para encuentros y promesas.
 
Me encontraba entrenando en el campo de entrenamiento situado a las afueras de la aldea, no era un lugar muy concurrido por lo que podía dejarme llevar un poco más que en la academia o en el dojo de Sakura. - Si controlo mejor mi chakra, y aumento la velocidad solo para golpear… - Había conseguido un dominio sobre las puertas de chakra hasta tal punto que incluso había mitigado sus efectos con una técnica propia, al menos hasta cierto punto, pero seguía empeñada en dominar por completo aquella combinación.

- Parece que ya queda poca luz. - Miré como el sol ya se encontraba bastante bajo. - Pues hasta aquí el entrenamiento. - Normalmente me quedaba incluso hasta más tarde, pero esa noche tenía algo mucho mejor que hacer. - No puedo llegar tarde, hoy no. - Salí corriendo hacia casa, y durante el camino ya se percibía el ambiente festivo e incluso se vislumbraban los primeros faroles. Toda la aldea se preparaba para una noche festiva, pero a mi no me importaban los demás.




Quitarme la ropa de entrenamiento y asearme me llevó mi tiempo, quería estar perfecta para mi cita y le dedique a mi pelo incluso más tiempo del habitual. Elegir mi vestido tampoco fue tarea fácil. “¿Quizás es demasiado?” . - No siempre tenía la oportunidad de ir a un lugar como aquel. Me puse las sandalias, a juego con mi vestido blanco, y sali de casa directa hasta el lugar donde habíamos quedado.

Los templos, situados a ambos lados del río, ya estaban perfectamente decorados con los faroles de papel cuya luz se reflejaba sobre las aguas. El lugar era precioso, no se me ocurría un sitio mejor para pasar la noche con quien más amaba. “ Hay mucha gente”. - Seria difícil encontrar a Iori entre tanta gente. “Puedo ir al puente” . - Apoye mi mano sobre la barandilla de madera del puente del alba y deje que mis pasos me guiaran hasta el centro del mismo. Apoye mis codos sobre la misma y deje que mi reflejo se dibujará en el agua y el viento acariciase suavemente mi cabello.




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Los entrenamientos se habían vuelto algo extraños para Iori, por más que se esforzara en el nuevo kekkei genkai o en ninjutsu no sentía lo mismo que al entrenar su cuerpo pero debía hacerlo, debía vencer cualquier debilidad para proteger a sus seres queridos. En algún momento comenzó a jugar con la gravedad y simplemente hacer objetos levitar, entonces pensó en que desearía estar entrenando con Asuka pero habían acordado verse después. Cortó su entrenamiento antes y con el tiempo de sobra que tenía decidió hacer las compras, víveres en su mayoría.

En algún momento antes de regresar a casa se detuvo bastante tiempo frente a una vitrina, soñaba despierto con la promesa de un mejor futuro, un mundo donde las familias crezcan en lugar de romperse, al final no pudo irse sin entrar a la tienda. Una vez en la casa acomodó la despensa, se duchó, imprimió chakra en sus brazaletes para luego arreglarse y tomó una rosa roja que había comprado para dirigirse a la cita.

Recorría el lugar dando vueltas esperando a su amada mientras pensaba en que tal vez un kimono hubiera sido mejor opción en caso de un cambio repentino. - No me fallen ahora, por favor. - Las luces, las luciérnagas, el río, el encanto del festival y el anhelo de la sorpresa de reencontrarse volvía la noche maravillosa. Ni por un momento pensó en usar el byakugan, sabía que la encontraría entre todas las personas guiado por su corazón y así fue, un elegante andar comenzó recorrer el puente hasta detenerse en la mitad.

Una sonrisa apareció inmediatamente en los labios del muchacho al ver a ese ángel esperar por él, comenzó a acercarse lentamente entre la gente y cuando estuvo a unos pasos hizo que su aura diera una pequeña atracción hacía él apenas perceptible para que sintiera donde estaba. - ¿Me has esperado mucho? Moría de ganas de verte. Para ti amor. - Dijo abrazándola por la espalda y entregándole la rosa para después darle un gran beso en la mejilla. Luego miró el reflejo de Suzu en el agua. - Vaya que tienes la mejor vista de todo el lugar, me encanta tu cabello y tú en vestido.

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Me encontraba en el borde de la aldea, donde uno de los canales salía de la villa. Allí es donde decidí realizar mi entrenamiento. Desde mi combate con el hombre pez, me había enfocado en recuperar mi conexión con Shizen, especialmente con las criaturas acuáticas. Até mi taparrabos a un arbusto cercano, y completamente desnudo, me adentré en las frías aguas del canal.

Cerré los ojos, y sumergí el cuerpo bajo el agua, dejando que la corriente acariciase mi cuerpo, permitiendo que mis sentidos se acostumbrasen al agua. Una vez aclimatado, comencé a nadar a contracorriente, como un pez subiendo río arriba. Observé mi entorno, no había depredadores, y el río no era muy grande, pero no importaba. No le prestaba atención al exterior, y simplemente sacaba la cabeza para respirar, nadando, y solamente nadando sin parar....

No sabía cuántas horas habían pasado, ya había caído la noche y, sin embargo, no me sentía nada mas cerca de la naturaleza que cuando empecé. Me puse boca arriba para meditar, dejando que la corriente me llevase, deshaciendo parte del trabajo que había realizado.

Necesitaba una imagen mental mas fuerte. Recordé las palabras de un antiguo sabio: Bait laik a chark, suim laik a trucha, bi güater mai frend. Abrí los ojos, no me valía con ser un simple pez. Si quería alcanzar una verdadera comunión con la naturaleza, tenía que convertirme en un pez. Esta noche no era Thronk, un valeroso guerrero enano, no, ¡esta noche era Thronk, una simple trucha, embarcado en la misión más importante de su vida, nadar río arriba para reproducirse!

Con mi reafirmada mentalidad, tome aire y me sumergí en el agua, mi hogar, deje de nadar como un humano, junté las piernas como si de una cola se tratase, y meneé las caderas de lado a lado para propulsarme. ¡Thronk, la trucha, nadaría como una auténtica trucha alfa!

Bajo el agua, miré a mi alrededor, y al comprobar que no había ningún depredador cerca, continué con mi misión. Aleteo tras aleteo, incansable, notaba como las piedrecillas chocaban contra mi acuático cuerpo, que hidrodinámicamente dejaba fluir al agua sin ralentizarme demasiado. Lástima que nadase solo, las hembras estarían impresionadas con mi bello nado, pero ese era el sacrificio del macho alfa, nadando solo, para que los demás puedan nadar tras mi estela.

Aleteo tras aleteo, solo pensaba en procrearme cuando llegase a mi destino. Ningún otro tipo de pensamiento era necesario, pues tenía que completar esta encomienda para pasar mis genes alfa a la siguiente generación.

No se cuánto tiempo había pasado, pues una trucha no mira la hora. Ya comenzaba a olvidar de quién era antes de ser una trucha, ¿por qué? ¡Porque Thronk, la trucha, siempre ha sido una trucha! ¡Ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que cogí aire, porque es algo innecesario para mí!

Algo rompió mi constante aleteo, y es que algunas estructuras nadaban río abajo, por la superficie. No sabía qué era eso, así que me coloque debajo de una de ellas, y saqué la lengua para probarla. No era comestible, así que abrí la boca, tragando agua para regular mi bolsa de flotabilidad, y descendí de nuevo al fondo del río. Daba igual lo que fueran esas cosas, no era comida, así que no eran dignas de mi trucha atención.

Mientras continuaba mi nado, pude ver una estructura encima del río, repleta de humanos. De nuevo, no era comida, así que era irrelevante para mí.
Continué mi aleteo, sintiéndome cada vez más como una verdadera trucha. Podía notar un fuerte cosquilleo por todo mi cuerpo, incluso mi visión se asemejaba cada vez más a la de una trucha, cada vez más y mas borrosa. Hasta mi cuerpo se había vuelto azul, color escamas. Eso era auténtica comunión con la naturaleza.

A mi trucho cerebro progresivamente le costaba más pensar con claridad. El cosquilleo era más fuerte y me costaba nadar con efectividad, ¡pero continué nadando!. Seguro que detrás de esa estructura llena de humanos estaba la meta y por fin podría reproducirme....aunque podía notar mi cuerpo comenzar a flotar, mi aleta dorsal rompiendo la superficie del agua en contra de mi voluntad. La visión era tan borrosa que ya no podía discernir nada, y mi cuerpo no me respondía, flotando bocabajo, río abajo, a la par que mi trucha mente perdía el conocimiento.

¿Cuándo era la última vez que había respirado?

¡La truchalfa!
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Estaba completamente perdido en el momento, estar alejados solo para reunirse le había hecho esperar con más ansias, el embriagante aroma de Suzu y su tan hermoso cabello le llevó instintivamente a tomar un pequeño mechón de una de sus coletas y darle un beso muy delicadamente, esperaba notar su reacción en el reflejo del agua pero justo entonces fue que vio algo que interrumpió el momento distorsionando el agua y alterando la atmósfera romántica de los presentes. Soltó una pequeña risa por la situación y la extraña apariencia. - Cariño, vuelvo en un momento. - El monje realizó unos sellos rápidamente y activó su escudo de gravedad para evitar mojarse, tremenda tontería pero ya había interrumpido su noche lo suficiente como para todavía tener que volver a casa a cambiarse, podría arruinar su velada y no estaba dispuesto a permitirlo por ningún motivo.

Saltó a la superficie del río y atrapó al tipo con un movimiento de manos extra rápido, nuevamente otra técnica de su letal repertorio que no esperaba usar de ese modo. En un instante lo arrojó a la orilla y le dio un par de bofetadas tratando de medir su nivel de conciencia pero al parecer tendría que aplicar la resucitación, pensaba que ojalá supiera como hacerlo, tan solo se limitó a soltar un par de golpes al pecho de Thronk esperando que alguno lo apartara de las manos de la muerte. - ¡Respira por favor! - Por el bien del sujeto más valía que alguien preparado relevara a Iori lo antes posible. Si lograba hacer que respirara nuevamente lo patearía para colocarlo de lado y pudiera sacar el agua, eso era lo que su poco conocimiento en el área le daba a entender.

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Sobre el puente apoyé mi mano; sobre la barandilla de madera, y dejé que mis pasos me condujeran despacio hasta el centro, como si el corazón ya supiera a dónde quería estar. Me incliné sobre la baranda, apoyando los codos con suavidad, y dejé escapar un suspiro que se perdió entre el murmullo tranquilo del riachuelo.

Mi reflejo apareció temblando sobre el agua, pero mis pensamientos estaban lejos de mí, viajando hacia él. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios sin darme cuenta, nacida solo de imaginar su voz, su forma de mirarme, su presencia acercándose por el puente. El viento acarició mi cabello con dulzura, como si quisiera consolar la impaciencia que latía en mi pecho.

Esperar nunca se había sentido así: tan suave y a la vez tan intensa, como si cada segundo que pasaba estuviera tejido de ilusión. El tiempo parecía estirarse solo para poner a prueba mi paciencia, pero no dolía… porque incluso la espera se había convertido en algo hermoso. Cada latido de mi corazón parecía pronunciar su nombre en silencio, una y otra vez, como un secreto que solo yo conocía. Imaginaba sus pasos acercándose por el puente, su voz llamándome con esa familiaridad que siempre lograba estremecerme, y esa imagen bastaba para que un calor dulce me recorriera el pecho. Allí, entre el murmullo del agua y la caricia del viento, comprendí que incluso los momentos más simples se volvían extraordinarios cuando estaban llenos de él. Finalmente apareció.

Me sobresalté apenas un instante al sentir sus brazos rodeándome, pero enseguida me relajé contra su pecho, sonriendo sin poder evitarlo. Alcé la mano para rozar la suya con suavidad.

—Un poquito… —murmuré con una sonrisa tímida, girando el rostro lo justo para mirarlo de reojo después de su beso—, pero ha valido la pena. Yo también tenía muchas ganas de verte.

Bajé la mirada hacia la rosa que me había dado y mis dedos la rodearon con cuidado, como si fuera algo frágil y precioso. Un leve rubor me subió a las mejillas cuando volvió a hablar, y no pude evitar reír bajito.

—Eres un exagerado… —susurré con dulzura, apoyando mi frente un segundo contra su brazo—. Pero… gracias. Me gusta que seas tú quien me mire así.

Todo iba estupendamente, hasta que se torció. Alguien estaba en el agua, Iori se lanzó sin pensarlo ha socorrerle. “ ¿Ni siquiera una noche de respiro?” - Era imposible estar a solas.

Me acerqué lentamente a Iori y la “víctima”. Cualquiera que pudiese percibir mínimamente el chakra notaría que estaba algo alterada. Eché un vistazo de lejos, había aprendido suficiente de ninjutsu médico como para saber que estaba perfectamente. Me arrodillé frente a él y coloqué mi dedo indice sobre su pecho. - Shigeki no jutsu – Al tiempo que suprimía la fatiga de su cuerpo y hacia que sus pulmones recuperasen su máxima capacidad, dejé tambien circular un mínimo de electricidad, no era necesario, pero dado que me había jodido el momento un pequeño calambrazo no sería reprochable.




P.D. Post por culpa de un ban temporal de 24 horas en el lol por flamer. xD
 
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