[Relaciones libres] El museo onírico

JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera

En el interior de Haganegakure existe un museo, justo al lado del ayuntamiento, repleto de cosas extraordinarias que pueblan los anchos y extenso parajes de Yamato. Una extraña señora es la dueña del mismo. De dice que es miembro del Consejo de Acero, pero mantiene su identidad en secreto... Al menos por ahora. Los funcionarios del mismo comentan que pronto saldrá a la luz.

Por lo pronto, las galerías del Museo Onírico oculta miles de rincones con cuadros de lo más extraños, caligrafía tradicional imponente, biombos, esculturas de civilizaciones antiguas, esqueletos de criaturas extintas, etc.

Las zonas más importantes son:

La gran galería: plagada de pinturas famosas, esculturas y arte diverso. Actualmente hay una exposición donde se muestra un animatrónico de una invocación gigante con forma de lobo. Dicen que, si se lo estimula con chakra, puede lanzar un ataque elemental de cualquier rama, pero nadie lo ha comprobado. Si se le acaricia aúlla suavemente.

El vestíbulo: donde hay un escenario donde toca una pequeña orquesta folclórica. Entre pieza y pieza, hay una persona ataviada con un hábito de monja, con el cabello rapado que, con voz melosa, cuenta leyendas de los antiguos kage e historias del País del Metal.

Los sótanos: donde se dice que existe un cuadro poseído por un espíritu peligroso en una sala cerrada a cal y canto. Los sótanos están vedados al público pero los shinobi, monjes, sacerdotes y samurai afiliados a la villa pueden acceder con un permiso. Las escaleras están junto a la gran galería. La zona está oscura y huele a humedad, habiendo en ella muchas habitaciones con arcones cubiertos con sábanas blancas. ¿Quién sabe? Quizá, si se busque bien, se encuentre algún tesoro oculto...

Podéis estar en la zona que queráis, pero id con cuidado...
 

JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera
Posteo como Sayo

Iba caminando por las calles de la aldea del acero, sin ningún rumbo fijo y con los ojos medio cerrados. Esto se debía principalmente al sol que me daba de frente. Tenía un hambre atroz y la tripa me rugía continuamente, por lo que decidí entrar a comer algo al primer restaurante que encontrara.

Entonces vi a través de mi ojo entreabierto una puerta llena de gente. Se trataba de un museo, según vi en los carteles que colgaban en la entrada. Me acerqué y entré al edificio, no me apetecía nada quedarme fuera, con tanto barullo y el sol dándome de frente. Nunca había estado en aquel lugar, por lo que me preguntaba si la exposición que había dentro sería buena. Me quedé algo ausente entre todo el ajetreo, con mis ojos púrpuras fijos en ninguna parte, posiblemente obstaculizando el paso a toda la multitud que se movía de un lugar a otro, pero yo no me daba cuenta: el barullo que se oía me entraba por una oreja y me salía por la otra.

Todo el mundo tiene un par de fallos, ése es uno de los míos.

-¿Eso es música? ¡Genial! Me quedaré escuchado un rato, necesito relajarme tras el duro entrenamiento... Atender a tantos pacientes en el hospital me ha dejado agotada.

No sabía ni con quién estaba hablando...

 

Elbichos

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Ya había pasado unas horas desde que había dejado de entrenar con la espada. Estaba cansado y me apetecía relajarme. Como era de esperar, trabajé duramente para acabar medio muerto con el entrenamiento. Necesitaba despejarme de la manera que fuese.

¿Un museo? Veamos qué hay dentro. Espero que no haya bichejos. Qué asco…

Las horas de faena me habían cansado, era mi primer día de descanso en meses. Hacía demasiado tiempo que quería derrumbarme y dormir. Pero, por alguna extraña razón, deseaba imbuirme de calor humano.

Yo, que era tan reacio a ello…

Cuando la sol ya amainaba un poco y solo quedaban las típicas familias y parejas que se quedaban allí para estar sentados o al fresco, llegó una chica que vi a lo lejos y entró a un museo. Tenía el pelo rojo, iba vestida de forma casual y parecía bastante ausente.

En condiciones normales la habría ignorado, pero como sentí curiosidad por ella la seguí. Entré en el museo y me encontré con música en el vestíbulo del mismo. Me senté en una silla al lado de ella, de forma casual, y fingí escuchar la aburrida música de flautas y tambores, casi tribal.

Una vez se sentara la escudriñaría de reojo, no sin antes llevar la mano izquierda al mango de mi katana…

Solo por si acaso.

¿Se dará cuenta de que la estaba siguiendo?
 

martinilimon

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Un oscuro infierno de soledad
Era un día raro aquel, pues no había reservado un campo para entrenar. Me había aventurado a las calles con la esperanza de coincidir con Sakura-Sama, aunque sabía que aquello era poco probable, además tampoco sabía si tenía el día libre o si querría pasarlo conmigo. "Ya estas otra vez " . - Me enfadé conmigo misma. Debía dejarla respirar, ella tenía cosas mucho más importantes que hacer, que estar pendiente de mi.

Al final terminé frente a la puerta de un museo, nunca había estado allí, lo cierto era que el arte no me llamaba la atención, seguramente porque solo veía rayas en la mayoría de los cuadros. Pero allí parada, frente a la puerta, uno de los guardas me reconoció por el torneo. - Asuka-chan, ¿te gusta el arte? Pasa, pasa. - Aquel hombre me ofreció una entrada gratuita, no sabía como rechazar su oferta sin parecer grosera, así que al final me vi entrando por la puerta principal. - Muchísimas gracias por la invitación. - Me incliné agradeciendo aquel amable gesto que había tenido conmigo, y finalmente estuve dentro.

Una vez dentro pude comprobar que estaba más lleno de lo que esperaba, y la mayoría de las personas estaban paradas en lo que parecía ser recepción. Mientras observaba a mi alrededor, me fui desplazando hasta situarme frente a los carteles. " Vale, estoy en el vestíbulo " . - Sonaba música allí, así que era debido a la orquesta que anunciaba el cartel. Como si fuera tonta, señalaba con el dedo las cosas en el mapa.

Cada frase que leía sobre todo lo que había en aquel museo, me daba escalofríos; si algo tenía claro es que ni loca iría al sótano. Las cosas sobrenaturales me daban mucho miedo. Fue entonces cuando, no muy cerca de mi posición, vi a una chica que resaltaba entre los demás. Conocía su nombre, de cruzármela en algunas ocasiones por la villa. Aunque apenas había intercambiado un par de palabras con ella; no se podía decir que éramos amigas íntimas.

- Buenos días, Sayo-chan. - La saludé con una gran sonrisa, pues aunque no había interactuado con ella, me parecía una buena chica. Además me había percatado de otra cosa. - Ahg... siento molestarte. - Me rasqué la cabeza mientras sacaba un poco la lengua, de forma un tal infantil. - Es que te he visto aquí y.... ¿ese chico es tu novio?. Ya se que no es asunto mío.- Agité ambas manos nerviosa, antes de señalar indiscriminadamente con el dedo índice al chico que no había parado de mirarla en todo el tiempo. - Lleva ahí parado un buen rato, y no dejaba de mirarte. - Quizás había actuado de forma imprudente, como solía ser habitual en mi, esperaba no espantar a Sayo.
 

daNin

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Fdi. Intervienen en el vestíbulo tras la conversación entre Sayo y Asuka sobre su novio .Fdi
Yoake y Nichibotsu Yamamoto
Aspecto: Armadura de su clan, dos metros de altura más casco. Yoake carisma sobresaliente.

Nichibotsu:
Nos habían recomendado los instructores de la academia ir a visitar el vestíbulo del museo onírico de Haganakure, pues consideraban que sería bueno para nuestra formación aprender los pormenores de esos titanes del ninjutsu que habían gobernado con mano de hierro la villa oculta de metal sirviendo a nuestros feudales como potencia militar y Yoake y yo decimos acceder y nos dirigimos al local.

Había cola, y eso que era de pago bueno de pago para quién le interesaba porque el pederasta de la taquilla coló a una jovencita sin que siquiera esperara la cola y cuando mi hermano declaró que era hijo del consejero Yamamoto tras afirmar cuando la fémina nos pasó que iba con ella. Por su tono deduje que habíamos tenido hasta suerte de que no nos cobraran un incremento por dejarnos pasar. Como ya nos advirtió nuestro padre aquí deberíamos hacernos un nombre por nuestro talento en vez de por los suyos. Una vez dentro me salí de su cuerpo de mi hermano para verlo mejor, sin duda el precio con o sin descuento parecía justo, pues el edificio era inmenso y sus obras de lo más variopintas. Sin embargo no pudimos detenernos demasiado pues teníamos un sitio al que acudir, el vestíbulo.

Cuando llegamos en vez de contar historias sonaban música de cámara mientras un par de chicos hablaban entre sí, mi hermano se acercó a saludarlos y cuando llegó mi turno me presenté: - Nichibotsu Yamamoto, samurai. Un placer conocerles. Afirmé agachando ligeramente mi cabeza. Una me sonaba que era la chica que se nos había colado ¿Azuka? y su interlocutora parecía que iba disfrazada así que la miré con extrañeza.

Yoake:
Los instructores pensaron que se ahorrarían algo de trabajo si visitábamos por nosotros el museo onírico y para escuchar las odas de los haganekages, que no digo que no tuvieran algo de historia, pero como la escriben los vencedores pues real, lo que se dice real dudo que fuera, como sea ver un espectáculo siempre me agradaba así que no discutí y mi hermano estuvo conforme.

La cola era larga pero era yo el que me la chupaba mientras mi hermano reservaba energías, que típico de él, decía que era absurdo pagar, pero yo estaba seguro que lo que no quería era aguantar las colas de personas, pues el se lo perdía siempre había gente maja y no dejaban de ser personas a las que recordar de una actividad interesante propia de la villa. Cuando ya casi era nuestro turno el taquillero llamó a una joven que pese a ser pequeña parecía bastante confiada y como vi que la colaba protesté diciendo que iba con ella, pero no coló. Una vez que llegué le presenté mi identificación y le mencioné mi genealogía pero de igual modo tuvimos que pagar, bueno ya lo sabía para otra.

El museo era la caña, pero pronto mi hermano comenzó a protestar por mis idas y venidas recordándome que teníamos un objetivo que cumplir, encontrar las señales no fue difícil y justo cuando íbamos a llegar escuché los susurros de unas chicas emocionadas porque habían visto a la joven monje que había destruido con un golpe el estadio en un torneo hablando con la mujer extraña, al verlas reconocí a Asuka de la cola, viéndola esta vez con nuevos ojos. No parecía gran cosa pero no se podía medir la fuerza de un shinobi por su tamaño y no dudaba que sus palabras fueran ciertas. La reconocí porque quien iba con ella no podía ser más extraña, tenía los ojos morados, la piel como verdosa y la ropa muy holgada como hecha para otra persona de más tamaño, como sea ambas deberían ser importantes: - Asuka, nos vimos en la cola, éramos los que estábamos esperando cuando te pasaron, por supuesto ha sido un orgullo cederte el lugar. Me llamo Yoake Yamamoto y soy un samurai recién llegado a la ciudad para formar parte de la alianza de Acero, un placer. Afirmé dejando que mi hermano se presentara. - ¿Y usted exótica daama?. me aseguré de que no fuera un hombre antes de acabar la frase. - ¿Cómo he de llamarle?.
 

JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera
Me quedé perpleja: ¡había un acosador persiguiéndome! Me levanté de mi asiento y menos mal que vi a Asuka acudir a mi llamada, porque si no... No sé qué hubiera hecho.

-Hola, Asuka-chan. No, no sé... No sé ni quién es. Da un poco de grima.

Lo dije bien alto para dejarlo expuesto ante toda aquella maraña de gente y que se abstuviera de seguirme. En ese momento comencé a escuchar a una mujer contar una historia sobre una batalla entre shinobi y samurai y me la tuve que perder. Creo que la gente se estaba tomando a mal que hubiéramos interrumpido el concierto con nuestras voces, más con la mía. No quería dar la nota, no era de esas, pero gracias a que Asuka me echó un cable salí de allí y me encaminé hacia un rincón apartado, no dejando de tener a la vista el escenario. En ese momento un par de personas que no conocía de nada se presentaron y me quedé perpleja... ¡Eran macetas humanas iguales, pero sus ojos eran diferentes!

-Asuka-chan, ¿tú los conoces? Supongo que no seréis como el chico moreno aquel... Perdonad, me estaba siguiendo. Menos mal que Asuka me ha echado una mano. Me llamo Sayo y soy kunoichi de rango genin aquí en Haganegakure. Encantada de conoceros. ¿Qué os trae por el museo?
 

elTrenVerde

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Hacía un rato que estaba estudiando el museo. La seguridad dejaba que desear verdaderamente, así que si necesitaba algo de efectivo podría robarme algunas cosas y venderlas en el mercado negro. Seguro que sería una buena fuente de pasta. Más fácil que estar recibiendo ordenes de esos pedantes del Consejo. De momento me venía bien mantener el perfil bajo, pero más adelante, quien sabe, podría formar una banda y...

Y el parloteo de unas niñas me distrajo de mis planes. La más púber se quejaba de otro muchacho. Era verdad que el chico se veía raro, pero qué va, a veces un festejante se dejaba llevar. No era nada raro. Me compadecí del chico y fui a hablarle, además, esa Asuka me resultaba familiar. Y era bastante bonita, quizás pudiera sacar algún provecho de todo esto.

Otros dos chicos raros se unían al grupo, tenía que moverme rápido antes de que se afianzaran las relaciones. Le di una amistosa palmada en el hombro al acosador. -Vamos, vamos, no te desanimes, he estado en tu misma situación aunque no lo creas.- Cómo iba a creerlo, estábamos a años luz de distancia. -Déjame echarte un cable, seré tu compinche, tu puedes quedarte con la peque, está un poco... "verde" para mi, yo iré por la castaña, me suena de algo. Pero debemos actuar ya mismo o nos las soplan.-

Me puse de pie y me dirigí al grupo, esgrimiendo mi mejor y más seductora sonrisa. -¡Ea! Disculpen a mi amigo, no quería incomodarlas, es que es un poco tímido y le cuesta acercarse a semejantes bellezas.- Técnica básica 1: cumplido no jutsu. Si el otro no había venido conmigo le haría "sutiles" señas para que se acercara. -Mi nombre es Larry Benson, quizás hayan oído acerca de mí, encantado de conocerlas.- Me quitaría el sombrero y haría una venia hasta el piso. Luego miraría a Asuka directo a los ojos, con máxima intensidad romántica, intentaría tomar su mano y besarla levemente como un caballero. Técnica básica 2: galantería no jutsu. -Ese hermoso rostro me resulta familiar ¿Puede ser que nos conozcamos de alguna parte?¿Las montañas de Hierro quizás?¿El onsen de Tía Maruca?¿O podría ser de La Torre?- Había ignorado deliberadamente a los otros muchachos, esa era la técnica secreta, de complejo impacto psicológico y emocional. Captando toda la atención de las chicas reduciría su hombría, disminuiría su peso frente a ellas y eliminaría sus posibilidades de conquistarlas. Mi ejecución era perfecta.
 

JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera
"¿De dónde sale este tipo?", pensé al tiempo que vi cómo se ponía a ligar con Asuka sin ningún atisbo de descaro. Para ser justos, tenía que defenderla de aquella maceta humana tan descarada. Supuse que era algún cortejo para aparearse... Estos humanos, que no pueden evitar su deseo de reproducirse.

-Hola, Larry. Me gusta tu sombrero. Yo, por desgracia, no te conozco de nada... No creo que nos hayamos encontrado nunca.

Evitando al acosador, me acerqué a los gemelos y me coloqué entre ellos, poniéndoles mis verdes brazos sobre sus hombros.

-¿Qué tal si nos damos una vuelta por el museo? ¿Habéis escuchado los rumores del sótano? Me gustaría investigarlo, la verdad, aunque no me importaría echarle un vistazo a lo que estas salas llenas de trastos antiguos pueden ofrecer... Asuka, ¿crees que puedes arreglártelas con esta maceta humana? Mira que, si se pone muy pesado, le caneo...

Me reí, no lo pude evitar. Después de tantos años rodeada de estos peculiares humanos, me había acostumbrado a ellos. Para mí eran como plantas florecientes en mitad de un amplio y denso bosque...
 

Elbichos

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El museo se estaba llenando de más y más gente y la situación no me gustaba un pelo. Mi opción de abordar a la chica de piel verde había fracasado por culpa de una entrometida que insinuó que, por haberme sentado al lado de ella, era su novio.

No sé que espera que diga, ¿que sí? ¿Será su amiga?

Me levanté de la silla y bufé, enfadado, y me desplacé hacia una zona donde había menor número de personas sentadas. Me senté en un hueco donde no había nadie para molestar y miré desde la distancia. La chica se llamaba Asuka, la que estaba con la pielverde, que era Sayo. Reflexioné sobre qué le diría, puesto que necesitaba preguntarle algo...

De pronto, aparecieron en escena dos tipos más, un par de gemelos que parecían salidos de una pasarela de modelos. Vi cómo Sayo se iba, asqueado de mí.

¿Por qué? Si yo no le he hecho nada

No iba a rendirme, ya me caía mal la chica de pelo castaño. Encima los gemelos se iban a interponer seguramente en mi camino. Mis deseos de desenvainar la katana y entablar allí un combate contra todos, aunque fuera a muerte, iba en aumento. Nadie me negaba la oportunidad de hablar con quien yo quisiera y estaba realmente furioso. No lo mostré, puesto que un buen ninja ha de saber guardar las apariencias.

Me acerqué hasta la entrada de la galería, manteniendo una distancia prudencial del grupito que se había formado.

Quizá sea buena idea sacar a mis insectos kikai e investigar desde la distancia. Me ahorro problemas y si me descubren pensaran que solo es una pulga de mierda y no han desinfectado el museo bien.

Cuando estaba preparándome, un ligón apareció de la nada y quiso tirarle los tejos a Asuka. Menudo payaso. No iba a tolerar semejante comportamiento. Me acerqué y grité:

Oye, tú, ¿qué modales son esos? Si quieres que te corte la cara con mi espada solo tienes que pedirlo, Larry o como te llames. ¿Qué haces con un sombrero bajo techo? ¿Y vosotros qué miráis? No me interesáis, ahora me las pagaréis si os interponéis en mi camino.

Haré como si fuera antes de conocer a Asuka en la misión, para ahorrarme problemas luego de metajuego en ese tema.
 

daNin

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Fdi. Pelea, pelea,xd .Fdi
Yoake y Nichibotsu Yamamoto
Aspecto: Armadura de su clan, dos metros de altura más casco. Yoake carisma sobresaliente.

Nichibotsu Yamamoto:
La música cesó y los artistas empezaron la inmersión en la historia, sonaba realmente interesante, pero las chicas hacia las que tratábamos de acercarnos (al menos mi hermano parecía más que dispuesto a ello), se dirigieron hacia nosotros, al parecer un indeseable trataba de acercarseles, un observador que al menos a una le asqueaba como dejó patente ante toda la audiencia, lo que no impidió que mi hermano las saludara obligándome a descentrarme de la historia entre el samurái y el ninja que habíamos venido a escuchar.

Ante su pregunta miré a mi mellizo claramente molesto, eso, ¿a qué habíamos venido allí? Porque desde luego a lo de atender a historias no le estaba dando mucho peso.

Un entrometido decidió ayudar al presunto mirón para así acercarse a las chicas, lo cual era tan descarado que dudaba que ellas le hicieran caso alguno. La extraña de ojos violetas se acercó a nosotros y nos instó a acoparle lejos de alli lo que al acosador le avergonzó tanto que decidió sacarn los dientes a todos los varones presentes y retar tanto a mi hermano como a mí. Le miré sin un ápice de empatia y burlonamente le argumenté:- Aún parece que no has comprendido que lo que te distancia de ella eres tú no nosotros, prefiere estar sola que en tu presencia. Afirmé pasando el brazo bajo el suyo y colocándolo en su espalda.- Y no puedes culparla por tener mejor gusto. Añadí haciendo ademán de sacarla de allí. ¿Se pondría ahora a patalear? No lo descartaba.



Yoake:
Todo iba bastante bien, antes de presentarnos la chica de ropa holgada buscaba quién la rescatara y protegiera, y cuando el pelopaja se puso de parte de este tuve la certeza de que había cabado su propia tumba. La chica buscó nuestro amparo y sonreí al ver que esta vez para variar respondía con entereza. El chico solo se había sacado del juego, pero el oportunista se mantenía firme con la archiconocida Asuka: - Fantasma, tu amigo se está poniendo en evidencia, deberías sacarlo a tomar un poco el aire antes de que le saquen a rastras de aquí. Le hice responsable de lo que sucediera.
 

martinilimon

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Un oscuro infierno de soledad
Como imaginaba, Sayo, no conocía al chico ese. Tras unas palabras, con las que esperábamos dejar al chico al margen, nos apartamos un poco de la escena. - Ha sido super descarado. - Añadí mientras caminaba a su lado. No tenía anda mejor que hacer, así que me quedé con ella. Pero cuando aún no habíamos perdido del todo a aquel chico, se presentaron dos, exactamente iguales. Solo sus ojos eran distintos en color, debían ser mellizos. - Ni idea. - Me encogí de hombros ante la pregunta de Sayo, no sabía quienes eran, pero al menos se habían presentado, en lugar de espiarnos.

- ¿Orgullo? .
- Me puse algo colorada, ¡¿como podían estar orgullosos de cederme el puesto?!. Dejé pasar aquello, no me gustaba ser el centro de atención. - Es raro presentarse, cuando ya saben quien eres. - Terminé por decir. - Lo único que puedo añadir, es que al contrario que mi amiga, no soy kunoichi. Estudié en un monasterio. - Cuando Yoake se dirigió a Sayo, no pude evitar una mirada cómplice con ella, y débil risita, ¿Quién hablaba así?.

Sin embargo, aquellos tipos no eran ni por asomo los más raros del lugar; casi prefería al acosador silencioso. Un chico, aparentemente de mi edad, vestido un poco raro, que además trajo al acosador. - Ya... - Escuché su presentación, al tiempo que me giraba levemente dejando mi mano lejos del alcance de la suya, ¡¿que he había creído?!. - Lo siento, pero no me suenas de nada. - Intenté sonar amable, aunque quizás notase mi incomodidad. Lo cierto era, que no sabía como tratar con aquellas situaciones.

Lo peor de aquello, era que Sayo parecía sentirse muy cómoda, al punto de atreverse a ir con los gemelos, dejándome con los tipos más raros, uno de ellos dispuesto a pelearse. Saqué pecho, poniéndome en medio de ellos. - ¡eh!. - Exclame con una voz algo más chillona de lo habitual, quizás por los nervios. - ¿Sabéis lo que es un museo? .- Pregunté de forma retórica. - Os diré que no es un sitio para pelearse, ni para eso. - Miré expresamente a Larry, jamás se me ocurriría tratar de ligar con alguien de forma tan descarada, y menos en presencia de otras personas, que vergüenza.

- No me importa que os quedéis con nosotras, si os comportáis. - Por supuesto no hablaba en nombre de Sayo, la verdad, es que me acerqué a ella buscando un poco más de complicidad. - Y si alguien quiere pelea. - Miré al chico de la espada. - No tengo problema por ofrecerme a un entrenamiento, pero aquí, estamos para otras cosas. - Esperaba que aquello quedase zanjado. Pues mi corazón se había acelerado. No estaba costumbrada a imponer nada, me ponía nerviosa, y más cuando trataba con gente mayor, que solía ser casi todo el tiempo.



FDI: Se hizo lo que se pudo xD
 

elTrenVerde

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-¡Ea ea! Pero que es esta agresividad hacia mi noble persona. Yo no voy a pelear con nadie, na nai ¿Acaso sus virilidades se han visto ofendidas? No he hecho más que reconocer a la belleza aquí presente ¿No es a lo que vinimos todos?¿A observar la belleza? El arte de la escultura, la sonoridad de la música, o la beldad de una buena mujer. Por favor, no sean mezquinos, pfft- Resoplé y me giré para dar la espalda a esos bulliciosos machos que trataban de eclipsarme a costa de sus vergüenzas. Aunque era verdad que el muchacho alto tenía algo, un no sé qué. Seguramente estaba usando alguna técnica de esas de los ninjas, el muy ladino, para parecer más atractivo.

La kunoichi había insinuado que el museo no era un lugar para "eso", aunque yo consideraba que era exactamente lo contrario. Sin embargo, debía jugar mis cartas con más cautela, se ve que era un poco más pacata de lo que había anticipado. -Si me lo permite señorita entonces la acompañaré, que no soy ningún salvaje caramba.- Vuelta a hacer una reverencia. -Y me llevo el sombrero en la mano para no herir susceptibilidades, que va- Espeté, llevándome el sombrero al pecho y mirando por sobre el hombro al de la espada. Y yo que quería ayudarlo.

Le cedería el brazo para que lo tomara mientras paseábamos, como si fuera un caballero, mientras le susurraba al oído dulcemente. -Me temo que entre tantos improperios y amenazas me perdí su nombre señorita ¿Sería tan amable de obsequiarme con él? Y por cierto, de todas estas artes que tenemos aquí ¿Cuál es su favorita?¿La pintura?¿La escultura? ¿Quizás la danza? Podríamos ir a bailar a un lugar que conozco no muy lejos.- Técnica básica 3: fingir interés. La chica no podría resistir la andanada de seducción que caía sobre ella.
 
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