[Misión] Espadas, puños y sombras en las bajos fondos

JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera
Misión para @martinilimon, @Elbichos y @Milo5789

Perdonad por la tardanza, y disfrutad. Lo de siempre, tenéis una semana para contestar. Si vais rápido, iré rápido

El sol comenzaba a salir, bañando con los primeros rayos de luz a Haganegakure. El cielo despejado completamente comenzaba su transición de la oscura noche a su característico color celeste mientras los minutos pasaban. Había amanecido con un aire fresco, pero todo parecía indicar que sería un cálido y agradable día.

Una pequeña sombra se movía rápidamente por los techos de la aldea, aparentemente con un destino claro. Eran sólo las 6:42 de la mañana, pero el día ya había comenzado para muchos en aquella aldea ninja. Un pequeña sombra se detuvo en la casa objetivo, algunas más cerca y otra más lejos del que pronto sabrían que era su destino.

Meoww~

Se escuchó desde la ventana.

Meowwwww~

Repetía un pequeño gatito negro desde afuera de la casa de cada uno.

¡MEOWWWW~!

Maulló con gran fuerza, despertando la ira de cualquiera que tuviera la intensión de tener una tranquilo sueño en la casa y sus alrededores.

Cuando por fin prestaron atención al pequeño animal pudo verse que llevaba una carta en su boca, un pequeño, dentro de un pequeño rollo, y al primer contacto que tuvieron con el gatito, este soltó su paquete y tan rápido como llegó, desapareció, volviéndose una sombra que revoloteaba las alturas de la villa.

Asuka, Rikku Ougi y Sanagi Aburame sostenían en sus manos una delicada carta escrita a mano. La caligrafía era increíblemente prolija y cuidada, con una escritura redondeada y muy fácil de leer, pero lo más extraño era... que no estaba firmada.

La carta decía.

¡Felicidades! El Consejo de Acero confía en ti. Has sido seleccionado/a para formar parte de una misión de investigación en un importante centro financiero del sur... ¡Y ya tienen asignada una misión interesante! ¡Oh, la hermosa juventud! ¿Qué misterios les depara el futuro a estas jóvenes promesas?

¡La emoción comienza hoy!

Los espero en la puerta sur a las 7.30hs. No lleguen tarde. Preparen poco equipaje, pues viajaremos por aire. Se les proporcionará equipo especial nada más lleguemos al puerto de Namimachi.
La carta estaba firmada por un tal Galactic. Tan solo quedaba que os reunierais en la puerta con ese hombre y partir al misterioso centro financiero...
 

martinilimon

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Un oscuro infierno de soledad
Estaba teniendo un sueño realmente bonito, cuando algo ajeno al mismo, me despertó. Al principio no sabía de lo que se trataba, pues no venía del interior de la casa, sino de fuera. " Ya están otra vez " . - Estaba acostumbrada al sonido de los gatos callejeros, pues en ocasiones solía dejar algo de comida en la puerta para ellos. Pero no parecía el habitual maullido de pelea por la comida.

Me levanté con pereza, y me dirigí a la ventana. Aún era de noche para mi. "Vaya racha de sueño que llevo " - Abrí la ventana para ver que estaba ocurriendo cuando un gato saltó a mi habitación, y a mi regazo. - ¡No soy comida! - No se trataba de un gato callejero. Abrió su boca, dejando caer un sobre, algo babeado. Los métodos para contactar en la villa cada vez eran más extraños, con lo fácil que era llamar. El gato no se esperó ni que leyese la carta, se marchó por donde había venido.

La carta tenía una caligrafía cuidada, pero la forma de expresarse no era precisamente algo que se esperase para su contenido. " Que entusiasmo " . - Se me hacía raro que la aldea me citase para una misión de aquella forma, como si no fuese importante, ni siquiera estaba sellada. - ¡¿Las 7:30?! . - Miré la hora. Apenas tenía tiempo para ducharme y desayunar. Más teniendo en cuenta el tiempo que tardaba en lavar mi cabello.

Me preparé en tiempo en récord, sin embargo no tenía mi ropa habitual disponible, aún se estaba lavando tras el entrenamiento con Sakura-sama. " ¿Qué me pongo? ". - Aún no había empezado el día, y ya estaba nerviosa. Dado que no sabía en que iba a consistir la misión, ni tampoco los compañeros que tendría, pues la carta hablaba en plural, opté por algo a medio camino entre formal y casual. Anudando, por supuesto, mi cabello con las clásicas cintas anaranjadas. " Perfecta " . - Me miré en el espejo justo antes de salir.

Desde hacía un tiempo, cada vez que salía a la calle, algunas personas se fijaban en mi. Todo tras aquel torneo. La gente me saludaba, o simplemente me observaba con una mirada amable. Gestos que yo devolvía con una gran sonrisa. Me causaba cierta vergüenza que la gente se fijase tanto en mi, pero por otro lado, me reconfortaba que reconocieran mi trabajo.

Llegué al lugar asignado, al parecer había llegado algunos minutos antes, pues no tenía la impresión de que hubiese allí otras personas. - Bueno, tocará esperar. - No sabía el aspecto que tenía el tal Galactic, ni siquiera quienes eran los otros integrantes, así que no me quedaba más remedio que esperar a que nos reuniésemos.



Dominio del chakra: Sobresaliente
Taijutsu: Sobresaliente
Determinación: Sobresaliente
Resistencia: Sobresaliente
Velocidad: Sobresaliente
Fuerza: Sobresaliente
Reflejos: Sobresaliente
Percepción: Sobresaliente
Ninjutsu: Sobresaliente
Katon: Sobresaliente
Raiton: Alto
Tanque de Chakra: Alto
Carisma: Alto
Aura de chakra: Medio
Ataque Disperso: Iniciado

 

Elbichos

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Me había despertado temprano y había ido a lavarme el rostro. No había dormido bien. Las pesadillas habían vuelto a atormentarme y ya estaba cansado. La medicación que me habían recetado no surtía efecto. No paraba de verlos: morían, continuamente, gritaban, atormentándome. No sabía qué hacer, estaba desesperado. Entrenar me calmaba y era lo que hacía continuamente, emparejándolo con el estudio constante de las artes ninja. Si no estaba en la biblioteca revisando libros, estaba en el campo de entrenamiento aprendiendo a manejar correctamente el arte de la espada.

¿Mi don? Poseer unos bichos. Se alimentaban de mi chakra a cambio de residir en mi cuerpo. Era su colmena. Me daba asco a mí mismo, pero tenía que lidiar con ello. Según me habían informado, iba a tener pronto una misión. Un gato apareció en mi ventana, portando un mensaje. Lo acaricié, al menos él era bonito. Deslicé la mano sobre el mensaje y vi lo que decía.

Joder, esto qué es... Menudo tono de mierda en que está escrito la carta. Bueno, al menos tengo 45 minutos, puedo ir tranquilo. Espero que ese Consejo de acero se haya portado bien conmigo, no quiero estorbos en mi camino... ¿Y qué será ese centro financiero?

Me di una ducha rápida, quitándome todos los problemas de la cabeza, y miré el desorden que había desparramado por mi cama. Mi antiguo profesor, Yamamoto-sensei, me había enseñado los valores de la disciplina y la armonía, pero había desistido. No obstante, me había enseñado a escoger bien mi equipo. No podía faltar mi katana Mushi, a la que tenía mucho aprecio, ni tampoco el resto de objetos que guardé cuidadosamente en la mochila. Me puse la ropa, agarré mi botella de agua habitual y salí de casa, como si de una jornada más de trabajo se tratara.

Supongo que me habrán asignado un equipo, la carta estaba escrita en plural... Y tendremos a un superior dando por culo, seguramente.

Me dirigí con parsimonia hasta la puerta, paseando, observando cómo despertaba la villa. Todo estaba tranquilo. Me terminé la botella de agua y la arrojé a una papelera, y allí vi a una chica de pelo corto y vestida de forma casual. Me resultaba familiar, pero no pregunté. Me limité a acercarme y la saludé de forma cortés.

Me llamo Sanagi. Si no me equivoco, vas conmigo de misión. Me alegra conocerte. Espero que nos llevemos bien.

Esperaba que no fuera un estorbo. Le tendí la mano y le sonreí como pude.



[*]Polivalencia [Único]
[*]Dominio del Chakra [Alto]
[*]Hijutsu [Alto]
[*]Tanque de Chakra [Alto]
[*]Maestría en Armas [Medio]
[*]Velocidad [Medio]
[*]Aura de chakra [Iniciado]
[*]Fūton [Iniciado]
[*]Taijutsu [Iniciado]
[*]Combate a Distancia [Iniciado]
[*]Armas de Ignición [Iniciado]
[*]Ninjutsu [Iniciado]
[*]Fuerza [Iniciado]
[*]Resistencia [Iniciado]
[*]Ocultación [Iniciado]
[*]Percepción [Iniciado]
[*]Reflejos [Iniciado]
[*]Carisma [Iniciado]
[*]Objetos Útiles [Iniciado]
[*]Genjutsu [Iniciado]
[*]Kugutsujutsu [Iniciado]
[*]Ataque Disperso [Iniciado]
[*]As en la Manga [Iniciado]
[*]Venenos [Iniciado]
[*]Determinación [Iniciado]

Objetos Útiles [Iniciado]

Shuriken x20
Kunai x5
Boleadoras x1
Fuma shuriken x1
Senbon con campanilla x1
Sello explosivo x4
Katana Mushi
 

Milo5789

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Aún no eran ni las 7 de la mañana cuando me encontraba absorto dentro de la inmensa oscuridad del cielo. Incontables puntos brillantes danzaban en la masa cósmica sobre mi persona, me sentía infinito y a la vez, minúsculo. Me encontraba repasando una vez más el último sueño del que no podía escapar: eran tres figuras, y estoy seguro de que yo era una de ellas. Mientras sujetaba fuertemente el brazo de otra persona para poder arrancar de la figura encapuchada. Podía sentir el miedo recorrer todas mis extremidades, mi caja torácica y el aumento del ritmo cardíaco. No era una visión ordinaria, mi instinto aseguraba ser un recuerdo guardado bajo llave que mi subconsciente se esforzaba por traer de vuelta. No podía si no cerrar los ojos y hacer de cuentas que no existía, que era sólo un ordinario civil admirando por enésima vez las estrellas del cielo oscuro que ya iba amaneciendo.

En eso, un gato se acerca y posa al lado mío. Era muy mono y me daban ganas de acariciarlo, pero traía un sobre consigo. Sin sellos, sin destinatario, sin ninguna fuente fidedigna, pero lo recibí de todas maneras. Y tal como apareció de la nada, en un abrir y cerrar de ojos, el felino se hizo humo, cual shinobi. Con las yemas de mis dedos fui palpando por los bordes de la misiva para poder encontrar alguna anomalía pero no había nada fuera de lo común así que intuí que se trataba de un mensaje cuyo receptor era yo mismo. Lo abrí y leí detenidamente.

- Vaya. Así que el consejo debe de haber oído mi proeza con las abejas argénteas y ahora me necesito para algo más oficial de la aldea. Esto pinta bueno. Lo mejor será ir alistándome y salir disparado rumbo a la puerta Sur.

Con todo el trecho en mi contra, me puse mi ropa de combate y decidí sólo llevar mi tantō que había comprado recientemente. La miré, y luego de soslayo divisé los fragmentos rotos del sable con el que me habían encontrado. Ésta sería mi nueva compañera asesina de momento. Lo guardé detrás de mi bota derecha y agarré un vaso de jugo que me zampé en dos tiempos. Salí disparado por la ventana y me eché al vuelo para alcanzar el lugar indicado a la hora indicada.

Fui saltando de tejado en tejado, a mi parecer la vía más rápida de llegar sin percances, cuando divisé a dos muchachos ya estacionados en el lugar.

- Tch. Compañeros de grupo.

Aterricé de manera violenta y me dirigí a ellos con la mirada. Una de las personas esperando parecía ser una niña con mucha personalidad, sonreía alegremente mientras vociferaba algo hacia el otro desconocido, un muchacho mucho más alto yo, bastante guapo y de pose enigmática. Me recordaba un tanto a mí. Ambos parecían ser genin, al igual que yo, así que esta no debía ser un encargo muy complicado.

Levanté mi mano en señal de saludo, pero sin recitar ni una sola palabra. No quería compartir nada con aquellos extraños todavía. Creo que faltaban tan solo unos minutos para que se cumpliera la hora establecida. Ahora sólo quedaba esperar por el ninja que nos había llamado y encargarme de la misión junto al escuadrón asignado.


  • Hablo
    Pienso


    Bueno muchachos, un agrado poder rolear, un saludo a vosotros y a darle caña :D!!!!



  • - Polivalencia
    - Katon [Sobresaliente]
    - Determinación [Alto]
    - Dominio del Chakra [Alto]
    - Ninjutsu [Alto]
    - Objetos Útiles [Alto]
    - Reflejos [Alto]
    - Tanque de Chakra [Alto]
    - As en la Manga [Medio]
    - Ataque Disperso [Medio]
    - Combate a Distancia [Medio]
    - Fūton [Medio]
    - Kuchiyosejutsu [Medio]
    - Maestría en Armas [Medio]
    - Resistencia [Medio]
    - Velocidad [Medio]
    - Carisma [Medio]
    - Aura de Chakra [Iniciado]
    - Ocultación [Iniciado]
    - Fuerza [Iniciado]
    - Genjutsu [Iniciado]
    - Taijutsu [Iniciado]
    - Percepción [Iniciado]
 

JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera
Lejos de ser perezosos, cada integrante del grupo estuvo listo y dispuesto a cumplir con la fecha establecida, partiendo cada uno hacia el punto de encuentro con tiempo de sobra.

Cada uno de ellos fue llegando a la puerta este, y para la hora determinada ya todos estaban reunidos allí, en su primer reencuentro desde aquella extraña y curiosa misión. No había nadie más al alcance de la vista, así que podrían aprovechar si así lo deseaban, para continuar profundizando un poco su relación.

[…]

-Ya están todos aquí. ¡Excelente!


Eran ya pasada la hora. Una inmensa figura había aparecido de repente en aquel lugar. Un hombre de más de dos metros de alto, con una increíble musculatura estaba enfrente de ellos, mirándolos con sus pequeños ojos, vestido simplemente con una camisa blanca, que no ocultaba su escultural figura, acompañado de un pantalón azul oscuro bastante sencillo. Su cabeza estaba completamente rapada excepto por un curioso mechón rubio que salía un poco más arriba de su frente. En su rostro un tupido bigote rubio ocultaba completamente su boca, haciendo que cuando este hablase su boca permaneciera oculta, y en su lugar se moviera hacia arriba y abajo su bigote. Pero lo más extraño de aquel gigante sujeto eran los pequeños destellos rosados que revoloteaban a su alrededor.

-Deben ser Asuka, Sanagi y Rikku, ¿verdad? -dijo bastante emocionado aquel gigante- Me llamo Daiki Koumyaku, aunque seguramente me conozcan más como Astar Galactic, ¡el héroe del país! El Consejo de Acero me ha encargado ser su comandante para esta peligrosa misión -dijo presentándose, haciendo que al momento en que pronunciara su nombre los destellos que se formaban alrededor de su cabeza se multiplicaran en gran medida.

La familia Koumyaku era muy conocida para cualquiera que supiera un poco de la historia de Haganegakure. Una familia de nobles, de los más adinerados del País del Metal, reconocidos por sus obras de caridad y férreo honor, los cuales han tenido por generaciones ninjas en altos cargos dentro de la aldea. Daiki, en especial ya se había ganado su propio apodo, tras años de leal servicio a Haganegakure, siendo conocido en gran parte del mundo como “el ninja del brazo fuerte”. Alguno de los presentes tal vez supiera todo aquello, otros, más despistados, tal vez solo hubieran escuchado aquel nombre en alguna ocasión, o tal vez ni siquiera eso.

-¡Waaaaaa! -estalló Daiki en un repentino llano, haciendo que las lagrimas salieran de sus ojos como si tuviera una manguera abierta detrás de sus ojos, mientras con sus manos tapaba su rostro-. ¡Qué hermoso! ¡Qué hermoso! Me alegro de tener a jóvenes tan prometedores a mi cargo, simplemente hermoso. -El llanto cesó tan rápido como había comenzado, mientras Daiki mantenía las manos sobre su rostro, y su cuerpo comenzaba a temblar-. ¡Estoy emocionado! -gritó mientras cerraba sus puños y trababa su trabajada musculatura, haciendo que la camisa blanca se volviera simples harapos y estos cayeran al piso, mientras comenzaba a realizar extras posiciones, típicas de un físico culturista.

-Mis músculos están emocionados. ¿Pueden oírlos? -decía el nuevo comandante del grupo mientras continuaba realizando distintas posturas envuelto en aquellos destellos.

Luego de unos momentos pareció calmarse, entonces realizó unos rápidos sellos y puso una mano sobre su pecho, haciendo que en un "puff" una nueva camisa cubriera su gigantesco torso. Sacó, además, una especie de aparato con una especie de pantalla en él.

-Muy bien, quiero saber más sobre ustedes. ¿Qué noble razón los hizo querer formarse como mercenarios? ¿Cuál es su propósito o sueño? Háganlo mientras van poniendo, uno a uno, el dedo en la pantalla de este pequeño aparato -dijo finalmente, como si nada hubiera pasado y todo aquello hubiera sido lo más normal del mundo.

Quedaba en los jóvenes ver qué respondían a aquella situación.

Si vais a usar objetos ponedlos ahora, porque os vais a ir de la villa en nada. Dejo una semanita de plazo como siempre (si posteais antes, lo haré antes)
 

Elbichos

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-Buenos días -volví a repetir. Aun no podía ocultar mi timidez al hablar con ellos, y menos aun evitar ser silencioso. Después de saludarnos mutuamente, nos pusimos a esperar el tiempo restaste para esperar a la persona que envió la carta, pero asi paso el tiempo y este aun no llegaba.

Hmm… dice una hora y no es puntual…espero que tenga una justificación adecuada”.
No paso mucho tiempo después de la hora indicada un hombre enorme y… ¿raro? hizo aparición, ¿era siquiera posible que existiera una persona así? Tal vez lo peor de todo es que lo estaba viendo con mis propios ojos, y esos destellos que estaba a su alrededor eran extraños por no decir menos. Me quedé contemplando a la persona frente a mi, aun sin poder creer lo que estaba viendo hasta que este nos hablo directamente sacándome de mi estupor.

-Me llamo Sanagi Aburame, señor -respondí secamente a la pregunta del nuestro comandante, solo para que mis suposición estuviera correcta, se presento como Daiki Komyaku, alias Astar Galactic, y seria el jounin encargado de nuestro equipo. Si no recordaba mal, los miembros de esta familia eran unos nobles de Haganegakure, pero a mi sinceramente no me importaba mucho, nunca me había fijado en la historia de una familia o villa o ciudad desde que siempre tenia que andar viajando solo.

Antes nuestras respuestas, nuestro sensei, solo empezó con un espectáculo un poco o demasiado vergonzoso, solo esperaba nadie estuviera viendo, o al menos mi cara, ya que de la vergüenza de tener un jounin como el que hiciera estas cosas… de solo pensarlo mi rostro se puso rojo de la total vergüenza...

Esto tiene que ser una broma, o tal vez una pesadilla, no importa que demuestre ser competente, esto da mucha pena”.

Al finalizar, este solo nos preguntó la razón de por qué nos convertimos en escenarios y nos pidió que pusieramos el dedo en una especie de aparato raro. Lo hice. Tuve que hacer el amago de decir yo mis motivos. En realidad no tenia una meta o una razón especifica. O, más bien, la quería ocultar.

-Supongo que simplemente convertirme en un ninja de provecho… -le dije vagamente, pero con algo de temor que no le gustaran mis razones-. Y ser de utilidad a la villa, al Consejo de Acero... Llevarme bien con mis compañeros -lo dije con un poco de desdén esto último, pero en el fondo no mentía.

 

Milo5789

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Al ver que la persona que nos había pedido reunirnos no llegaba aún decidí posarme sobre un poste cercano a esperar a que apareciera. Me cercioré de indagar y conocer bien a mis compañeros. No parecían malas personas. Traté de sonsacar información de su comportamiento psicológico y también gestos para poder entender bien con quiénes iba a trabajar. A lo mucho, la chica del pelo castaño era quién más me causaba algo de curiosidad. En mi interior resonaban pensamientos que, bajo esa fachada de niña, se escondía un ser de extremo poder. Similar al mío. Quería comenzar a analizar al chico cuando un fuerte estruendo sonó seco justo frente a nuestras narices con un poderoso grito de emoción.

- Ya están todos aquí. ¡Excelente!

Un tipo, bien musculoso y de pintoresca facha apareció saludándonos a los tres. Era la primera vez que conocía a un ninja con esas proporciones, simplemente parecía un concursante de esos que practicaba el arte de la halterofilia. Podías ver su determinación a través de cada fibra de sus brazos y pecho. No lo juzgaría prematuramente, después de todo, supone era nuestro sensei para la misión y debíamos de escucharle.

Daiki Koumyaku, como se presentó a sí mismo, comenzó a explicar como él era considerado un héroe nacional a nivel país, y de cómo se le había otorgado la confianza para dirigirnos en una misión que sería de alto riesgo para todos. La verdad es que el nombre no me hacía eco para nada. Mis memorias de haganegakure, que eran las más claras, no encontraban tal apellido en mi lista de renombres. Omití ese pequeño detalle y dejé que continuara con su cháchara.

Pero al terminar su propia introducción, estalló en un llanto que sólo me hizo aborrecerlo. Era bastante molesto que un ninja de alto rango se comportara de esa manera. Tan… infantil. Dejé que siguiera con el show del maestro emocionado y las flexiones de bíceps. Al terminar, sacó una maquinita de su espalda y nos hizo poner nuestro índice sobre ella, al mismo tiempo que nos preguntaba nuestra razón de ser ninjas de Acero.

- No voy a mentir. No recuerdo nada desde un par de semanas hacia atrás y quiero recuperar mi memoria. Listo. ¿Contento? Yo no.

¿Por qué quería saber eso? ¿Qué le incumbe a él las vidas de tres pobres fracasados? Quizás los ninjas del país vecino eran bastante más diferentes que en Tsuki.
 

martinilimon

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Un oscuro infierno de soledad
Esperaba, absorta en mis pensamientos, cuando un chico se acercó a mi, presentándose. - Ah, supongo que si. - Me había pillado por sorpresa su llegada. - Yo me llamo Asuka, encantada. - Sonreí inocente, pero antes de poder estrechar su mano, llegó otro chico. " Los dos parecen mayores ". - Le devolví el saludo con la mano al recien llegado, el cual no se presentó. " ¿Serán fuertes ? " . - Me preocupaba no estar a su altura.

- ¿Sabéis quien nos ha llamado? No parece muy puntual. - Los chicos no parecían demasiado habladores, así que intenté, sin demasiado éxito, conseguir un poco de conversación. Me resigné a esperar, cruzando mis manos, mirando al suelo, mientras golpeaba con la puntera de mi zapato. " Puff ". Así estuvimos hasta que nuestro misterioso encargado, apareció. Misterioso y extraño, fue lo que pensé al verle.

Se trataba de un hombre mayor, al menos que todos nosotros. No tenía pelo, y todo cuanto adornaba su cara era un bigote amarillo rarísimo. Tenía músculos que ni siquiera sabía que existían y una peculiar forma de comportarse. Avergonzada desvié la mirada, tenía muy poca ropa puesta. Me quedé callada, esperando que explicara todo, mientras adoptaba una posición algo menos visible dentro del grupo. Había un exceso de testosterona allí.

- Disculpe, aún no sabemos en que consiste esta misión. - Su forma de hablar, y contar su pasado, me parecía excesiva. Demasiado bombo se daba a sí mismo, por muy héroe de guerra que fuese, podía ser un poco más humilde. Nos pidió entonces una presentación, aquello se me daba fatal, pero por fortuna, mis compañeros, no parecían tener mejores dotes para ello. Uno de ellos incluso sonó borde.

- Yo no tengo mucho que añadir. Salvo que no me interesa ser mercenaria. - No sabía a que se refería con aquella pregunta. - Quiero ayudar a la gente y defender a las personas que no pueden hacerlo por si mismas. Nunca trabajaría para alguien que se aprovechase de su poder para hacer daño a quienes menos tienen. - Aunque siempre había tenido un pensamiento similar, mi tiempo con Sakura-Sama me había afianzado en esa posición. - Creo que he hablado más que mis compañeros. - Reí inocente. - Lo siento. - Puse mi mano donde me habían pedido, aunque me parecía un procedimiento la mar de extraño.
 

JimmyMcNulty

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Pues ya está. No podéis llevar más objetos que los que tenéis encima, sean cero o diez. El que avisa no es traidor xD

Milo, no hace falta que repitas lo que dice el npc en tu post, solo refléjalo con pensamientos de tu personaje.

Próximo post, el 3 de febrero, máximo el 4.

Entramos en el nudo.

Daiki escuchaba con mucha atención a sus compañeros de misión, puesto que él era como los veía, mientras asentía con la cabeza y mantenía una de sus manos en su mentón.

-Ya veo, ya veo -decía mientras continuaba asintiendo con la cabeza-. Bueno… con eso bastará, por ahora -Agregó con bastante seriedad-. Parece que ya que conoces entre ustedes... -dijo sin tener idea de nada-: Eso es una ventaja. No creo que haya necesidad de mas presentaciones, así que ¿Qué tal si pasamos a lo nuestro? -dije con un tono alegre, aunque manteniendo cierta seriedad-. ¿Les gusta la tecnología? A mí no, pero este aparatito es maravilloso.

Cuando los tres, Asuka, Rikku y Sanagi pusieron el dedo en el mismo notaron una aguja surgir que les perforó ligeramente la yema e hizo que sangrara. La misma sangre se filtró por la pantalla y generó un sello que recorrió el cuerpo de los tres (los cuatro, en realidad) sin dolor alguno.

-La misión que se nos ha asignado es clara, Asuka-chan, es la de neutralizar una de las tres ramas que Akuryo, una secta muy peligrosa, tiene en el País de las Almas. Namimachi, la ciudad adonde vamos, es bastante grande, pero el lugar al que nos dirigimos no tiene pérdida: mi firma de autógrafos será la excusa perfecta para que os hagáis pasar por miembros de la secta y capturéis a las tres cabezas de la misma: la rosa negra, que radica en el puerto; la rosa roja, que regenta un famoso casino, y la rosa azul, propietaria de un burdel... ¿Alguna pregunta más? Bueno, si tienen más preguntas, cuando lleguemos mi asistente les ayudará.

Daiki había dado una breve explicación de la situación, manteniendo siempre un tono serio y pensativo, tal vez preocupándose por demasiados detalles, o simplemente porque no tenía idea de que era lo que iba a pasar. Aún así su rostro reflejaba bastante preocupación.

-Bueno, responderé sus dudas si las tienen en el camino, tendremos que movernos por un momento, así que habrá más que suficiente tiempo. ¡Vamos! -dijo con entusiasmo mientras una gran cantidad de brillos rosas comenzaban a revolotear a su alrededor.

En ese momento una nube de humo apareció alrededor de los cuerpos de los cuatro y se teletransportaron cientos de kilómetros hasta la ciudad portuaria de Namimachi. Los cuatro aparecieron, intactos, en un gran almacén abandonado con mobiliario de oficina alrededor: una mesa de despacho, un sillón un poco cómodo, una nevera llena de víveres y una lámpara. Era de día, pero debido a la amplitud y oscuridad del lugar estaba encendida.

-¿Les gustó la técnica de invocación inversa instalada en este aparato? ¡Es flipaaaante! Utiliza tu sangre y te lleva lejos a la velocidad de la luz en un lugar determinado conectado a este aparato. La sangre es teletransportada mediante otro tipo de técnica que no conozco... ¡No se me dan bien esas cosas!

El tipo tenía razón. Bajo los pies de todos había una especie de plataforma circular con sellos dibujados que se desvanecieron poco a poco. Ante los cuatro se alzó, desde el sillón, la figura de una anciana un tanto achacosa, que portaba un bastón en el que se apoyaba y renqueaba a veces. La mujer mostraba un aura imponente.


-¿Queréis un caramelito de limón? Myeh-heh-heh... Soy Burasa Seirei, asistente reigakuriense del Consejo de Acero. Para servirles. ¿Por dónde tienen pensado acudir primero?

Daiki miró a sus compañeros y les pidió con la mirada que dieran su opinión. Quizá él fuera de aquellos hombres que daba cierta libertad a sus "discípulos", por así decirlo, a tenor de como estaba actuando...
 

Milo5789

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Habiendo terminada la ronda de preguntas, presentaciones y poses raras, Daiki empuñó un par de palabras más para alentarnos a los tres ninjas que iríamos a misión y de paso, a explicar de una buena vez de qué iba todo el rollo de la misión. Antes había utilizado la palabra “mercenarios” y no había caído en la cuenta de lo que aquello significaba.



Un mercenario es un soldado contratado por dinero usualmente para llevar a cabo tareas que supongan un fin frío y sangriento. Donde se desarrolla un combate feroz por la supervivencia. Nunca había pensado eso de los ninjas. Menos de mí. Me cuestioné un poco sobre el rol que cumplía en Haganegakure. Al venir yo de otra aldea cuyos ritos y cultura diferían, ¿sólo era una marioneta contratada para matar por otro país? No pude darle muchas vueltas puesto que debía concentrarme en la tarea que debería realizar. Aparentemente si era un encargo de asesinato, y no sólo uno, sino tres.



- Vaya, esto se pone interesante.- medité un poco si debía quedarme con uno de los objetivos de antemano y anteponerme a mis compañeros, o dejar que el azar jugara sus cartas en esto. Después de pensarlo durante unos 20 segundos aproximadamente, y viendo que nadie más atrevía a cuestionar al sensei, opté por levantar mi mano y quedarme con la dama de azul. Un casino tendría demasiado espacio y gente para poder moverme a mi antojo, y una batalla en el puerto me pondría en desventaja si mi oponente fuese una hábil usuaria del suiton.



Después de terminada aquella ronda de cuestionamientos y comentarios adicionales, una nube me comenzó a envolver, así mismo como a mis compañeros de equipo. Sentí como mi cuerpo era arrastrado a la fuerza cientos de kilómetros en menos de un segundo, y al aterrizar, mi mente daba vueltas debido al viaje espacial que habíamos sufrido. Daiki-sensei nos indicaba que se trataba de una invocación inversa. Encontré aquella técnica bastante útil si quisiese escapar a un determinado lugar bajo riesgo inminente de muerte, la estudiaría cuando volviésemos triunfantes del encargo.



Frente a nosotros, una anciana decrépita y algo andrajosa nos miraba, pero bajo esa fachada común y corriente se escondía una fuerza descomunal, podía sentirlo en el aire y tan sólo tras mirar a través de sus pupilas ávidas de acción. Su nombre era Burasa Seirei. Le saludé educadamente y me limité a preguntarle por la rosa azul.



- Buenas noches madame. Encantado de conocerla. Debo declinar amablemente su oferta del caramelo, no creo que sea buena idea aprovecharme de su gentileza. Al menos por ahora. Pero si quiere proporcionar ayuda, me encantaría que me indicase cómo llegar al Burdel donde aloja uno de los objetivos a eliminar. Y si tiene alguna información adicional que usted encuentre favorable hacerla saber, también me gustaría oírla.- terminé con una sonrisa que invitaba a un desafío de egos. Estaba consciente de ello, lo había hecho adrede y esperaba una reacción positiva de aquella dama. Algo me decía que ella captaría mi indirecta y no dudaría en ayudarme.
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Lo siento Jimmy, una de las formas que suelo rolear es a veces tomar directamente los diálogos jejej. Pero si molesta un poco, dejo de hacerlo.
 

martinilimon

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Un oscuro infierno de soledad
- No la verdad... no me gustan mucho las máquinas. - Aquel tipo no parecía que nos hubiese escuchado, o quizás no me había expresado con suficiente claridad. Yo no conocía de nada a aquellos chicos. " ¿No tienen dudas? " . - Todos parecían conformes en apuntarse a algo de lo que no tenían información, por suerte, mi pregunta sirvió para conseguir algunos datos, aunque era la primera vez que escuchaba sobre aquella secta.

- Perdone, no quiere ser maleducada. - Seguía sin mirar directamente al hombre. - Pero, ¿Qué tiene que ver su firma? ¿Tiene algo que ver con ellos? Y si no es así, ¿si fallamos no sería un problema para usted? Nos relacionarían.- Tenía muchas preguntas, y pocas respuestas, quizás estaba siendo demasiado desconfiada. Todos parecían conformes, pero eso tampoco significaba que fuera lo correcto.



No sabía muy bien como funcionaba una invocación, y mucho menos eso de inversa. Pero aquella máquina del demonio me había sacado de mi aldea, y llevado a otro sitio, en un segundo. Lo que me preocupaba es que pudieran hacerlo siempre, aquella técnica podía dividir a un grupo entero.

Miré el sitio en el que estaba. Era un lugar cerrado, y a nuestros pies un dibujo extraño. Dudaba entre salir de él, o permanecer. Pero la necesidad me pudo. Estaban muy cerca mío, y había cierto olor fuerte que salía de ellos. Intentando disimular di un par de pasos atrás, antes de ver y escuchar, que había otra persona. Una mujer mayor, asomaba de un sillón, parecía que estábamos en su casa. - No, muchas gracias. - Rechacé la oferta del caramelo.

Rikku fue el primero en hablar, le dejé terminar, aunque no compartía su forma de pensar. Ni aquella manera tan vulgar de intentar aprovecharse de la mujer, merecía más respeto. - Si puedo elegir.... me gustaría no ir al burdel. - Pude notar como me ponía roja como un tomate. - Aunque creo, que deberíamos ir todos juntos. No sabemos que puede pasar y... - Estaba nerviosa. - Quizás si tuviéramos una imagen de las personas que buscamos... - Realmente la dirección no era importante, podíamos simplemente preguntar fuera.



FDI: Veamos si mi carisma en alto, hace algo xD
 

Elbichos

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Daiki solo asentía ante nuestras respuestas, y estaba seguro que seria la respuesta más normal sobre mi opinión de estar aquí, ¿que estarían pensando mis compañeros? Aunque de igual modo era mi decisión estar aquí y tuviera una meta fija o no… ya la tendría en el futuro.

-Ni idea, Asuka. Creo que la carta solo decía que iríamos a Namimachi. Es una ciudad del sur. Lo que no sé es cómo llegaremos. -le contesté a la chica de cabello castaño corto. Abrí mi botella y bebí un largo trago-. Supongo que tendremos que esperar.

Lo único molesto del asunto, fue la reacción del chico que tenía el pelo, su sonrisa no me dejaba de convencer por alguna razón, hubiera preferido que mantuviera una reacción más… natural. Parecía molesto. La verdad es que yo también lo parecía, pero al menos intentaba comunicarme un poco. Me gustó que Asuka tuviera convicciones tan nobles, algo que no compartía en absoluto, pero no negué que la chica tenía las cosas claras. Sería un gustazo trabajar con ella.

Daiki siguió explicando la situación y en lo que consistiría la misión. ¿Una misión de infiltración y captura? ¡Genial, era lo que necesitaba después de tener que estar encerrado en un cuarto con un loco peligroso que quería violarme analmente! Podría poner a prueba mi katana y, aunque no me gustaba reconocerlo, los bichos que se alojaban en el interior de mi cuerpo. Lo que no me empezaba a gustar era la seriedad de nuestro comandante, aunque tendría que verle el lado bueno, evitaría esos destellos extraños de la presentación y cuando deshizo su camisa en pedazos, pero al ver lo siguiente mientras comenzaba a dar marcha me hizo pensar que hable muy rápido.

Esto será muy largo…

No sé qué mierdas pasó, pero de pronto nos teletransportamos y nos encontramos en un lugar peculiar, una especie de nave grande donde había una ancianita en medio de la nada. Su aura destilaba mucho poder. Dijo llamarse Burasa Seirei, y nos invitó a un caramelo. No quería importunarla, ni tampoco defraudarla, así que extendí la mano amablemente y se lo pedí con un gesto, con mucha amabilidad. Miré a mis alrededores...

"Ya está el chico queriendo lucirse él solo... Y Asuka no quiere ir sola, eso es más inteligente. Si por mí fuera, optaría por ir todos juntos"

-Bueno, encantado de conocerla, soy Sanagi Aburame... ¿Nos podría hablar de ese Akuryo y los cabecillas, las tres rosas? Creo que, si nos dieran asistencia de algún tipo, podríamos encargarnos los tres por separado al mismo tiempo, aunque no sé si sería buena idea ahora mismo... Si mis compañeros optan por ir al puerto y al burdel, respectivamente, yo iré a investigar al casino. Debemos hacernos pasar por miembros de la secta, ¿no? ¿Deberíamos ir vestidos de alguna manera o transformarnos?

Pregunté antes de partir. No sabía qué podía salir de todo aquello.
 

JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera
Daiki sonrió e hizo sus poses ridículas mientras sus subordinados hablaban con la tal Burasa Seirei, que atendió amablemente todas las preguntas de los jóvenes mientras mostraba una actitud asertiva.

-¿Por dónde empiezo? Veamos... Puesto que parece que quieren ir por separado, les haré caso. No obstante, deben tener cuidado. Daiki-san, lo mejor sería que los supervisara usted... -hizo un amago de sentarse en el sillón. Extrajo unos papeles y fotografías de uno de los cajones de la mesa de despacho y los extendió sobre la misma-. Bien... Expliquemos el percal: desde Reigakure hemos estado siguiendo esta cepa de la secta que, desde tiempos antiguos, ha intentado destruir la villa. El Consejo de Acero ha pedido que la neutralicemos y, encantados, hemos accedido. Yo, como sacerdotisa del Shinko, me encargo de supervisar las operaciones de espionaje en la ciudad... -el muelle del sillón donde la vieja había aposentado su trasero rechinó-. Digamos que necesitamos vuestra ayuda, porque a vosotros nos os conocen, no al menos tanto como yo. Sois ajenos a toda la operación, myeh-heh-heh...

Burasa hizo una pausa. Daiki entonces se acercó hasta la mesa y os extendió los informes, mientras iba explicando en qué consistiría el trabajo.

-El burdel está regentado por una misteriosa madame que, según los informes reunidos por el equipo de Burasa, se codea con lo más granado de la ciudad. Sabemos que se ha encontrado con el alcalde de la misma en diversas ocasiones las últimas semanas, así que es posible que esté usando sus "habilidades" para ganar influencia política... ¡Debemos detenerla! Porque Namimachi es el futuro económico del País de las Almas... Cualquier perturbación en la escena política por parte de estos indeseables canallas sería malintencionada... En fin, no me hagan caso, florecillas... ¿La ves, Rikku? -le pasó al Ougi una fotografía con una bella mujer impresa en ella-. Se trata de la Rosa Azul. Su nombre es Aki Ukime... Fue jounin de Reigakure durante los tiempos de la guerra, pero renunció a todo tras la misma y se alejó. Su ficha desapareció de los archivos de la villa hace un tiempo, pero se la recuerda como una ninja experta en suiton y genjutsu. Después de largos años, nos la encontramos aquí. Ha cambiado por completo, reniega de su antigua identidad. Ahora se hacer llamar Aki Aoibara... "Sabemos", o mejor, sospechamos, que pertenece a una ramificación nueva de Akuryo que opera en la ciudad. Su burdel está en el distrito del placer, a unos cuántos kilómetros de aquí... ¡Yo le llevaréeeee!

Mientras Daiki explicaba esto, Burasa le pidió al susodicho que le entregara una fotografía de la rosa negra a Asuka. Y así lo hizo: era un hombre un tanto extravagante.

-Ese hombre es uno de los concejales del actual gobierno de la ciudad... Se las da de poderoso, y realmente lo es. Iyana Otoko, el alcalde, lo tiene en gran estima, aunque yo no me haría ilusiones... Es una persona sádica y despiadada. Don Kurobara... "La ola del caos", así es como se hace llamar. Es dueño de una de las navieras más famosas de la ciudad, Navieras Mukaikaze. Esta noche celebra una fiesta en su yate de lujo, anclado en el puerto. Saldrá a alta mar a mediodía, así que tienes tiempo de sobra de infiltrarte y neutralizarlo... Señorita, prepare sus mejores habilidades puesto que sabemos que en realidad lo que pretende es reunirse en alta mar con un grupo de piratas y fingir un secuestro de toda la tripulación... Aunque no sabemos por qué. Nuestro contacto te informará cuando llegues al barco, aunque... Daiki, ya sabes. No la dejes sola.

El hombre asintió e hizo otra de sus poses extravagantes, danzando de un lado hacia otro y mostrando su culo en movimiento frente a Sanagi. Le proporcionó también otra foto:

-Este es Jakku Akabara. Se encarga de la dirección de Hotel-Casino Ōkinami. No tiene pérdida, es uno de los más altos y elegantes de la ciudad. Adentro hay mucha seguridad y conocemos que este hombre siempre está de la caja fuerte, de hecho allí tiene su despacho real, y lo custodian muchos guardias... Aunque no creo que tenga usted en llegar hasta él y noquearlo con una llave de sueño... ¡Juju!

-¿Alguna pregunta más?

Burasa parecía ansiosa, como si quisiera marcharse para tomar un té a solas. Esperaría a que cualquiera le preguntara lo que fuese. Daiki no esperó. Realizó otra de sus poses ridículas, hizo un split poderoso mientras algunos corazoncitos surgían de sus orejas y, para terminar, ejecutó unos sellos manuales... Un tanto peculiares.

Un choque de puños que hizo surgir del suelo de hormigón tres clones idénticos a él. Mediante otro choque de puños los transformó en tres personas diferentes: una chica de mediana edad vestida elegantemente; un joven con aspecto de yakuza, y un apuesto chico con camisa blanca y vaqueros, con un look marinero.

-¡Astaaaaar Galaaaaactic al rescate! Mis clones de metal no son los mejores, apenas reúnen un 20% de mi fuerza, pero mis transformaciones son lo más! La mujer irá con usted, Sanagi. Ella será tu madre ludópata a la que tienes que soportar todo el día mientras le das dinero y más dinero... El yakuza será compañero de Rikku y será el que pague las prostitutas... Vamos, serán clientes del burdel para no levantar sospechas. Y el husbando acompañará a Asuka.

Entonces el comandante entregó una invitación para la fiesta del yate a Asuka, una reserva de hotel y un fajo de billetes a Sanagi y otro fajo de billetes a Rikku.

-No levanten ninguna sospecha o la cagaremos a base de bien... Por otra parte... ¡Uuuuuuh!

Daiki hizo otra pose extraña. Extendió su culo hasta afuera y ejecutó el sello del tigre.

-¡Kigae no jutsu!

En ese momento las ropas de los tres cambiaron en microsegundos, dejando un leve rastro de humo: Asuka lucía ahora un look deportivo, con gafas de sol y camisa blanca, en consonancia con su acompañante. Sanagi vestía ahora de manera muy informal... Y Rikku como un Yakuza. Incluso Daiki se atrevió a colocarle un tatuaje bien vistoso recorriendo su cuerpo.

-La ropa ayudará a disimular mejor la misión real. Fingan como nunca y obtendrán buenos resultados... Si no saben qué hacer, sigan la corriente a mis clones... Yooooo me tengo que ir, ¡chao, florecillas!

Astar Galactic hizo un shunshin no jutsu y dejó el lugar...

-Bueno, ya podemos pasar a la acción. Andando, tuuusa, tuuuusa... Myeh-heh-heh -dijo Burasa-. Sigan a los clones y encontrarán a su objetivo. Por el momento, están protegidos. Los esperaré aquí, cuando concluyan su misión.

A partir de entonces, los tres caminarían junto al clon metálico de Daiki, transformado, hasta llegar a las afueras de los lugares donde se encontraban (supuestamente) sus objetivos.

Asuka halló el puerto bastante ajetreado. Había movimiento de trabajadores y turistas que bajaban desde los cruceros y no parecía haber nada extraño. Al fondo localizaría un par de barcos (un par de yates de lujo anclados en un muelle apartado) donde podría investigar si así lo decidía.

Sanagi acudió con su "mami" hasta el Hotel-Casino. En recepción lo atendería una bella mujer que lo miraría fijamente, esperando la confirmación de la reserva. Notaría que había mucha seguridad si se fijaba bien deambulando por el lugar.

Rikku caminaría hasta el distrito del placer. Allí, él y su compañero Yakuza se encontrarían con una calle donde verían de todo, pero extrañamente se sentía "seguridad". Esto se debía a las docenas de mercenarios que, con un emblema de una "Rosa Azul", plagaban a sus anchas por la calle protegiendo a las prostitutas de clientes indeseables. Al fondo, se encontraba el club de su objetivo, llamado como ella, "Aoibara", un edificio de estilo clásico japonés con un amplio jardín, cuya entrada estaba custodiada por dos ninjas de aspecto imponente que detendrían al par de pseudo-yakuza con las palmas alzadas...

Plazo: una semana a partir de este post
 

Elbichos

Master Interpretación
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Escuché detenidamente todo lo que la señora y el loco de las poses de chalado dijeron, y la misión parecía más difícil de lo que en un principio pensé: teníamos que desmantelar una organización criminal que operaba en aquella ciudad que desconocía. El jounin y la sacerdotisa prosiguieron contando el objetivo de nuestra misión. Finalmente recapacité: me valía, la veía acorde a nuestras posibilidades, seríamos los ejecutores de un plan que ya llevaba su tralla. Pensé que quizás tuviésemos problemas en aquella ciudad, ya que se teníamos escasos conocimientos de la misma, pero yo estaba seguro que todo iría bien.

Pasaron a explicarnos los objetivos individualmente. Daiki Koumyaku me pasó una foto de un tipo que parecía un dandy llamado Jakku Akabara. Tendría que ir al casino Ōkinami, que no tenía pérdida alguna, puesto que era uno de los más altos y elegantes de la ciudad. Ajá. Pues está bien. Tendría que lidiar con la seguridad, pero eso no era algo que me preocupara demasiado... Quizá lo más difícil fuera acceder a su despacho, y en ello tendría que centrarme cuando llegara al mismo casino. Quizá tuviera que liquidarlo si me daba demasiados problemas.

-No, ninguna pregunta. Todo claro y cristalino. Por mí, podemos proceder a cumplir con la misión.

Podrían tacharme de falso, pero fui claro. Después únicamente les asentí a todos y sonreí a cada uno al finalizar. Me mantuve en silencio a la espera de que prosiguiera, pero ya no recibimos más información de la misión. Me bastaba. Quizá mis compañeros estuvieran nerviosos enfrentándose a tus objetivos, pero vamos... En mi caso, estaba lo suficientemente motivado y tranquilo como para extirpar aquella inmundicia de aquella gran ciudad.

"Supongo que ya sabemos suficiente", pensé. Además Daiki seguramente diría que si teníamos dudas solo debíamos preguntarle. Por mí perfecto. Pero...

Hizo tres clones y luego un henge. Supongo que serían nuestros acompañantes. Una chica ludópata que sería mi madre... Genial. Pues que se quedara gastando las fichas en las máquinas tragaperras, yo iría a lo mío. No pude evitar reírme con los compañeros del borde peliblanco y de Asuka. Luego...

"Joder, ¿y esto?"

Me cambió la ropa con su jutsu absurdo... Pero me conformé. Mejor así, aunque palpé mis ropas y vi que tenía aún mi equipo, por lo que no tendría problema. Recogí el fajo de ryos, del cual estuve tentado de quedarme para mí, la verdad. Simplemente me despedí de Burasa Seirei, a la que seguro que volvería a ver, mientras Daiki desaparecía en una nube de humo. Entonces me despedí de mis compañeros.

-Nos volveremos a ver, esperemos que pronto. Hasta luego.

Empecé a caminar y seguí raudo a mi "madre", y disimulé en el camino. Llegué hasta el Hotel-Casino, que era muy probable que estuviera hasta los topes. Allí estaría, escondido, Jakku Akabara, mi objetivo. Mi oreja se crispó cuando oí una voz y en recepción. Miré y me fijé que había mucha seguridad en el lugar, lo cual consideraba algo normal. Mientras pedía a mi "madre" que confirmara todo, me fijaría en los equipos y en el número de guardias, y en si veía algún acceso a los sótanos del casino, por la sala de recepción, antes de subir a las habitaciones. Levanté la cabeza y solté una carcajada.

Uso Percepción para fijarme en todo lo que pueda
 

martinilimon

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Un oscuro infierno de soledad
No estaba del todo segura si aquello respondía a mis preguntas. Pero al menos tenía mucha más información. "Bueno venga, fuera dudas " . - Me había decidido a actuar, aunque nuevamente me asaltarían las dudas al descubrir que iría sola. " ¿Para que forman un grupo, si quieren ir siempre solos? " . - Inflé los mofletes en una actitud un tanto infantil, que esperaba pasase desapercibida, aunque nadie sabría el porque de aquel gesto aunque lo viesen.

Me quede escuchando las descripciones de los lugares así como de los objetivos, pero por supuesto prestando mucha más atención en aquel que me correspondía. "¿Todo el mundo es tan raro por aquí?". - Debía llegar al puerto, e infiltrarme en una fiesta para hablar con alguien, tenía la ubicación, pero seguía sin saber exactamente lo que debía hacer, o impedir. Y me preocupaba lo referente a los piratas y el secuestro. " No la dejes sola " . - Miré hacia arriba, a la cara de aquel fornido tipo por primera vez, buscando quizás una aclaración ante aquella advertencia. Pero lo único que conseguí fue un baile estúpido, y sentir lastima por la mujer. Si me plantaran aquel enorme culo delante de mis ojos, me moriría de vergüenza.

No pregunté nada más, era inútil tratar con él. Cada vez me costaba más entender como se suponía que era el héroe que se había presentado.

Un grupo de clones de él aparecieron tras terminar con sus tonterías, los cuales se transformaron en tres personas distintas, tras ello, mi ropa cambió para adaptarse a la del hombre que me acompañaría. " ¡¿Eh?! " . - No sabía como había pasado aquello, ni de donde estaba mi ropa. Me quité las gafas de sol y me miré de arriba a abajo. Para volver a ponérmelas. " Es la misión más rara que he hecho nunca "

Antes de que pudiese objetar nada, y me entregasen una invitación para dicha fiesta, me vi sola con aquel clon, andando hasta el puerto. El lugar se encontraba más lleno de gente de lo esperado, la ropa que me habían dado, no levantaría sospechas, aunque la que llevaba de casa tampoco. - Perdona. - Llamé la atención del clon, no sabía muy bien como funcionaba esa técnica. - Ya que tenemos esto. - Enseñé la invitación. - ¿ No sería mejor vestirse con algo más.... elegante para la fiesta y pasar desapercibidos? . - Pregunté finalmente.

No sabía muy bien que hacer, no sabía si el mandaba y yo era su escolta o al reves.



FDI: Pues eso, mi plan seria pillar ropa acorde a la fiesta del barco, y para dentro.
 

Milo5789

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La vieja recostada en su sofá no nos tenía nada de fe. Sugirió al músculos que nos supervisara para que no pusiéramos la misión en peligro. Sabrá ella el mejor curso a seguir, después de todo, la misión atentaba contra su tierra. Quizás, era sensato seguir sus consejos y no reprocharle nada por ahora.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando el objetivo que había seleccionado era una experta usuaria del suiton y el genjutsu, dos de mis grandes debilidades. Pero como buen shinobi, no daría un pie a torcer. Me había enfrentado a retos más grandes que ese y no sería la última vez que peleara en desventaja. Para efectos de supervivencia, comencé a recapacitar sobre aceptar la ayuda de nuestro sensei, sobretodo después de ver ese lindo rostro angelical que traía Aoi-san.

- ¿Así de peligrosos son nuestros objetivos? Vaya, acepto la oferta entonces. Daiki-san, espero que podamos trabajar bien. Aunque… ¿Cómo lo hará para vigilarnos a los tres al mismo tiem-?

Tres clones emergieron desde el suelo, al momento que el excéntrico ninja chocaba sus puños con fuerza unas dos veces. Primero para ejecutar su técnica de clonación, y segundo para poder disfrazarlos de personas totalmente diferentes a lo que eran antes.

Menuda chetada se había sacado. Aunque, en palabras de él, los clones sólo contenían un quinto de su fuerza. Luego, nos encaminó hacia nuestros objetivos no sin antes disfrazarnos a nosotros también. Yo había sido transformado en un yakuza, bastante elegante, con cicatrices y tatuajes decorando mi cuerpo entero. No estaba tan mal. Sin requerir otro tipo de asistencia, con paso firme dejé el lugar levantando mi mano en señal de aprobación.

No tardamos mucho en llegar al Distrito del Placer. Joyerías finas, escandalosas concubinas y mucha luz y color por doquier. Parecía realmente un festival más que un lugar de negocios, pero imaginaba que debía de ser así para atraer la atención de posibles clientes. Después de todo, aquí se jugaba con la codicia y la lujuria humana. No se podía escatimar en recursos.

- A esto sí que lo llamo un barrio bastante llamativo, ¿no lo crees, Kaidi-san?- Cambié forzadamente el nombre de Astar Galactic para no levantar sospechas. Esperaba que aquél clon pillara la indirecta de forma inmediata.

Seguimos recorriendo el lugar mientras éramos abordados por decenas de chicas guapas y chicos que sólo se mostraban en interiores. Algo dentro de mí se despertaba y no sabía muy bien cómo sentirme al respecto. Ver tanto rostro decorado, maquillado, pintado y embellecido era una especie de arte viviente lo que se respiraba por el callejón. Me dejé deslumbrar por un segundos pero me mordí la lengua tenuemente para volver a la realidad. Me encontraba en una misión de alta peligrosidad y no podía dejarme tentar por emociones baratas.

Fuimos consultando juntos hasta que dimos con el local que buscábamos. Tal como se nos había informado, el burdel, llamado Aoibara estaba repleto de gente magna y mucha seguridad, quienes llevaban un distintivo de una rosa azul. Le comenté al clon que mi intención era atravesar las grandes rejas para llegar al otro lado mientras alardeaba de todo el fajo de billetes que quería gastar esa noche. Esperaba que los matones de la puerta principal fueran unos alcornoques de quinta y nos dejaran la vía libre en cuanto vieran nuestra actitud yakuza y candente.


  • Usted señor Jimmy es un hombre malo, muy muy malo, mira que darme a la perra de agua y genjutsu XD.

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JimmyMcNulty

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Una cabaña de madera
El asesino se percató de que había seguridad por, prácticamente todos lados, y además estaban armados hasta las trancas. Desde táser hasta porras. Algunos llevaban pistola enfundada en las caderas. Se percató de que la zona más vigilada no era el casino en sí, donde estaban las máquinas y las mesas de juego, sino un ascensor, donde había cuatro guardias. Al lado había un pasillo que giraba a la izquierda, y al otro lado unas escaleras que bajaban hasta quién sabe dónde. Todos los accesos estaban vigilados.

Cuando estuvieron instalados, la "madre" de Sanagi se fijó en que la habitación no estuviera interceptada ni vigilada, aunque previamente al hacer la reserva ya se había asegurado de que fuera así. Estaban en silencio absoluto.

-Si tienes alguna idea, dímela. Te ayudaré con mi ingenio y habilidad, ya verás. Por lo que veo, te has estado fijando en la seguridad del hotel... Podría echarte una mano con eso, ¿tú qué dices? Podemos bajar abajo y hacer que me equivoco para colarte hasta la zona de la caja fuerte. Así tendrás tiempo para actuar como quieras...

Si accedías, solo te quedaba bajar. Daiki estaría a tus órdenes para que hicieras lo que quisieras, él era un simple apoyo.
"Kaidi" afirmó a la pregunta de Rikku, haciendo un gesto obsceno con su cadera y sus brazos mientras portaba el fajo de billetes, estaba claro que el héroe autoproclamado se había metido bien en su papel.

-Y tanto, Raiku-san, ¡voy a quemar tantas calorías como billetes esta noche!

En el Aoibara, los porteros preguntaron de manera arrogante que adónde se dirigían. Tan solo "Kaidi" tuvo que mostrar el fajo de billetes para que le dejaran pasar, no sin antes cobrar el soborno, un poco forzosamente, pero uno de ellos alegó:

-Entiéndelo, no te conocemos de nada... ¿No tenías un amigo?

-No, qué va.


Rikku cruzó ágilmente el muro de un gran salto y se dio cuenta, cuando descendió al suelo, de que se encontraba en un jardín espléndoroso, lleno de árboles frutales y fuentes por doquier. Aquella riqueza natural contrastaba con la fealdad y la suciedad de la ciudad. Namimachi no era lugar para paladares exquisitos, y parecía que Aki Ukime poseía uno muy muy fino.

Ante él, Rikku encontraría tres caminos:

Una puerta de madera, labrada y ornamentada con dragones y yokais, cerrada con un candado, que se encontraba al fondo del jardín; otro muro que daba a una especie de patio interior y donde se escuchaba música y risas, y un conducto subterráneo que se adentraba en lo profundo: se trataba de un agujero cuadriculado, cuyo fondo era un pasillo oscuro que cruzaba de lado a lado. Quedaba en manos de Rikku adentrarse por donde quisiera o pudiera. Por aquel entonces "Kaidi" estaría atrayendo el foco de atención hacia él.
Daiki transformado colocó a Asuka el traje que quería con su técnica, que era un simple henge modificado para tejidos, delante de todos. Algunos miraron raro, pero la mayoría lo ignoró puesto que estaban acostumbrados a ello. Era normal ver ninjas haciendo el "tonto" en Namimachi.

-Tremendo...



El yate se llamaba "Mukaikaze", igual que las navieras que poseía el objetivo, Don Kurobara, y era tremendo, en verdad. A Daiki no le quedaron palabras para describirlo. En su interior se escuchaba ruido de música y de partoleos.

El portero los dejó subir al barco, invitación en mano, y subieron hasta la cubierta, donde había mucha gente charlando entre sí. Todos vestían más o menos elegantemente, Daiki tampoco daba mucho la nota porque ya había estudiado previamente el estilismo de la fiesta. Algunos, sobre todo mujeres, se fijaron en Asuka.

-Voy a la barra, a ver qué cócteles hay disponibles para relajarme un rato. Eres libre de hacer lo que quieras.

El clon de Daiki se alejó y se marchó a la barra. Lo más posiblemente, a investigar por su cuenta, pero estaba claro que echaría un ojo a la Suzu para que no se le echaran encima. Ella quedó sola, entre aquella fauna.

Había hostilidad en el ambiente, esto lo podía percibir la chica: al menos tres o cuatro personas ya le habían echado el ojo. Podía notar la presión sobre ella. No obstante, se le acercaron un tipo con el torso desnudo y una copa de champán cuya voz fue melosa desde el comienzo y un grupo de chicas liderado por una joven de bello aspecto, que mostraba una actitud arrogante.

-¿Eres de la ciudad? No te conozco -dijo ella, mostrando cierta hostilidad-. ¿Cómo te llamas? -parece que estaba evaluando a Asuka-. Dicen mis amigas que te han visto con un tipo, ¿es tu novio?

Las amigas rieron y asentían mientras cuchicheaban a espaldas de la chica.

-No les hagas caso, son así -mencionó el chico con voz dulce, y rió suavemente-. Me llamo Daojung, ¿quieres tomar algo?

Parecía que aquel chico quería librar a Asuka de la hostilidad presente con una excusa. Ya le tocaba decidir a ella qué hacer.
7 días, si tardáis un poco no pasa nada, que esta vez he tardado yo.
 

Elbichos

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Vi que la seguridad del casino era bastante potente, por lo que tendría que tener cuidado si quería actuar de manera eficiente en aquel local. Me percaté de que la zona más transitada por los guardias era un ascensor custodiado por cuatro de estos. No sabía realmente cuál era su fuerza, pero era posible que pudiera con ellos. No quería levantar sospechas agitando el avispero, porque podría resultar fatal, así que me limité a trazar un plan en mi mente.

"Tengo que bajar y encontrar el despacho de Jakku Akabara. A esa Rosa Negra de Akuryo le cortaré todas las espinas y arrancaré sus raíces de cuajo"

Cuando subimos y nos instalamos en la habitación, mi "madre" revisó el lugar y estábamos a salvo. Nadie nos había estado vigilando, ¿o quizá sí? Tampoco es que fuéramos demasiado sospechosos, siempre podrían pensar que íbamos a robar la caja fuerte del casino y no a ma... capturar a su dueño.

Cuando Daisy (le puse ese nombre a mi "madre") me dijo que podía contar con ella, no me contuve.

-Corre como loca hacia el pasillo, ¿de acuerdo? Solo finje que tienes algún tipo de síndrome paranoide y lánzate como una loca hacia allí. Yo haré lo mío.

Dicho esto, dejaría que Daisy se las arreglara como fuera para lanzarse hacia los guardias como pieza sacrificable. La idea es que los distrajera mientras yo me colaba disimuladamente por las escaleras. Hecho esto, prepararía el Shokaichu no jutsu para vigilar toda la zona en forma de insectos voladores (una pequeña porción de ellos, no gastaría demasiado chakra) y haría un Henge no jutsu de uno de los guardias, para ir más "tranquilo" y descender hasta las profundidades de aquel edificio. Después buscaría la forma de encontrar el despacho de mi objetivo, con alguno de mis insectos adelantado, por supuesto.

Shōkaichū no jutsu (Req. Dominio del Chakra [Iniciado], Hijutsu [Iniciado – Crecimiento], Tanque de Chakra [Variable]): El usuario puede usar insectos, ya sean kikai normales o en estado de larva que se pueden ocultar bajo tierra, para rastrear las rastrear a un enemigo utilizando a un kikai hembra o verificar el estado de un área a investigar. El rastreo a un enemigo estará determinado por el dominio del chakra del usuario:

Iniciado: 100 m
Medio: 300 m
Alto: 500 m
Sobre: 1 km
GM: 2 km
Rango S: 5 kilómetros

El Hijutsu determinará la eficacia del rastreo y el Tanque de Chakra el número de insectos a usar.

Henge no jutsu (Req. Shinobi o Sacerdote, Dominio del Chakra [Iniciado]): Técnica que hace que el ninja o un objeto que desee (y esté en contacto directo con él) adquiera una forma diferente con un tamaño parecido al de lo transformado. (Por ejemplo, un ninja no podría transformarse en una hormiguita ni en una ballena). Las transformaciones afectan simplemente a la apariencia física y la voz, pero no aportan ninguna otra cualidad. La variedad en el tamaño de lo que se quiere transformar dependerá del dominio del chakra del usuario. Además de que la transformación será más fidedigna y por tanto más difícil de localizar a mayor nivel de dominio de ocultación. El henge permite imitar la forma de animales y objetos, así como sus características más básicas como la forma, el filo, o la presencia de dientes y garras afiladas. No obstante, cualidades más complicadas como la capacidad de vuelo, respirar bajo el agua o las cualidades físicas del animal no pueden imitarse. Cuanto mayor nivel de Ocultación tenga el usuario, mayor fidelidad tendrá la transformación y, por ende, será más difícil de desentrañar la ilusión.

Variación de tamaño en lo transformado, en función a Dominio de Chakra:

Dominio del chakra Iniciado +20% /// -10% del tamaño del objeto sobre el que se aplica
Dominio del chakra Medio + 50% /// -30% del tamaño del objeto sobre el que se aplica
Dominio del chakra Alto +100% /// -50% del tamaño del objeto sobre el que se aplica
Dominio del chakra Sobresaliente +200% /// -80% del tamaño del objeto sobre el que se aplica
Dominio del chakra Gran Maestro + 500% /// -90% del tamaño del objeto sobre el que se aplica
Dominio del chakra Rango S +1000% /// -99'9% del tamaño del objeto sobre el que se aplica

Gasto: 19/21
 

Milo5789

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Kaidi había hecho un excelente trabajo haciendo de farol, alardeando y moviendo elegantemente el fardo de billetes que nos habían provisto, junto a la sensualidad destacada que se traía entre manos, el guardia simplemente le permitió el acceso mientras me daba el tiempo necesario para saltar el gran muro que me separaba de la fiesta. Mientras el clon de Astar tenía toda la atención para él, realice un gran impulso sin emitir ninguno tipo de ruido, o al menos, eso aparentaba ya que ninguno de los invitados parecía estar conmocionado por la aparición de un joven Yakuza. Cuando mi acompañante logró traspasar el arco del recinto, le hice una señal para reunirnos nuevamente.

- Bien hecho, Kaidi-san. Ahora que tenemos acceso a la fiesta creo que sería buena idea recolectar información por separado y volver a reunirnos. Al aterrizar, pude divisar a la distancia una puerta con cerrojo, podría intentar derretirlo con mi Katon y revisar el interior. Está claro que la rosa estará escondida, lejos del bullicio y de la música. Así que trataré de infiltrarme todavía más.

Levanté mi pulgar en señal de aprobación y esperé a recibir algún consejo o palabras de quién se encontraba delante de mí. Una vez finalizada la charla, me dirigiría a hablar con algunos asistentes a la reunión para tratar de sonsacar cualquier detalle que nos pudiese ser útil para la misión. Una fiesta de estas dimensiones, y belleza, atraería mucha gente poderosa e influyente, y yo estaba más que decidido a jugar el papel de mafioso para tratar de interactuar y demostrar confianza con el gentío.

Si recibía algo valioso, trataría de compensarlo con información falsa para ganarme la amistad del invitado. Pero si no encontraba nada en apenas unos minutos, optaría por seguir el plan que había provisto, utilizando una parte de mis puños de fuego para crear una llama poderosa y poder derretir de a poco el candado que me prohibía la entrada por la puerta de los dragones y yokais.


    • - Katon [Sobresaliente]
    • - Determinación [Alto]
    • - Dominio del Chakra [Alto]
    • - Ninjutsu [Alto]
    • - Objetos Útiles [Alto]
    • - Reflejos [Alto]
    • - Tanque de Chakra [Alto]
    • - As en la Manga [Medio]
    • - Ataque Disperso [Medio]
    • - Combate a Distancia [Medio]
    • - Fūton [Medio]
    • - Kuchiyosejutsu [Medio]
    • - Maestría en Armas [Medio]
    • - Resistencia [Medio]
    • - Velocidad [Medio]
    • - Carisma [Medio]
    • - Aura de Chakra [Iniciado]
    • - Ocultación [Iniciado]
    • - Fuerza [Iniciado]
    • - Genjutsu [Iniciado]
    • - Taijutsu [Iniciado]
    • - Percepción [Iniciado]


    • Katon, Bakuyaku Naguru (Golpe Explosivo) (Req. Dominio del Chakra [Iniciado], Katon [Iniciado], Taijutsu [Iniciado])
      Concentrando chakra en sus puños, Rikku además de lastimar a su oponente puede quemarlo. El gasto de chakra dependerá del tiempo de uso.
      *El grosor de las llamas será definido por el Dominio del Fuego y el dominio de chakra, mientras más alto más gruesa la llama (aunque esta nunca superará el tamaño de un guante de box) y por ende podría causar quemaduras de nivel variante (nunca superará a una quemadura grado 2 en nivel S).
    Gasto: 15/16 ¿? (por favor, revisar si lo calculé bien)
 

martinilimon

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Ubicación
Un oscuro infierno de soledad
- ¡Espe...! . - Era tarde. Allí delante de todos, decidió que era buen momento para hacer lo que le había pedido. Me tapé la cara con las manos muerta de la vergüenza, deseando que aquello terminase lo más rápido posible. La ropa se modificó rápidamente, pero no estaba segura de si había mostrado algo importante durante la transformación, y por si fuese poco, habíamos perdido el factor sorpresa.

Ni siquiera me sorprendí al ver el tamaño que tenía aquel yate, estaba demasiado avergonzada como para expresar cualquier otro sentimiento, al menos el vestido era bonito.

No supuso ningún problema subir allí. Teníamos las invitaciones, no hacía falta nada más. Pronto me di cuenta que aquello, no encaja mucho con el estilo de vida al que estaba acostumbrada. " ¿Por que me miran tanto? " . - Nada más atravesar la puerta, la mirada de muchas mujeres se centró en mi. y Daiki no tuvo otra idea mejor que abandonarme para ir a beber. " ¿Pero...?". - Ya se había ido.

La gente, no se conformó con aquellas miradas despectivas, con aquella hostilidad en la distancia. Un grupo se acercó a mi, casi todo chicas de una edad quizás unos años mayores que yo, y un único chico. Sus palabras no me gustaron nada, y yo no lo entendía. " ¿ Que os he hecho? " . - Pensé. No entendía la gente con aquella actitud. Y me enfadaban.

- La verdad, no tengo nada que hablar con vosotras. - Respondí tajante ante la chica que se presentó, como la líder de aquellas niñatas. - Quizás un novio es lo que necesitáis, para dejar de molestar a las demás. Ahora, si me disculpáis. - Con eso, ya las había humillado suficiente. [Carisma: Alto]. Pero el chico tenía otras intenciones conmigo. - Ya tengo con quien tomar algo, gracias. - Y me fui, buscando a Daiki.



- ¿No te dijeron que no me dejases sola?. - Le reprocharía en caso de encontrarle. - No se con quien tenemos que hablar, se supone que tu si. - Quizás estaba siendo más agresiva de lo habitual, pero aquellas chicas me habían cabreado, yo no les había hecho anda para que se riesen de mi así.
 
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