[Magnolia] Paseo, entrenamiento y búsqueda

HollowArikata

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[ Magnolia City ]
(Ciudad de Magnolia)
Una ciudad con una población de aproximadamente 60,000 habitantes, siendo principalmente una ciudad comercial prospera en el aspecto mágico desde hace cientos de años, siendo reforzada últimamente gracias a que mantienen en su interior el gremio de Fairy Tail, uno de los más fuertes y famosos de Fiore que apareció apenas unas décadas después del inicio de la 2E. Se encuentra en la parte centro sur de Fiore, directamente al lado de la península, permitiendo tener puertos donde exportar e importar muchas cosas de todas partes de Ishgar y del mundo.

Su arquitectura es bastante curiosa, pues en esencia es un gigantesco rectángulo rodeado por montañas y mar, teniendo apenas un camino entre ellas para salir y entrar de la ciudad, algunos hasta prefieren salir en bote de la ciudad para llegar más rápido a ciudades cercanas. La ciudad como tal está dividida horizontal y verticalmente por una serie de caminos anchos y largos, con puentes que conectan tales secciones de la ciudad al tener canales bastante grandes pasando de un lado a otro, controlados con algunas magias para evitar que en tiempos de lluvia y agitación terminen por inundar la ciudad.

Con muchos negocios de todo tipo por ser una ciudad comercial, una de sus edificaciones más importantes se encuentra en el medio de la ciudad, con la vista directa al parque central de la ciudad y en el camino principal donde los eventos y fiestas llegan a hacerse, allí es donde se encuentra la Catedral Kardia, un lugar donde anteriormente se adoraba al dios Kemokemo, hoy en día llega a ser un lugar de meditación y religión para todos, incluso llegando a permitir a varias creencias compartir tal edificio si es necesario, pero hoy en día es más turístico que nada, con la poca religión que existe en Ishgar, no hay muchas personas que vengan ahí a venerar a algún dios, más si son de Ishgar y la historia que tienen con esas entidades.

Gobernada por un alcalde y una junta de vecinos, el Maestro de Fairy Tail comúnmente participa en ese lugar para saber como ayudar a su ciudad, que trabajos pueden realizar con prioridad y llegar a ciertos acuerdos para un mutuo beneficio para todos. Entre sus proyectos más famosos está la creación de una estación de trenes que permitiría conectar mejor Fiore, siendo algo que empezó a construirse en la 2E120 y terminaría poco después. Las montañas cercanas tienen muchas planicies y lugares perfectos para salir de descanso, teniendo un bosque frondoso que tiene una gran variedad de plantas y animales, con un clima cálido y humedad suficiente como para crear neblina en las mañanas, disipándose en la tarde. Un pequeño río corre por este bosque donde muchas veces se puede ver gente pescando o participando en eventos sociales. Aunque su flora sea un poco peligrosa solamente por el tamaño que puede alcanzar (con árboles tan grandes que puede haber casas en ellos) no hay ninguna especifica que temer, por otro lado, su fauna tiene criaturas comunes, como lagartos, murcielagos, tortugas, peces y otros, pero de los más peligrosas son los Vulcan, grandes especies de monos capaces de derribar a una persona común de un puñetazo, y en caso de enfrentarse a magos, pueden usar magia, los más peligrosos aquellos capaz de tomar control de personas.



Kaede Hayami
Nv 00


Al quedarme diecisiete años de mi vida en una villa aislada y desconectada del mundo exterior, solo pudiendo visitar asentamientos pequeños similares en el inicio de mi viaje que apenas comenzó un par de meses atrás, era inevitable que el choque cultural que implicó arribar en Magnolia se sintiera como una brutal bofetada a mi pobre mente desacostumbrada. Mis ojos se pusieron a girar en espirales por la desorientación, pero rápidamente fue opacado por los brillos resplandecientes que aparecieron en mi expresión emocionada. Una gran ciudad comercial que prosperaba en el aspecto mágico era el antónimo literal de mi lugar natal, de modo que me propuse como objetivo número uno en mi larga lista de cosas por hacer el conocerla de pies a cabeza, siendo dominada por el demonio de mi imparable curiosidad. Mi maestro, quien fue el responsable de guiarme hasta aquí, se ofreció para darme un recorrido breve con tal de satisfacer mis deseos impulsivos y eliminar la inquietud de mi cuerpo que se agitaría molestamente todo el tiempo si no aprendía algo sobre Magnolia pronto. -Perdona, tengo la extraña condición de que a veces mi trasero se mueve descontroladamente cuando me emociono mucho. Por desgracia, no eres el primero ni vas a ser el último que incomodaré con mis movimientos cuestionables.- Tras empujar a un rincón de mi memoria las reacciones negativas que me gané a lo largo de mi vida por culpa de mi exaltación corporal, él aprovechó en el camino para ponerme al tanto del incidente de los barcos hundidos que encendió la mecha del descontento de los civiles y las protestas problemáticas que estaban afrontando los magos que se les exigía un mayor control, terminando con el dato de que hace poco ocurrió una bastante intensa en la ciudad.

Posterior a su resumen básico de los eventos sociales, el cazador cambió de tema y me aconsejó mantener mi meta principal en secreto, dado que la voz correría tarde o temprano y llegaría a oídos del Consejo Mágico, quien pondría manos en el asunto de inmediato. Aquello pisotearía tanto mi plan como mis ideales, pues me cansé de depender de las figuras de autoridad y quería cumplir mi sueño a través de mis propios medios. -Ah, y también porque descubrirían que soy una criminal fugitiva por haberme escapado de una cuarentena obligatoria vigilada por decenas de guardias. Lo siento, pero no me apetece acatar las consecuencias de un delito que estuvo cien por ciento justificado, y que además no causó ningún daño real gracias a mi excepcional inmunidad.- El verdadero crimen ofensivo fue ver en primera fila como permanecí totalmente sana sin mostrar un mísero síntoma por cinco años enteros, manteniéndome libre del virus incluso después de acercarme frecuentemente a los infectados, y aun así prohibirme salir solo para cumplir un tonto protocolo de seguridad careciendo de un maldito criterio propio. Peor todavía si mi motivo para irme era la digna búsqueda de una solución completa que salvara las vidas de las víctimas, algo que nunca conseguirían ellos debido a que se conformaban únicamente con retrasar las muertes un poco. -Un punto para Kaede, menos diez para el estúpido mundo.- Favoreciéndome en mi propio contador mental, hinché mi pecho del orgullo.

Una vez llegué al gremio, no demoré en pasar la prueba de ingreso y recibir la marca de Fairy Tail en el dorso de mi mano izquierda que ahora me identificaba como miembro oficial. Juzgué que me había sacado la lotería al conocer casualmente un mago de aquí que me diera la oportunidad de inscribirme en este gremio en concreto, pues sin duda tenía el ambiente perfecto para alguien como yo: Repleto de diversión, pasión, solidaridad, armonía y lazos amistosos inquebrantables. Un día fue suficiente para que percibiera la belleza de Fairy Tail con el trato espléndido que me dieron en mi bienvenida, haciéndome saltar de la alegría a medida que valoraba el increíble golpe de buena suerte que debí experimentar para que me tocara este destino y no otro donde me costaría adaptarme a causa de una mala sincronización de valores. Después de vivir de lleno una calamidad que juntó montañas de cadáveres de gente que conocía, finalmente el karma actuó a favor mío con un regalo sin precedentes, en forma de un nuevo y precioso hogar. -No puedo creer que recientemente fue el blanco de una gran y caótica protesta que ocasionó múltiples accidentes graves... ¿La opinión pública está conformada por puros idiotas o qué? Ni siquiera yo sin mis lentes puedo ser tan ciega.- Era capaz de entender que arremetieran contra gremios poco confiables, pero no contra uno que lo representaban las buenas obras y el deseo de la paz. Aunque pecaba de la ignorancia de no saber a ciencia cierta si poseían una válida razón para desconfiar de ellos ni de cómo se desenvolvieron las reacciones de ambas partes, por lo que decidí no comentar más del tema hasta enterarme bien de la noticia.

Inmediatamente formé mi rutina diaria, que iniciaba las mañanas despertando en mi dormitorio y brincando de la cama por mis ansias de completar todas las actividades que adoraba. Siendo una maga novata, se me asignaba la realización de encargos y trabajos simples, como entregar paquetes o ayudar en cualquier tarea que necesitara una mano extra. Luego dedicaba mi tiempo libre principalmente en sesiones de lectura en los Compendium, entrenamientos a solas o con mi maestro, explorar zonas desconocidas de la ciudad así como interactuar casualmente con la gente en el proceso, y socializando dentro del gremio por medio de participar ya sea en juegos o como animadora ruidosa en las peleas amigables que sucedían de vez en cuando. Con respecto a lo primero, leía allí más que nada para satisfacer mi sed de conocimiento e informarme sobre el desconocido mundo exterior, teniendo como intención secundaria encontrar hechizos que me interesen o hallar una pista para descubrir la cura del virus. Dado que repartía mis horas equitativamente, y a veces se me pasaba el rato con el entrenamiento o el turismo, por ahora no sabía mucho acerca de Ishgar y el mundo en general.

Actualmente me encontraba en el bosque de Magnolia, cerca del río donde habían varios grupos de pescadores, considerándola el área más segura para acomodarse. Mi primer ingreso al bosque se basó en pretender matar a tres pájaros de un tiro mágico: Como paseo para divertirme y apreciar la naturaleza, como entrenamiento inmersivo para mentalizarme en un combate con un bosque como escenario, y como avance en la búsqueda de la cura al investigar tanto las plantas como los animales exóticos que pudiera toparme. -¡La insuperable trinidad de motivos que encienden los motores de mi existencia a más no poder! ¡Hehehe!- Elevando mi puño hacia arriba, me reí animadamente a medida que recorría los senderos con calma. Por fortuna, ya estaba familiarizada con los dos extremos de un entorno boscoso, gracias a los alrededores pacíficos de mi villa donde jugaba habitualmente y a la peligrosa selva donde capturé a la bestia mágica junto a mi maestro. Sin embargo, que aquellas experiencias asentaran mi vasta aura de confianza y despreocupación tampoco me volvían una descerebrada imprudente que retaba a la muerte con una sonrisa, pues me aseguraba de mantenerme cerca del río como medida de seguridad para evitar los riesgos que existían en las profundidades. -Quizás sea una cobarde descarada, y una debilucha de mucho cuidado, y una rata tramposa luchando, y un poco inculta sobre el mundo en general, y alguien sin una pizca de carisma, y una persona maldecida con una pésima suerte, y la definición vívida de mediocridad... ¡Pero al menos nunca seré una...! Eh... ¿A qué rayos iba con esto?- Cuando me perdí en mi propia divagación que parecía únicamente machacar mi autoestima, ladeé la cabeza confundida mientras seguía mi trayecto.

Debido a que me resultaba aburrido llevar a cabo las tres cosas que me propuse una por una, tuve la brillante idea de hacerlas todas a la vez. -En lugar de prestarle su requerido tiempo y atención a cada actividad para no agobiarme, me sobrecargaré partiendo mi ser en tres pedazos que se encarguen de una labor diferente, multiplicando mis esfuerzos necesarios desmedidamente... ¿Qué puede salir mal?- Al sacudir mi brazo como gesto de tranquilidad, inmediatamente empecé a trepar y saltar de un árbol a otro tratándolo simultáneamente como un juego entretenido, un ejercicio de movilidad y un reconocimiento de la flora así como de la fauna con una visión más extensa. Si bien se veía muy genial imaginarme hacer todo eso a la par, la verdad es que no duré ni un segundo así hasta que mi pie se resbaló y caí penosamente de espalda en un montón de piedras que parecían haberse puesto de acuerdo para obsequiarme una caída dolorosa. -Ghk. C-Creo que me será muy difícil imitar a un mono, al menos en mi nivel actual. Tendré que decirle adiós a los plátanos...- Me levanté del suelo y proseguí limpiando la suciedad de la ropa con palmadas suaves. La coordinación de mis extremidades y mi habilidad acrobática todavía dejaba mucho que desear. Estaba segura de que habrían momentos en el futuro donde solo podré conseguir la victoria si me subía a un lugar alto o difícil de acceder en busca del ángulo de tiro definitivo, así que necesitaba mejorar estos aspectos pronto. -Oh bueno, me apuntaré volver a intentarlo cuando me sienta preparada. ¿¡Me oyeron ramas y piedras de las que juro vengarme a pesar de que no me dañaron adrede por su falta de consciencia pero que de igual forma culpo!?- Al maldecir los elementos que ocasionaron el lamentable fracaso de mi idea, la cual no tuve más remedio que desechar, continué explorando el bosque andando. Aunque estaba centrada en mi misión autoimpuesta, no me importaría tomar un desvío para conversar jovialmente con quien sea que se cruzara en mi camino. Además, no me vendría mal un poco de ayuda, y por supuesto seré la primera en ofrecer la mía si noto que alguien la necesita.
 

~Miika~

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Estaba preocupada, podía dar fe de ese simple hecho por el mero sentido de que aunque habían pasado los meses, una parte de mi misma no era capaz de digerir del todo lo que había ocurrido, y es que simplemente en más de una ocasión me había encontrado siguiendo a civiles con la pura intención de demostrarles que no éramos malos, que de corazón queríamos apoyarlos, que realmente lo hacíamos todo con un fin puro y sincero que implicaba que todos estuviéramos en paz.

Tal vez en el gremio les hacía gracia cuando hacíamos aún celebraciones, que si cantábamos, si recibíamos personas (a pesar de que me habían explicado algunos veteranos que se podía ver como las cosas sí habían afectado) y demás, pero la realidad es que ese velo efímero sobre nuestras cabezas realmente estaba, y esa parte de mi tan inquieta no sabía del todo como lidiar con eso más allá de reir, cantar, sonreír al público y esforzarme lo máximo posible, no me gustaba la sensación de ser temida o mirada diferente, algo en mi chocaba demasiado con ese prospecto, mismamente aquello había sido uno de los tantos motivos del porqué había emprendido mi búsqueda de mi propio camino.

Me tocaba aprender, descubrir como enfrentarlo, el primer paso había sido el ver como el resto de magos lidiaban con todo, demasiadas personalidades diversas ayudaban a tener un amplio abanico de experiencias, y aquello siempre había sido mi parte favorita de estar rodeada de personas, era una de las razones por las cuales amaba tanto el estar en grupos grandes.

Pero esta vez era diferente, necesitaba unos minutos para mi, un instante donde no estar ocultando la preocupación de ver el temor en otras personas cuando al fin nos daban un trabajo y esperaban lo peor, más aún porque si se suponía quería ser una Archon capaz de ser un ejemplo para muchos, lo que menos necesitaba era demostrar tan claro que esto me afectaba, no, debía encontrar la forma en trabajar con eso, así como me las había arreglado de caminar con la frente en alto por ser una Ningyo, lo haría por ser una maga.

Nada mas que lo primero lo fui toda mi vida, y lo segundo apenas lo estoy entendiendo.

Caminé por aquel bosque mientras iba pensando en todas esas cosas, aun si mis pasos ya iban camino hacia el río que sabía donde estaba y que a estas alturas bien podía escuchar, llevaba suficiente tiempo aquí como para sentir ese malestar en las piernas que ocasionalmente sentía, así que simplemente no le di mas largas al asunto mientras llegaba a un lugar algo apartado, donde ya no se veían los pescadores ocasionales o gente, suficiente metida en el bosque como para que más se escucharan las aves y el chapoteo de peces de río saltando.

Para cuando llegué a un espacio suficiente tranquilo y ancho, fue que simplemente me metí al rio completamente, sin importarme demasiado el estar empapada, y es que un sonido de puro gusto salió de mi boca en el minuto en que aquel par de piernas se transformaron en lo que se volvió una larga cola escamosa, que moví un par de veces para cuando me impulsé a mi misma hasta una roca saliente, usándola para apoyarme en ella y con eso dejar que el agua fresca me relajara los músculos y las ideas, sin mayor verguenza de que alguien pudiera ver la cola de pez.

En parte venir al bosque había sido también para variar de imagen, amaba el mar, amaba la ciudad, me faltaba solo amar el bosque.

 

HollowArikata

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Kaede Hayami
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-¡Wah!- Cuando sentí algo duro y rígido interponerse en mi caminata... "especial", perdí el equilibrio y casi volaron mis lentes por los aires de no ser porque actué rápidamente sujetándolos. A mitad de mi inminente caída, mi borrosa vista logró apreciar que la causa de mi tropiezo fue el caparazón de una pobre tortuguita que se quedó quieta por andar comiendo una flor. -Aw, soy incapaz de odiar un animal tan bonito a pesar de que me acaba de arruinar la existencia. ¡Estás perdonada de mi temible lista de venganz-! ¡WUOWUOWUO!- Interrumpiendo mi exculpación mental, de repente comencé a rodar en picada como un tronco debido a que me había desplomado inoportunamente en una bajada conectada a la orilla del río. -¡Noooooo! ¡Por favor, todavía no es mi hora de bañarme!- Tras querer evitar el destino húmedo de mi descenso, clavé mis manos y pies en la tierra con fuerza, logrando detenerme a escasos centímetros de tocar el agua. Habiendo suspirado aliviada a medida que me levantaba del suelo, observé los restos de barro y hierba que ensuciaron irremediablemente tanto mi ropa como mi piel. -Me corrijo, si es mi hora de bañarme. Aunque sigo prefiriendo no hacerlo en una corriente que transportaría a mi cuerpo en un viaje gratis pero sin control, probablemente viniendo incluidos unos cuantos golpes letales por rocas grandes y, conociendo mi suerte terrible, el pinchazo del anzuelo de un pescador que me confundirá con un pez gigante.- Visualizando ese orden de sucesos exageradamente desafortunados y el estado destrozado e irreconocible en el que me dejarían, me abracé a mi misma feliz de haberme escapado por los pelos de aquello.

Luego procuré quitarme de encima la máxima suciedad que podía, para a continuación sacar una hoja verde de mi bolsillo y fingir que escribo en ella con mi índice como pluma. -Caminar en constantes giros de trescientos sesenta grados para ampliar mi campo de visión y ritmo a la vez... Fallo. Es innegable que estaba resistiendo bastante bien los mareos, pero no pensé en la intromisión de reptiles adorables. Muy bien, he descartado cinco métodos y me sobran ocho más, sin mencionar los que mi mente horneará progresivamente.- Conforme llevaba a cabo un registro de la lluvia de ideas que tuve para combinar mis tres actividades, seguí avanzando por la orilla con pasos lentos. Si bien ya había bordeado un tercio de los alrededores del río gracias a mis distintos desplazamientos, todavía no hallaba la manera perfecta para cumplir mi propósito con tal de no ser atacada por el demonio del aburrimiento. -Un fracaso estrepitoso tras otro... Vamos, Kaede. Tú eres capaz de pasear, entrenar y buscar a la vez sin siquiera sudar una gota. Si te tropiezas cien veces, solo tienes que levantarte mil veces más.- Quizás esto se podría considerar una mentalidad inmadura que no aceptaba las limitaciones de uno, pero el motivo de mi persistencia no consistía únicamente en mis ganas de divertirme, sino que también tenía fundamentos serios que se preocupaban por mi futuro como maga. -Es vital que para complementar mi estilo de pelea cometa varias acciones singulares o me enfoque en cosas diferentes al mismo tiempo, por lo que necesito adaptarme lo más pronto posible a ello.- Curiosamente, que me esforzara tanto en mezclar mi trío de misiones funcionaba como bonus para la parte de entrenamiento, así que era un consuelo que no todo sería en vano si no lo conseguía al final del día. -Ojalá recibiera un conveniente milagro del dios de este río, si es que no lo han pescado todavía... ¿Eh? ¿Qué es eso?- Al frenar mis pisadas ligeramente decaídas, noté a la distancia cierta presencia colorida que también estaba en un espacio apartado de las demás personas.

Impulsada por una pequeña chispa de curiosidad, me acerqué lo suficiente con un trote para que mis ojos pudieran captar de que se trataba, los cuales se ensancharon de la sorpresa y emoción. -¿¡Q-Qué!? ¿¡Una Ningyo!? ¿¡De verdad!? ¿¡Aquí!? ¡Te lo agradezco dios del río que sobrevive a duras penas por los pescadores!- Mi montón de exclamaciones iban dirigidas a una chica de cabello blanco apoyada en una roca saliente a decenas de metros de mí, cuyo rasgo físico más vistoso estaba mojándose en el agua: Una larga cola de pez brillante y celeste, algo que identificaba a su raza con un simple vistazo. Dado que solía estudiar una infinidad de asuntos sobre el mundo que aún desconocía bastante, tenía un conocimiento básico de las especies inteligentes que lo habitaban, por lo que era entendible que reaccionara alocadamente en mi primer avistamiento a una. Más todavía al recordar que leí varios cuentos infantiles en mi niñez donde aparecían mujeres con cola que vivían en el mar, de ahí que casi explotara de la alegría en el Compendium al descubrir que eran reales.

-Ejem, en cualquier caso... No es excusa para que salte en su cara y le de el susto de su vida. Lo ideal es que vaya despacio y con normalidad.- Gracias a que se me enfrió la cabeza rápidamente, mis piernas inquietas se frenaron antes de correr hacia ella a la velocidad de un potente disparo mágico. Además de que podría ser considerado una falta de respeto, se notaba en su temple que se encontraba en un valioso momento de relajación, razón por la que todavía no se percató de mí. -Si la perturbo escandalosamente ahora, lo más probable es que me arrancará los ojos y se los dará de comer a los peces. Bueno, admito que me acabo de inventar ese comportamiento agresivo de los Ningyo, pero no me arrepiento por lo sensacional que luce esa imagen mental.- Posterior a que reflexionara sobre aquel disparate, revisé las opciones del terreno y decidí trepar un grupo de rocas que yacían al lado de la suya. Supongo que intentarlo con los árboles ha rendido sus frutos, pues no me costó subir y en ningún momento sentí que me caería. Al estar separadas por tres o cuatro rocas, me detuve poniéndome de pie y balanceando mi brazo en un saludo. -¡Hola! ¡Me disculpo de antemano si te resulto una molestia, pero tenía muchas ganas de saludarte tan pronto te vi y soy incapaz de contener los deseos de mi corazón!- Debido a mi llamado de atención, me verías encima de una roca parecida a la tuya a varios metros de distancia. Si no me devuelves el saludo o expresas un claro disgusto por mi presencia, dejaría tu espacio sin problemas. De lo contrario, procedería presentándome cordialmente. -¡Kaede Hayami, maga novata con un tanque de magia ultra mediocre! Se aceptan sugerencias para cambiar mi título introductorio. ¿Serías tan amable de decirme tu nombre, chica de aletas bonitas?-.

Seguido de ese intercambio, continuaría lanzándote una pregunta más decisiva. -¿Te gustaría seguir disfrutando de tu tiempo a solas? ¿O no te importaría hablar conmigo un rato? Es que me interesas mucho, hehe.- Si aceptarías, me sentaría con las piernas estiradas y blandiendo una sonrisa de oreja a oreja. Sin embargo, no tardaría en darme cuenta de un signo azul y distintivo en tu hombro derecho. -¡Ah! ¿Eres una maga de Fairy Tail? ¡Yo también!- Te enseñaría el dorso de mi mano izquierda como prueba. -Menuda coincidencia toparme con ella en mi aventura en el bosque. Y qué extrañamente conveniente que jamás nos hayamos conocido dentro del gremio desde que llegué, sobre todo con su exótico aspecto que atraería las pupilas de cualquier ser. Oh bueno, seguro fue obra de mi endiablada suerte que retrasó esta grandiosa interacción de realizarse. Mientras divagaría sobre nuestro encuentro casual, también estaría atenta a las respuestas y comentarios que me darías.
 

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Estaba descansando, disfrutando del sol que se filtraba entre los copos de árboles, no era igual que el mar donde todo llegaba de golpe, si no más constante con una brisa diferente y aromas diferentes, y eso siempre estaba bien para mí, pero fue entonces mientras andaba en eso que un ruido captó suficiente mi atención. (Rastreo x01)

Fingí cerrar mis ojos, como quien no notó nada, pero el ruido era suficiente claro como para saber que estaba como yo hace un tiempo, no era tan buena en eso de esconderse (consideraba que aún no lo era, más aun por mi propia naturaleza), pero algo estaba entendiendo entre las diferencias.

Así fue que la chica primero llegó, y su primer impacto con mi persona me hizo mirarla fijo, nada más porque dijo algo de golpe y directo me hizo reír, eso quedó obvio cuando una risa bastante notoria salio de mi boca mientras una mano la cubría un poco, la risa era escandalosa sin duda, pero hasta podria llegar a pensarse que sería melodiosa mas que molesta. -¡No es molestia!, me dicen Chimi, entiendo perfectamente lo que es no contener los deseos del corazón- concedí, guiñándole un ojo, chica alegre y parlanchina, me caía bien.

Con eso escuché tu introducción, y notaste que te ponia atención nada más porque te miré a los ojos, no desviando mi atención, riendo de nuevo por todo lo que decías y las formas, esa presentación no tenía ningún sentido, pero era graciosa. -Podrias alterar tu presentación segun tu magia, ¿no crees? ya sabes, todos tenemos algo especial- canturrie, añadiendo al dato, alzando mi dedo como quien dice con sabiduria eso, aunque luego solo solté un "puff" y me reí. -Supongo yo soy una Ningyo que tira cositas de colores- comenté cual si pensara para mi, antes de ir y simplemente reflexionar la pregunta sobre el tiempo. -No hay problema, hablemos, me gusta hablar- no es que no quisiera ese rato de relajo para mí, pero al final del día mi impulso social era suficiente fuerte como para darle prioridad a otros, y conocerlos, que a lo demás.

Minimo por ahora.

Ver que eras una maga del gremio solo me hizo formar una "o", y hasta pestañee. -Ah, debiste llegar cuando andaba en otro lado, si no no me explico, es imposible que no te viera - no porque mirara a todo el mundo, de hecho, si no por tu personalidad. -Digo, llego cantando, tienes cara de que me acompañarías en un karaoke sin problemas- justifiqué mi lógica sin más, chapoteando otro poco en el río al mover la cola.




 

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Kaede Hayami
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Me percaté de que mi aparición precipitada no la tomó por sorpresa, y ni siquiera alteró en lo más mínimo su porte relajado, lo que implantó un enigma en mi cabeza que rápidamente me dispuse a resolver. -¿Acaso ella tiene un gran control mental para sobrellevar sus reacciones? ¿Quizás los Ningyo nacen con una intuición súper aguda que les permiten sentir a kilómetros magas mediocres que cacarean como loros? ¿O tal vez simplemente... Mi acercamiento sigiloso fue un asco total? ¡Apuesto todos mis Jewels a lo tercero!- Luego de revisar aquel abanico de explicaciones, me decanté por elegir la que me echaba la culpa a mí. Aun así, tampoco descartaría que haya sido una combinación de las tres opciones.

Antes de que la chica me respondiera, se le escapó una risa escandalosa, y posteriormente en la conversación continuó soltando una que otra carcajada. A pesar de su intensidad y volumen, su tono me resultó increíblemente armonioso y suave, como si cosquilleara en mis tímpanos con suavidad. -No la llevo conociendo ni un minuto y ya me volvió adicta a su voz de cantante. Le concedo el premio a la mejor primera impresión del mundo.- Por si fuera poco, el guiño que me dedicó también me pareció bastante adorable. Sin lugar a dudas le sobraban los encantos para atraer a la gente, y la verdad no me quejo.

Al oír su útil sugerencia, me aplasté las mejillas con mis palmas a medida que mis ojos azules se saturaban de brillos de inspiración. -Diseñar mi presentación según mi magia que me hace especial... ¡Qué gran idea, Chimi! Estoy segura de que después de intentar hacer eso con cientos de títulos horrendos, tarde o temprano acabaré creando uno decente... Espero. Deseo. Anhelo.- Pronuncié mis últimas palabras con la cara totalmente ensombrecida y rígida, para a continuación recuperar mi expresión contenta en un santiamén. Ya que me alegraba mucho que aceptara mi propuesta de hablar, y por consiguiente compartiera hasta cierto grado mis ganas de socializar, no pude evitar balancear animadamente mi cuerpo de izquierda a derecha conforme avanzaba nuestra plática. -¿Karaoke? Me encantaría escucharte cantar, pero te advierto que podría dañar tus oídos y aletas con mis habilidades de canto ultra nefastas.- Aunque sonaba como un comentario despectivo hacia mi persona, lo dije señalándome con una peculiar aura de orgullo. Era un defecto que no afectaba a mi destreza en el combate, por lo que no me importaba carecer de talento en una aptitud tan cotidiana y trivial, principalmente porque en esa en concreto prefería ser del público y no el foco de atención. Adicionalmente, a lo mejor me llegaría a brindar una fantástica oportunidad para aturdir momentáneamente a mis enemigos gracias a recitarles una canción espantosa.

En cuanto incliné mi cuerpo en su dirección aumentando mi interés por ella, le lancé el siguiente tema sin tacto alguno. -¡Si me permites explayarme con mis tonterías, me gustaría contarte las tres teorías que formuló mi mente con respecto a un misterio que no me deja dormir desde que supe de la existencia de los Ningyo! ¡Un misterio que podría alterar dramáticamente mi visión del mundo entero!- Presentando la antesala del enigma con una entonación intrigante y llena de seriedad, seguí haciendo redoble de tambores palmeando mis rodillas. -Claramente me estoy refiriendo a... ¡El desplazamiento de los Ningyo en tierra! Agradecería que me confirmaras si atiné con alguna o cuál estuvo más cerca de la verdad, querida jueza.- Al iniciar este pequeño pero emocionante juego de adivinanza, mi cola de caballo se agitó de la emoción. Lo cierto era que, cuando estudié un poco sobre su raza, había decidido por cuenta propia no indagar en su anatomía, debido a que era algo que podía y quería contemplar por mi propia cuenta, a diferencia de su cultura o historia. Si aceptabas participar en este acto divertido, te miraría de la cintura para abajo mientras hablaba. -Teoría número uno, la más tierna: Se impulsan con su cola brincando y se mueven dando saltitos, hehe. Teoría número dos, la más dolorosa: Arrastran la cola como una serpiente, acción que debería lastimar poco a poco parte de sus pobres cuerpecitos. Teoría número tres, la más espectacular: Dividen su cola en dos partes que funcionan como piernas humanas para caminar.- A medida que describía mis mejores hipótesis, me imaginaba a Chimi moviéndose de tales modos, logrando sacarme una risa divertida a la vez que incrementar mi pasión por descubrir la respuesta correcta.

Zanjado aquel intercambio curioso, concentraría mi mirada atenta y pensativa en tus pupilas claras. -Por cierto, Chimi... ¿Te acomodaste en el río y comenzaste a relajarte en el agua por una urgencia para aliviar tus nervios, o es algo que sueles hacer con frecuencia por mero gusto?- Aún si me regalabas una contestación abierta y sin esconder tus verdaderos sentimientos, no me entrometería demasiado en tus asuntos personales, pues era consciente de que necesitaba darte el espacio suficiente. Sobre todo si apenas nos estábamos conociendo, pudiendo ver incluso yo que no era el momento adecuado. Si viniste a desestresarte, sería estúpido y desalmado de mi parte jalar con una cuerda el origen de tus preocupaciones. Tras reflexionar acerca del trato más respetuoso que era capaz de ofrecerte, recordé mi situación en el bosque y decidí avanzar la conversación con ello. -Verás, estoy atravesando el bosque porque me planteé completar tres misiones aquí: Pasear, entrenar y buscar. Lo primero se entiende solo, lo segundo apunta más a una familiarización mental del terreno, y con lo tercero me refiero tanto a la flora como a la fauna. No busco nada específico, sino que sencillamente se trata de una investigación entretenida de la naturaleza.- Me dolió en el alma tener que mentirle a medias sobre mi último punto, pues era una prioridad esencial que mantuviera en secreto mi objetivo de la cura que justamente era el desencadenante de nuestro encuentro aquí. No obstante, si la relación entre las dos se fortalecía, probablemente consideraría revelárselo con el tiempo. Al rascar mi cuero cabelludo con descaro, cerré un ojo y estiré mi lengua juguetonamente. -A lo que quiero llegar es... ¿Podrías darme un consejo o propuesta para mezclar mi trío de tareas en una sola que agilizaría todo el trabajo y tiempo, por favor? Llevo intentando conseguir eso todo el día, pero tengo la sensación de que si mis monumentales fracasos van subiendo de nivel progresivamente, a este ritmo perderé la vida por la gigantesca cantidad de daño que acumularé con el récord de caídas seguidas más estúpidas de la historia de Ishgar.- Si bien me conformaría con cualquier idea o guía pequeña de tu parte, te agradecería desde el fondo de mi corazón que me acompañaras como apoyo. -Ya sabes lo que dicen: ¡Una cola de pez piensa mejor que cero!- Me aseguré de no condicionar tu respuesta mediante la lástima, pero se me dificultaba no poner ojos de cachorro abandonado mientras te esperaba en silencio.
 

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Mi codo se apoyó contra la roca mientras mi palma afirmaba mi rostro, y es que me seguí un poco riendo por tu forma de hablar y expresarte, era hasta cierto punto divertido, y esperé que las personas cuando hablaban conmigo se sintieran igual de divertidas como yo, claro, después vino lo del karaoke y moví mi mano, restándole importancia. -El canto viene del corazón, de lo que sientes, la afinidad es solo un plus- claro, eso lo decía porque así se me educó, mi madre era la mujer que más hermoso cantaba de lo que podía recordar, ella hasta llegaba a mejores notas que yo.

Por supuesto, aún si cliché, no recordaba a ninguna ningyo que no pudiera aunque sea cantar de una forma básica y sonar suficiente bien, habían trucos vocales después de todo, era pura cosa de práctica.

De todas formas no noté que lo dijeras con mala intención, incluso parecías orgullosa de ese hecho, y eso estaba bien, aprender a sopesar las cosas de esa forma lo hacía mas llevadero, ¿no?, aun con eso, ya luego mencionaste lo demas, que aún en mi propia posición, simplemente te miré como quien mira algo super interesante y brillante, escuchando lo demás. -Adelante, dispara- te motivé a decir tus teorias y dudas ancestrales sobre las Ningyo, yo más que feliz explicaba esas cosas a todo el mundo, no me avergonzaba, al contrario, estaba orgullosa.

Con lo que añadiste, notaste como simplemente mi cara mostró que me imaginé lo que planteabas, aun si lo de dar saltitos me hizo sacar la lengua con una cara de "eso dolería", lo segundo me hizo mover mi mano como diciendo "bueno a veces uno lo intenta", y ya lo ultimo me hizo asentir. -Piernas humanas, sí, a cierta edad adquirimos esa capacidad, es como para saber que ya dejas de ser un niño- ¿pubertad? podría decirse, supongo.

Con esa respuesta, luego llegó lo otro, y señalé la cola. -Después de cierto tiempo las piernas humanas incomodan, asi que es necesario refrescarse- no había mucho más detrás de eso, por eso igual prefería siempre tener algun acceso cercano a algo que me permitiera estar en mi forma de pez más comoda.

Ya cuando añadiste lo demás, primero te miré confusa, tantas palabras juntas hicieron que mi cabeza se mareara un poco, así que tarde un poco en responder para procesar todo.

-Eh.... supongo que.... ¿si lo haces con gente que te ayude? - no se me ocurría nada mejor. - ya sabes, dicen que en la unión hay fuerza, si entrenas con alguien esa persona te ayuda a prepararte en un ambiente seguro, y pueden pasear mientras buscan donde entrenar juntos.... y eso trae de plus buscar, supongo- mi respuesta, un tanto ambigua, dejaba en claro que respondí como pude.

 

HollowArikata

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Kaede Hayami
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Al recibir la maravillosa noticia de que adiviné la respuesta correcta con una de mis teorías, la cual fue perfecta al no necesitar de ninguna corrección pequeña que la alteraba mínimamente y le restaba veracidad, mi mente anotó aquel logro en mi historial de victorias objetivamente inútiles pero preciadas para mí. -¡Cada día más orgullosa de mis habilidades deductivas que solo brillan porque se me ocurre un trillón de ideas, tanto plausibles como dementes, que tarde o temprano una dará en el clavo por mera probabilidad!-

En cuanto escuché el consejo básico y altamente vago de Chimi, noté a leguas en sus palabras que lo dijo sin pensarlo mucho por estar algo aturdida. -¿Quizás introduje horrendamente la explicación de mis circunstancias poco comunes... Okay, nada comunes, y ella lo sintió como un balde de agua fría lanzado en su cara, con balde incluido que seguramente desorientaría y dolería más que la propia agua?- Mi tendencia de echarle la culpa a mi colosal margen de error y repertorio de defectos interminables me hizo llegar a esa factible conclusión, pero decidí no darle vueltas al asunto y me enfoqué en brindarle la retroalimentación adecuada a su sugerencia.

Pese a que apreciaba su buena fe e intento decente de contribuir a mi éxito por muy perdida que estuviera, no me satisfacía una respuesta tan indirecta y general que ni siquiera se metía a ella misma en la ecuación, por lo que mi capricho egoísta se apoderó de mi corazón y no tardé en hacerme la tonta con gestos exagerados para que se involucrara. -Vale, pillo tu idea y creo que si podría funcionar... Pero hay un problemón: ¿Dónde voy a encontrar gente que me quiera ayudar en un bosque cuyos únicos visitantes están ocupados pescando o con otra actividad que acapare toda su atención? Y no, regresar al gremio en busca de un acompañante no es una opción viable, pues me rehúso a irme con las manos y los pies vacíos.- Expresando mi mentalidad obstinada e impaciente, inflé mis mejillas como gesto infantil.

Luego continué extendiendo mis brazos al aire y girando mi cuello erráticamente para observar a múltiples direcciones. -Si taaan~ solo hubiera un alma caritativa en forma de ángel que cayó del cielo... Eh, más bien, que saltó del agua... Dispuesta a volverse mi compañera por un tiempo indefinido, que casualmente tendría su beeeella~ cola de pez mojándose en este preciso momento y que indiscutiblemente sería un fabuloso acompañamiento musical para una aventura épica repleta de sucesos emocionantes como la mía.- Conforme realizaba esta cuestionable táctica de persuasión, torcería mi postura hacia tu dirección y te miraría fijamente pestañeando varias veces. Antes de que fueras capaz de contestarme, al instante suspiraría exasperada y me encorvaría decaída con los brazos colgando deprimentemente. -Ay, olvídalo. La seducción y el disimulo ni de chiste son mis fuertes. ¡Por favor, Chimi, ayúdame a completar mis misiones! ¡Sin ti a mi lado, lo más probable es que termine en un bucle infinito de fracasos y quede atrapada en este maldito bosque por la eternidad! ¡Soy consciente de que estás en medio de tu relajación y honestamente no quiero fastidiarte, pero prometo recompensarte por el valioso rato que perderás conmigo!- Al juntar mis manos en señal de oración, te pediría ese favor con una voz suplicante. No me importaba lucir desesperada o patética ante ti, puesto que ya había asimilado con la etapa temprana de mi viaje que mis esfuerzos por sí solos eran insuficientes para superar mis severos estándares para aprobar. Si únicamente podía sentirme realizada si ella me llevaba por buen camino o al menos me otorgaba más ideas para probar, sacrificaría lo que sea para conseguirlo. Además, el concepto de enfrentar mis obstáculos junto a alguien más me resultaba hermoso y hasta alentador.

Si te negabas, igualmente te agradecería por todo el apoyo que me has regalado. Si aceptabas, estaría a un paso de brincar a tu roca y abrazarte, pero controlaría mis impulsos a tiempo con tal de no incomodarte. Tomes la ruta que tomes, todavía quedándonos en el río o adentrándonos en el bosque, te pondría al tanto de un ligero cambio de planes y esperaría a que me dieras cualquier especie de recomendación. -Dejando de lado la fusión de mis tres labores, pcon respecto a la exploración de la fauna, me gustaría focalizarme en capturar a un animal para inspeccionarlo de cerca y obviamente después lo liberaría sin hacerle daño alguno. Por el momento solo me he tropezado, literalmente, con una tortuga asesina de flores. Así que espero no toparme con un animal asesino de Kaedes.- La lógica detrás de esta condición autoimpuesta se trataba de la necesidad vital de memorizar a la perfección la apariencia de los seres que habitaban aquí, dado que de nada me serviría efectuar un reconocimiento de ellos y no ser capaz de distinguir las imágenes que les correspondían en libros o enciclopedias del mundo animal. Si me interrogabas por mis razones, simplemente te mentiría con que se me antojó subir el nivel de dificultad, como si no fuera excesivo ya.
 

~Miika~

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Te escuché, aún sin termnar de procesar lo otro, pero escuchando todo lo que decías de forma suficiente larga como para que no tuviera tiempo de interrumpir las frases o responder con una, y es que simplemente a lo que querías llegar me llegó muy rápido, era fácil de distinguir eso, por supuesto a mi me bastaba con que me pidieran ayuda sin mayor problema, asi que lo de seducción me causo hasta gracia.

Aun con todo, que en medio de todas esas frases mencionaras lo de estar atrapada e infinitos fracasos con tanto dramatismo me hizo preocupar un poco, naturalmente tenía tendencia a mirar un poco más allá las entrelineas de las personas (o por lo menos eso dijo mamá, que en eso tenía suficiente buen ojo), y una parte de mi sintió que esto era... como ver a Emilia, pero desde otra perspectiva.

De todas formas guardé esa perspectiva para mí, prefiriendo dejarlo como algo que analizar a futuro, al final del día si bien amaba vivir de forma libre y fomentaba hasta cierto punto un sentido de despreocupación, en realidad, los sentimientos de las personas me importaban lo suficiente como para tenerlos presentes según que o que cosa ocurriera a mi al rededor.

-Está bien Kaede, no tengo problema en ayudarte, de hecho bastaba con pedirlo normal- mencioné completamente sincera, y eso lo notaste cuando simplemente moví mi cuerpo en la roca, dejando que el agua cubriera la cola para cuando ciertas tonalidades burbujeaban por el agua, un momentó pasó para cuando salí, esta vez dos largas piernas desnudas y cubiertas por la física propia de la ropa que siempre usaba. -Tampoco necesito algo a cambio, así que no te preocupes- guiñé un ojo, en lo que empezaba a simplemente salir del agua.

-Ahora, podemos buscar donde practicar nuestros hechizos, es mejor que practiques conmigo que con una pobre tortuga o árbol - eso era el primer punto a tratar, si se suponía quería pasear y entrenar. -Sobre lo de fauna es más dificil, soy bastante buena con animales marinos, pero desconozco completamente la superficie, así que a lo mucho tal vez capturar un conejo- aunque ni sabía si habían conejos por aquí, y eso lo demostró mi expresión, me gustaba el mundo y conocerlo, pero no me había enfocado ahora mismo tanto en esa parte.

Demasiado embriagada por entender la magia y el mundo en Fairy Tail aún como para darle vueltas a la naturaleza mas alla del respeto común, eso y que disfrutaba mucho juguetear con peces y demases, asi que tendía a buscarlos mas a ellos por un sentido natural.
 

HollowArikata

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Kaede Hayami
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Que aceptaras servicialmente cumplir mi deseo egoísta y sin pedir nada a cambio hizo que mi rostro se iluminara de la admiración. -¡Ahora me siento sucia por haber intentado seducir rastreramente a un ser tan puro como Chimi! Ni siquiera las diez duchas que me daré para quitarme el barro limpiarán este pecado de mi alma.- Convencida de que mi acompañante oficial era una persona confiable y amable, me propuse internamente compensarle por mi acercamiento tanto indirecto como ofensivo, prometiendo que de ahora en adelante le abriría mi corazón al cien por ciento. -En realidad, será noventa y nueve por ciento. La puerta de mi meta principal y la chispa que inició mi aventura debe seguir cerrada con llave. Ni ha pasado medio minuto desde que juré ser honesta con ella y ya lo arruinaste, Kaede.- Me golpeteé la sien como autocastigo por olvidarme momentáneamente de ese detalle.

En cuanto su cola de pez salió del agua con la forma de dos largas piernas, reaccioné brincando con mucha energía. -¡Qué maravilla de la naturaleza! Me fascina que los Ningyo hayan evolucionado para poder adaptarse a la superficie... Aunque peque de ignorante, tengo la sensación de que lo hicieron porque se sentían solitarios en el fondo del agua, hehe.- Al reírme blandiendo una sonrisa despreocupada, no tardé en imaginar un futuro lejano donde los humanos desarrollaban características parecidas. Realizar el procedimiento inverso de los Ningyo para conocer las profundidades del mar, transformar nuestros brazos en alas para recorrer el cielo como un pájaro o formar un exoesqueleto que nos permita viajar al sol sin quemarnos. Algunas fueron más fantasiosas y ridículas que otras, pero la ilusión no me la quitaba nadie.

Tras oír su propuesta cargada de iniciativa, te enseñé mi pulgar arriba como aprobación. -Estoy de acuerdo. Si practico con una tortuga, probablemente una de las dos acabaría muerta. Y apuesto mi visión deficiente a que sería yo.- Dado que asumí que Chimi debía ser una maga con habilidades decentes, me tranquilizaba que ella fuera mi compañera de práctica. Si algo salía mal, ya sea por mi culpa o por decisión del estúpido mundo que estaba en mi contra, sé que ella podría arreglarlo. También mi pecho se encendió del ánimo al visualizar un entrenamiento con ella, pues no solo lo volvería refrescante al siempre hacerlo con mi maestro o en solitario, sino que también lo adornaría un bello sentido de camaradería por ambas ser miembros de Fairy Tail.

Una vez procesé su opinión de la fauna, y por ende de mi tercer propósito aquí, me crucé de brazos a medida que miraba pensativamente el cielo. -Hmmm... Lo más cercano a tu especialidad, los animales marinos, son los peces del río. ¿Tal vez lo ideal sería asignarlo como punto de mira y no al bosque? Me gustaría ejecutar una captura literal para pulir mi destreza en las emboscadas y no que consigas uno por medios pacíficos, así que en caso de que los consideres amigos o muy sagrados como para asustarlos, lo ideal es que apuntemos a un conejo o algo parecido.- Puesto que no conocía lo suficiente la cultura o religión de su raza, no tenía la certeza de que los animales acuáticos tuvieran una importancia especial, de ahí que procurara no romper un tabú que firmara mi sentencia de muerte ante Chimi. Luego de que me dieras tu respuesta que decidiría el curso de acción de la investigación, me bajaría de la piedra a la que me subí para saludarte y te llamaría alegremente para iniciar nuestra travesía.

Después de caminar y platicar ociosamente un poco como parte del paseo divertido, sin alejarnos mucho del río, llegamos a una zona del bosque con campo abierto y menos árboles de lo normal. -¡Finalmente: El sitio perfecto para practicar nuestra magia y no dañar ni a una mosca, si no me cuentas a mí!- Al elevar mis brazos con vigor, proseguiría moviéndolos hacia ti y te señalaría teatralmente. -Me haría muy feliz que comenzaras con una demostración de tus poderes. ¡Es que la intriga de lo que eres capaz me está matando!- Sacudiendo mis caderas debido a mi intensa curiosidad, esperaría a que tomaras la iniciativa y me prepararía para que me dejaras boquiabierta con un deslumbrante movimiento.
 
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