[Evento B] Un estrellado despertar.

daNin

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Nombre del Evento: Un estrellado despertar
Usuarios Implicados: Milo5789n DaNin y el que quiera sumarse :D
Personajes Implicados: Rikku, Sakura y los que quieran sumarse.
NPCs Implicados: Kaoru (ver ficha de Rikku)
Temática: Rikku despierta finalmente de su coma en el hospital de Acero y se da cuenta de todo lo que ha cambiado en estos años, así como del hecho de que ya no se encuentra en Tsukigakure. Confundido y enfadado por su fatal error, éste trata de encontrar sentido a sus visiones y sus memorias borrosas. Sakura que estuvo trabajando como sanadora en la Tsukigakure y moviendo y ejercitando sus músculos para que no perdiera tanto tono y la sangre circulase debidamente, lo reconoce, y siente una gran curiosidad por saber de su estado.

Objetivo: Crear lazos nuevos.
Tipo de Evento: B.
 

Milo5789

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Shineeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!

Techo blanco…
Sábanas suaves envolviéndome…
Dolores punzantes en todo mi cuerpo…

Recuerdo esta sensación perfectamente. Heridas provocadas por una batalla mortal. ¿Cuánto tiempo habrá pasado? Sólo espero que…. Que…. Ugh… Éste dolor palpitante me revuelve los sesos… ¿Qué espero? Con un fuerte impulso giré sobre la camilla y caí de seco al piso, golpeando mis extremidades y causando un ruido sordo.

- Mi cuerpo… está débil…

Traté de levantarme, pero me fue imposible. Tanto mis piernas como mis brazos carecían de la musculatura necesaria para elevarme. Eso sólo me dio indicios de cuántos meses habré pasado recostado. Sin entrenamiento, sin misiones, mi cuerpo sólo se deterioró hasta convertirse en una carga. No tuve más opción que la de pedir ayuda a todo vozarrón. Las ventanas me indicaban que era muy temprano, por lo que alguna enfermera no tardaría en llegar.

Por supuesto mi temple ya se preparaba para recibir un escarmiento verbal por arriesgare mi salud de aquella forma.

- Necesito saber algo…

Un distanciamiento sonoro ocurrió entre nosotros dos.

- ¿Cuánto tiempo me tomó despertar?

La enfermera rápidamente agarró un par de papeles que se encontraban atados a los pies de la camilla y empezó a recorrerlos velozmente con la mirada. Algo me decía que la respuesta que esperaba oír sería mucho peor de lo que pensaba. Mientras mi corazón latía enérgicamente, subiéndose hasta mi garganta, apreté mi estómago y volví a solicitar la información.

- ¿Y bien?
- Bien. Lamento decir esto, Ougi-san. El tiempo total transcurrido desde su intervención ha sido de tres años y 4 meses. Llegó en muy mal estado al hospital de Tsukigakure por un fuerte veneno y un coma inducido a causa de éste. Luego de la gran guerra fue trasladado a Haganegakure por los riesgos implicados y aquí ha permanecido desde entonces. Lamento su pérdida.
- ¿A qué pérdida se refiere?
- Su amiga, Kaoru, murió en una de las tantas batallas sostenidas durante la guerra. Fue llamada a prestar servicios como curadora y antes de fallecer logró enviar un mensaje, pidiendo al cuerpo de salud que te entregásemos éste mensaje. Una vez más, lo siento mucho Ouigi-san. Y la joven inclinó su cabeza con mucho respeto, como señal de que sus palabras era ciertas y verdaderas.
- ¿Qué estoy en Hagane? ¿Quién es Kaoru?

Mi mente no asimilaba ese nombre con ninguna de las caras que giraban en mi memoria. Y el dolor agudo regresaba una vez más. Me temía que esto hubiese pasado, pero mi desconcertante palpitar y agitado sudor me lo confirmaban internamente. Ese golpe, ese veneno, había borrado parte de mi memoria. No sabía cómo seguir adelante. No sabía qué acción tomar. Me había convertido en peso muerto. Había muerto como ninja, aunque simbólicamente.
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FDI: Gracias por abrir daNin-sama, que el chakra os lilumine :D!!!
 

daNin

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Atuendo

Tras acabar el torneo una cosa tenía segura, si optaba para chunnin no había sido por el trabajo de un día sino por el de toda una vida. Fui al hospital de Haganakure, sin duda no sería quien hoy era sin las duras sesiones de control de las emociones el estress y el chakra que mi formación como ninja médico había contribuido a sacar de mí en Tsukigakure y no podía dejar de devolverles su gratitud colaborando con el hospital de la villa de acero que era la sede central y había acogido a los mejores profesionales para tratar todo tipo de patologías.

Mi madre adoptiva Má trabajaba entre esas paredes y aunque yo era una mera colaboradora acogían gustosa mi ayuda y era bastante conocida entre ellos. Paseaba por un largo pasillo de enfermos terminales cuando un grito de auxilio llamó mi atención. Avancé por el corredor con el corazón en un puño, una sorprendida enfermera trataba de hablar con un paciente que parecía acabar de despertar.

Al instante le reconocí. No habíamos coincidido en activo pero había vivenciado algunos episodios de su historia a través de su buen amigo Masato así que sentía una enorme aprecio por él. Había caído contra la mismísima general de Kagetsu en una misión de guardaespaldas conjunta al que aunque bajo un gran coste consiguieron salvar. - Bienvenido. dije en voz suave para no molestarle pero toda su atención estaba en la enfermera que revisaba su ficha para responder algo que por su pose era evidente que deseaba conocer, escuché las nueva de la enfermera evaluando el aspecto del muchacho cuya musculatura como era de esperar no podía sostener, dejé que la enfermera hablara, la cual le informó de lo mal que había estado durante los últimos años además de explicarle donde le habían estado tratando, pero al llegar a la pérdida ambos la descubrimos a la vez aunque eso respondía a mis malas sensaciones sobre la ausencia de Kaoru, estaba claramente desorientado así que traté de ilustrarle un poco: - Te llamas Rikku Ougi y pertenecías al equipo12 de Tsukigakure junto a su lider Touya Satô, Eru Tsukiyomi y Masato Shirayama. El cuál fue importante en mi vida y sé que desearía poder estar aquí para ver tu regreso. Pero tras vengarte y acabar con los restos de Kagetsu regresó a su tierra a disfrutar de una merecida vida de paz Le ofrecí mi mano y le ayudé a sentarse.

- Me llamo Sakura Kurosawa, fui ninja médico en nuestra villa donde te traté y ahora trabajo como ninja de campo polivalente, ¿Te importa si me quedo contigo hasta que te encuentres mejor? Masato no me perdonaría que abandonara a su suerte a su amigo. Le ofrecí. - Además es casi un milagro que hayas despertado tras tanto tiempo por mucho que en la villa oculta de la Luna tratáramos de mantenerte en el mejor estado posible. Yo misma había movido sus articulaciones y vigilado su estado regularmente en mi estancia allí. - ¿Puede avisar al responsable?.Le pedí a la enfermera que fue a por su superior comprendiendo que el paciente quedaba en buenas manos.

Cliqué mi dedo y lo moví delante de él para comprobar su lucidez: - Coge aire e intenta tranquilizarte, la mente a de ir más rápido que el cuerpo en tu situación actual, pero esto es un nuevo comienzo no un fin, ahora solo irás a mejor. Bienvenido a tu rehabilitación Rikku. ¿Cómo te encuentras? Le dije animada por poder ser parte de su nuevo tratamiento.
 

JimmyMcNulty

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Encantado de participar

De la guerra pasaron ya 8 años ingame, casi 9.

Había estado ocupada entrenando para el examen de ascenso a grado medio que se iba a celebrar en Haganegakure dentro de muy poquito, y entre mis deberes estaba el de perfeccionar el ninjutsu médico, por lo que, ni corta ni perezosa, Sakura me propuso colaborar en el hospital donde trabajaba a veces, por lo que no me negué. Aunque actuaba más como una celadora que como una enfermera, me encargaba de cuidar a los heridos que llegaban de las misiones recientes. Además, hace poco me había estado encargando de un herido Ryu Uchiha, que había quedado maltrecho tras llegar moribundo de una misión acontecida en una región remota del País de las Almas. También me encargué de un tal Hiei, al que me sonaba que había visto en el Pináculo de la cascada sonriente, el balneario del País del Cristal.

Sonriente, accedí a la habitación, mostrando mi nueva apariencia que Sakura había conocido hacía poco gracias a que me había presentado ante ella, mostrando el fruto de mi duro entrenamiento.

"Creo que ahora soy una mejor kunoichi, ¡ya casi te alcanzo, sensei!", le dije en su día, y creía estar en lo cierto, aunque aún me quedaban muchos entrenos y misiones por delante para llegar siquiera a ser la sombra de lo que ella era actualmente. Además, sabía que se había convertido en chunin hacía poco, por lo que me alegré aún más por ella si cabe.

-Buenos días... ¿Quién es, Sakura-san? -pregunté, refiriéndome al joven albino que yacía encamado bajo una limpia sábana blanca-. ¿Os puedo ayudar en algo?

 

Milo5789

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- Rikku… Ougi… Ya veo… Con que ese es mi nombre.

No pude verle la cara a la chica, me encontraba demasiado absorto tratando de asimilar toda esa información que me acababan de proporcionar. Se sentía como si me trataran de introducir papeles a través de la boca y mi esófago apenas podía dejar pasar un puñado. Era exasperante el saber nada sobre mí mismo, y a la vez todo ese cúmulo de tiempo que se dejó llover torrencialmente. Mi cabeza seguía con un leve bombeo sanguíneo a través del cráneo. Dolía y molestaba el no hacer encajar cada pieza de mi ser con mi yo interno. Para mí persona, seguía siendo un debilucho que acababa de despertar después de una larga siesta.
Independiente de mi estado físico y mental, presté atención a lo poco que la chica, llamada a sí misma “Sakura”, me trataba de hacer entender. Sabía en mi interior que era un ninja, sentía mi flujo de chakra recorrer todo mi cuerpo, como si de una habilidad innata se tratase, pero el resto… Equipo 12, Touya, Eru, Masato, venganza….

- ¿Venganza?

Sí, al escuchar esas palabras, mi sangre comenzó a hervir hasta un nivel alarmante, aunque por los semblantes de las chicas en el cuarto, ellas no lo habían notado todavía. Mis pupilas se encontraban exaltadas y mi sed de sangre aumentó considerablemente. ¿Qué me estaba sucediendo? De pronto, tenía unas incontrolables ganas de destruir todo el hospital en busca de mi presa. ¿Qué era esa sensación? Quería abalanzarme sobre Sakura, destrozarla en mil pedazos…

- ¿Cómo te encuentras?

Esas tres palabras, de alguna manera, redujeron drásticamente todos mis instintos animales de un solo golpe. Algo se había activado dentro mío y me había ayudado a calmar. Le miré a los ojos. Esos breves segundos de histeria ya eran historia y ahora me encontraba mirando directamente a la muchacha de pelo rojo y escote pronunciado.

- Acabo de despertar de un coma de varios años, dime tú cómo quieres que me encuentre.

No sé por qué dije aquellas palabras. Me encontraba enfadado de haberme enterado de todo aquello. Y hacía responsable a una kunoichi que había aparecido sólo para entrevistarme y tratar de sanar mis heridas. Ya fuesen mentales o corporales. Sentí un poco de remordimiento tras vociferar eso y quise disculparme de inmediato pero una extraña enana de piel verdosa hizo aparición por la puerta. También tenía su cabellera rojiza, aunque parecían más pétalos que otra cosa y podía hablar nuestra lengua a la perfección. Quedé un tanto asqueado, pero intrigado…

- ¿Y ésta enana quién es? Tomé un poco de aire y traté de caminar. No quería pasar otro segundo con dos desconocidas. Para mi suerte, en la cama de al lado habían dejado un par de muletas que todavía servían. No iba a esperar a nadie más. Las tomé y decidí emprender mi escape del hospital, a como de lugar.
Bienvenido Jimmy!! Olvidé colocar una imagen que refleje el aspecto de Rikku, así que lo pongo ahora. Espero puedan perdonar al pesado de mierda por un rato XD. Aviso que estoy en modo fin de semestre y que tengo muuuuuuchos trabajos para la Uni, y una defensa de práctica. Así que sólo podré postear sábados o domingos por ahora, no sé si todas las semanas.

Saludines!
 

daNin

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Además de desubicado parecía tener una cuanto menos temporal amnesia, lo cual era más que habitual en estos casos. Traté de darle información pero esta era demasiada para procesarla aún cuando Rikku aceptara de buen grado su transmisión. Ante mi pregunta su respuesta me hizo sonreir: - Ey. No me culpes por pensar que aunque estés hecho mierda puedas sentirte afortunado y con ganas de encontrar tus límites, aunque supongo que este espíritu viene según se aleja la incertidumbre. Le aseguré sin impactar me por su tono. Lo que no hice cuando miró a Sayonara con asco utilizando la misma mala leche que había mostrado al despertar.

- Nunca me dijeron que fueras un capullo pero esta es la responsable que he hecho llamar. Sayonara Baby es ninja médico y lleva varios meses ocupándose de diversos pacientes con la misma dolencia. Afirmé con naturalidad siendo solo mentira que fuera responsable.
- Debes ser más respetuoso Ougi o perderás por consecuencia un trato favorable. Traté de hacerle entender que no le convenía tenernos en contra.


El tipo trató de servirse de las muletas para andar como si besar el suelo la primera vez no fuera bastante así que sostuve su cuerpo con mi hilo de marionetas tratando de apoyarle. - No seas tan necio, escucha a tus médicos, debes recuperar tono gradualmente antes de artiesgarte a lesiones. Debes estirar bien. Le obligué a volver a la cama y examiné su cuerpo con la bola del curativo chakra verdoso activa.

- Lo esperaba aún peor la verdad, puede que los daños se vieran mermados porque ya fueras muy inconsciente antes, pero nadie te echaría mas de cuatro meses en coma. Le aseguré, sin duda habíamos trabajado bien en rehabilitarle en lo posible.



- ¿Deberíamos dejarle tan pronto ver la luz Sayonara? L vitamina C le vendrá bien, pero me preocupa que se exceda. Inquiri a mi amiga antes de que unos nuevos pasos del jounin al cargo se acercaran.
 

JimmyMcNulty

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"¿Enana? Mido 160 centímetros... ¿Acaso no me ha visto bien?", pensé. Ya, de primeras, aquel tipo de pelo blanco me cayó mal. Podría ser un excelente paciente, pero menuda persona más engreída, ¿no? Las macetas humanas cada vez me parecían más extrañas.

"No se lo tendré en cuenta, parece desnortado", rematé mentalmente. Me senté en un rincón junto a la cama, al pie de la misma, y comencé a leer un cómic del "Yon Tokusentai" que había adquirido hacía poco mientras escuchaba atentamente a Sakura. Los atendí, pero... ¡qué educación la mía! Antes que nada, me presentaría ante aquel paciente extraño que me había llamado enana.

-Me llamo Sayo y soy kunoichi de Haganegakure, también estudio medicina en el hospital... Por cierto, no soy pequeña... Ya no. Más raro sería que hubieras notado mi piel verde, ¿pero la altura? -le dije todo esto y dejé de ensañarme con el paciente. Debía tener la cabeza peor que una lavadora estropeada. Amnesia, un cuadro depresivo bastante severo... Supongo que tendría que ser delicada con él-. ¿No creo que debieras martirizarte de esa manera, como apunta Sakura-san.

Dejé hablar tranquilamente a Sakura. Era lo más adecuado, atendiendo al momento y al lugar. Mintió a "medias", ya que sí que había estado atendiendo a pacientes, aunque no con amnesia. Solo quemados, fracturas y luxaciones, algo típicamente normal para una kunoichi médica en prácticas como yo.

-¿Ougi? Me suena ese apellido...

No me di cuenta de que había hablando en voz alta, así que me dispuse a seguir el hilo del cómic que llevaba a la mitad y seguí escuchando a Sakura-san, Daba consejos bastante útiles al tal Ougi, y no me atrevi a desautorizar su opinión. En cuanto me preguntó si Ougi-san machaca-enanas debía ver pronto la luz del sol estuve convencida de que tendría que decirle que sí.

"Al menos le dará el aire y se le quitará ese descaro. También se dará cuenta de que el mundo ha cambiado mucho desde que ha estado durmiendo... Pero, ¿quién soy yo para decirle nada puesto que dormí casi siete años?"

-Sin duda, Sakura-san. Deberíamos acompañarlo al jardín del hospital a que se dé una vuelta. La brisa fresca siempre viene bien en estos casos. Además, de que puede que le ayude a recordar cosas, o a rememorar fragmentos de recuerdos. La memoria le volverá poco a poco, estoy segura... Pero es que este chico me suena mucho, mi antiguo maestro creo que me contó cosas sobre un tal Ougi que luchó contra el borde de la chupa de cuero en el viejo torneo de Garasugakure... ¿No serías tú? Bueno, es una tontería preguntar, si no lo recuerdas... Perdona, Ougi-san.

Dejé de hablar, no fuera a ser que se molestara, y seguí allí hasta terminar el cómic. Esperé entonces a que se levantara y, después, con suerte, bajaríamos al jardín a dar una vuelta. Nos sentiríamos mejor que entre aquellas cuatro frías paredes, de seguro.
 

Milo5789

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Había tomado las muletas y comenzaba a avanzar cuando una fuerza me sujetó y me tiró a la fuerza de regreso a la cama. Al sentarme, pude ver claramente unos delgados hilos de chakra extendiéndose desde la yema de los dedos de Sakura. Me reprendía por mi comportamiento, tanto hacia ella como enana verdosa. Con toda la información que me habían provisto estaba claro que llevaba un buen tiempo durmiendo y no podía perder más quedándome encerrado en un recinto hospitalario.
La enana verdosa también había decidido expresar su opinión y su nombre. Sayo, como se había nombrado a sí misma, era también una kunoichi proficiente en el área de la salud. Ambas estaban de acuerdo en que dar un paseo por los jardines del hospital me haría bien, tanto física como mentalmente.

- Pues, es lo que estoy tratando de hacer desde que desperté y ustedes siguen reteniéndome. No se crean sólo porque estoy débil. Si tuviera toda mi fuerza, las rostizaría en segundos.

Volví a apoyarme sobre la cama y a alcanzar las muletas que sostendrían para poder caminar, aunque tambalease. Necesitaba ver el mundo exterior, necesitaba ver en dónde me encontraba parado y, para bien o para mal, cuánto había cambiado el mundo tras todos estos años…

- Pues… Yo me voy. A dar un paseo o como quieran. Pero me voy. No puedo estar otro segundo aquí. No es nada personal. Sakura, Sayo. Gracias por sus cuidados, yo me encargo desde aquí.

Lentamente, a duras penas, fui cojeando hasta la entrada mientras miles de imágenes rondaban en mi sien. Dibujos de chicos con el pelo castaño, grandes pilares de cristal, una figura encapuchada y un sable de color celeste partido en dos. Quería averiguar qué había pasado conmigo, pero primero debía recuperar mi estado físico y acto segundo, empezar a colaborar con la aldea para conseguir lo que necesitaba. Me detuve en el marco de la puerta. ¿Y si usaba a esas chicas? Sería todo más rápido, teniendo acceso a los archivos hospitalarios me facilitarían la vida un montón. ¿Sentiría algo de culpa? Efectivamente. Pero. ¿A quién le importaba? No tenía un lugar a donde volver ya. Podía sentir mis latidos, pero me encontraba muerto por dentro.

- ¿Chicas?- dudé por un momento, pero en pocos instantes endurecí mi corazón como una piedra, y lo volví gélido. Era un shinobi después de todo.- ¿Me acompañan? No sé dónde está el jardín.
 

JimmyMcNulty

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-Bueno, cálmate. No somos tus enemigas, Rikku...No vamos a luchar contra ti. Y sí, por favor, salgamos al exterior. Nos vendrá bien a todas, creo.

Me estaba agobiando en aquella habitación. Encima, el paciente parecía estar a la defensiva, lo cual no me agradaba en absoluto. Pensé en mi yo del pasado, en lo perdida que estaba, y aquel chico me inspiró un poco de lástima. Miré a Sakura dedicándole una mirada de agobio mezclada con lástima. Deseaba que me ayudara, porque yo no estaba demasiado acostumbrada a lidiar con personas tan cerradas de mente. Me limitaba a curar las heridas en el hospital sin tomar demasiado contacto y ya está. Las macetas humanas aún se me resistían...

"¿Qué le habrá pasado para estar así? Me intriga... Desearía conocer el historial del paciente, pero o creo que tenga demasiada paciencia como para leerlo todo en detalle. Sería mejor preguntarle a Sakura-san o a él directamente... Aunque mejor bajemos al jardín"

No lo molesté, no quise "sobreayudarlo". Lo dejé tranquilo con sus muletas. Solo me limité a abrirle la puerta para que saliera y a salir de la habitación caminando tranquilamente.

-Sígueme. No tiene pérdida. Es un jardín amplio, por lo que podrás sentirte como en tu casa.

Me dirigí hasta el final del pasillo de aquella planta del hospital y presioné el botón del primer ascensor que vi.

-Supongo que iremos bien por aquí...

Ya en la planta baja pude divisar una puerta. Sin duda, la brisa, el olor a fresco que me llegaba a través de esta era signo de que aquel remanso de paz que buscaba el albino estaba muy muy cerca.

No había duda. El jardín surgió de la nada. Se encontraba en la parte trasera del hospital, y había varias personas paseando por él, la mayoría pacientes del mismo. Había algunos bancos distribuidos en los alrededores, así como un camino cubierto de losas de piedra y árboles bastante grande a los lados. Al fondo se podía escuchar el rumor de una fuente y unos niños riendo. Recordé mi infancia, mi triste infancia atrapada en una cápsula creciendo lentamente, y me alegré por aquella chavalería inconsciente e inocente. Pensé en Rikku y en su destino. Tenía curiosidad, aunque no cuidado:

-¿Cuáles son tus objetivos ahora? -pregunté, un poco inconscientemente. Aunque, era verdad, si le molestaba me daba igual. Ya había notado su actitud prepotente antes. Me limitaría a ser agradable y ya está. Aunque es posible que, como aquellos niños que escuché cercanos a la fuente, quisiera jugar con él...
 

daNin

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El paciente estaba de los nervios, se movía impulsivamente desatendiendo todas nuestras recomendaciones y demostrando una actitud hostil hacia nuestras recomendaciones: - Demasiado bien está tu cuerpo, puedes lesionarte y jorobar tu rehabilitación por exigirte demasiado. Traté de hacerle comprender pero era imposible tratar con él. Sayonara aceptó que le diéramos cuartelillo así que me limité a dejar una nota explicando que pronto volveríamos.

El tipo asocial se dio el alta voluntaria y nos mandó al carajo hasta que se debió dar cuenta que tras tantos años no tenía donde ir y se lo pensó mejor:
- Te supervisamos descuidada, cuidaré que no te dañes, debes recuperar tono gradualmente, sin lesiones todo irá más rápido y pronto alcanzarás la autonomía que anhelas,ya lo verás. Le ofrecí la ayuda que momentos antes había rechazado. - Eres obstinado y orgulloso. Dejé patentes mis impresiones, - Te va a hacer falta. Me limité a agregar.

Salimos a fuera y hasta me pareció verle sonreír. Tomé el instrumentos y me puse a tocar una vieja melodía, el instrumento que me ligó Masato traía la música impidiendo detectar su fuente de propagación lo que era muy útil para no delatar tu posición: - ¿Puede que la hayas oído antes?. Afirmé dejándola en sus manos. - Tu amigo me la legó cuando volvió a su hogar.
 

Milo5789

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Al parecer, mi táctica había rendido frutos. Ambas chicas habían caído en el truco más antiguo de toda sociedad: la lástima. Seguiría usando mi lastimoso estado físico a mi conveniencia hasta poder valerme completamente por mí mismo. Dejé que la chica planta guiara mis pasos hacia el jardín del hospital y traté de no emitir ningún sonido o charla en el recorrido, aunque ambas féminas intentaran congeniar conmigo.

Al salir y encontrarme con el verde vergel del recinto, mis pulmones acariciaron el aire puro de la aldea y me lo agradecieron de manera muy intensa. Se sentía como si estuviese respirando por primera vez. Cerré mis ojos y me dejé rodear por una pequeña brisa que corría por los alrededores. Me sentía, libre, fresco y al mismo tiempo, como en casa. Particularmente pertenecer a otra aldea llena de ninjas asesinos y orgullosos.

Sayo me preguntaba por mis objetivos a partir de ahora. Y la verdad es que, aparte de poder recuperar mis recuerdos perdidos, no tenía otro motivo por el cuál vivir. No tenía “un lugar al cuál volver”. Y eso, en parte, me deprimió un poco y me hizo regresar a la cruda realidad.

- Verás. Seré honesto. No lo sé. - En parte, mis intenciones eran generar aún más empatía por lástima. Pero no estaba siendo mentiroso para nada. - Quiero recuperar mi memoria, pero no se me ocurre cómo. Supongo que tendré que quedarme en la aldea y trabajar para Acero a partir de ahora. Quizás, algún día, me encuentre con alguien o algo que me ayude a recordar todo. Quién sabe.

Acto seguido, la otra kunoichi comenzó a tocar una sonata bastante agradable. Me percaté que llevaba un instrumento bastante peculiar. Armonizaba con el paisaje frente a mí. Niños jugando, adultos mayores paseando alrededor de una fuente, enfermos en terapia.

Yo, y mi laguna mental.

Sakura me preguntó si se me hacía conocida la canción o el artefacto utilizado. Pero la verdad es que mi respuesta fue negativa. Nada en mi mente conectaba.

- No, lo siento. Mi amnesia es demasiado agresiva conmigo. No tengo ni siquiera recuerdos de infancia.- De nuevo, mi mirada caía en picada hacia el suelo adornado de pasto y florecillas. No volvería a desquitarme con las chicas, pero mi enojo era evidente.

- Esto apesta. Creo que avanzaré otro poco. Debo admitir que esta zona es perfecta para descansar. Buscaré una banca. Si gustan, me acompañan.
 

daNin

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La pregunta de Sayonara no fue la más apropiada, pero en vez de juzgarla por ello y poner en entredicho su profesionalidad, opté por ver como encajaba la pregunta y partir desde ese punto como si el problema fuera la reacción del paciente y no la pregunta en sí, parecía algo triste y en verdad nada garantizaba que la recuperación pudiera ser completa: - El consejo de acero necesita muchos tipos de trabajadores, seguro que una mente activa y perspicaz como la de un chunin es muy útil en el mercado para disuadir el latrocinio, y así puedes trabajar tus sentidos mientras descansas del entrenamiento físico. en cualquier caso, es pronto para dar por perdida tu memoria de momento puede estar tan solo bloqueada como protección. Te vas a aburrir de oírlo, pero debes ser paciente.

La curiosa flauta y su exclusivo sonido no pareció despertar recuerdo alguno en él, seguía frustrado: - Te ayudaré con eso, ya lo verás, tu historia quedó marcada en la villa oculta de la Luna, gracias a vosotros uno de los gremios dirigentes tuvo que abandonar la villa, fuiste muy famoso Ougi, cuando estés mejor será un placer acompañarte a Luna, te lo garantizo. También fue mi hogar hace una década. Hay decenas de lugares emblemáticos y una vez conozcamos la historia podemos revivirla. le ofrecí.

Era triste ver las dificultades que el veneno de la comandante había causado, pero estaba vivo y despierto, la mente parecía en buen estado y el mermado tono no parecía muy dañado con lo que esperaba que entrenando recuperara la movilidad y quizá con un par de meses empezara a poder servir a la villa como guardia y quien sabe si volver al servicio activo como shinobi, pero de momento no quería darle falsas esperanzas ni frustrarle con un objetivo demasiado alejado en el tiempo.
 

JimmyMcNulty

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Mientras me relajaba escuchando el sonido de la flauta de Sakura con su magistral ejecución, pensé mucho en el pasado... En ese momento, como despertada de un súbito letargo, comencé a escuchar lo que Rikku tenía que contarnos a mí y a Sakura-sensei.

"Vaya... Sí, sí que es verdad que está perdido", pensé súbitamente.

-No se me ocurre, al menos por ahora, cómo ayudarte... ¿Ni siquiera los ecos provocados por el sonido de la flauta de Sakura-san te producen nada?

La verdad era que, si no conocía nada ni nadie que pudiera ayudarle... Pero no, no había nada que hacer, y mira que la Kurosawa se empeñaba en hacer todo lo que estaba en su mano. Entonces juzgué que lo más apropiado era callarse y dejar hablar a Sakura. En efecto, consideré que tenía razón: solo éramos trabajadores para el Consejo de Acero, que nos trataba como a meros mercenarios (un sueldo por un trabajo, ni más ni menos), esa era la nomenclatura habitual para designar al conjunto de clases.

-Mmm... Me suena a que tú fuiste que luchó en el Primer Torneo de la Paz y que luchó contra Taimu Kohi, el loco ese de las panteras. Lo conocí cuando fui a Tsukigakure una vez... Estaba con sus amigos y ahora dirige un grupo de genin como sensei.

"¿Dónde querrá ir con tanta vuelta?"

Me dirigí hasta Sakura, esperando y deseando que Rikku no se diera cuenta, y le hice una pregunta al oído, susurrando muy suavemente:

-¿Tú crees que está amnésico o... más bien, está fingiendo? Parece muy nervioso.
 

Milo5789

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- Chuunin… Sí. Yo quería ser un Chuunin…

Aquellas palabras de torneos, rangos y caras que podría conocer había despertado algo en mi interior. Una especie de pilares de cristal se arremolinaban en mi cabeza. Un cuadrilátero. Muchos espectadores y el fuego de la pelea. Sí. Yo quería ser un chuunin, y la oportunidad se me había mermado.

Volviendo a la actualidad, se notaba que ambas kunoichis se tomaban muy en serio su labor de enfermeras, o cuidadoras, ya no recuerdo lo que eran. Eran gentiles conmigo después de haberles plantado en cara toda esa amalgama de emociones negativas. Por supuesto que aún seguía en plan de utilizarlas para sonsacarles información, pero debía de plantearme bien el cómo abordarlas y que pasasen desapercibidas mis intenciones.

- Bueno, yo… Ahora… Necesito información. Y creo que lo mejor será apuntarme como fuerza militar de Hagane. Quizás puedan ayudarme con eso. Con quién hablar, o a dónde dirigirme. No sé si quieran que un gennin que no pudo contra un escuadrón de veneno forme parte de sus filas. Es más, creo que he empezado a dudar de mí mismo. Recuerdo que, solía sentirme el ninja más poderoso cuando estaba de misión con mi escuadrón. Éramos 3. Yo, un chico de pelo castaño, y una chica que parecía una gatita. Luego, mi mente se difumina y no logro recordar más. Por eso, siento que la mejor ruta de acción para mí en estos momentos es poder unirme a un escuadrón de misiones y esperar que haya alguna que me pida regresar a Tsukigakure. Solo entonces podré recobrar los vestigios de mi pasado.

No me había percatado, pero había hablado de más. Esperaba que no hubiese asustado a las chicas. Esa pasión innata dentro de mí se había apoderado completamente de la labia y dejó salir toda esa frustración que llevaba cargando. Mi espíritu se había alivianado, pero, mi mente seguía maquinando más y más.

Las palabras de Sakura me indicaban que mi nombre poseía cierto grado de reconocimiento. Por lo que podría ser que más de alguna persona en Acero me reconociese, tal y como lo había hecho ella. Por otro lado, Sayo me hablaba de un tal “Torneo de la Paz” y lo único que se le acercaba era el chuunin que no pude completar.

- No recuerdo ese torneo como tal, pero sí recuerdo estar peleando en un cuadrilátero. Me enfrentaba a un chico de pelo castaño y había resultado vencedor, luego de eso, mi visión se vuelve más borrosa de lo que está.- Me paré en seco y las miré fijamente. - Quiero conocer esta villa, y a su gente. ¿Saben de alguna manera de escapar aquí y ahora? Creo que mis piernas ya se están recuperando.

Mentiras. Aún sentía los músculos flojos de mis pantorrillas, talones y demases. Pero sentía que ya era momento de salir del hospital y empezar a recorrer la que sería mi nueva aldea.
 

daNin

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Sayonara deseaba obtener una pronta recuperación y el impaciente convaleciente una instantánea pero ninguno de los dos entendían que quién hubiera sido antes no importaba, que los restos de ese poderoso ninja debían despertarse con sumo cuidado pues la estructura que lo levantaba era demasiado frágil, y que su vida como shinobi quedab pospuesta a una rehabilitacion positiva y no existían garantías que éstas se dieran. Deseaba examinar sus canales internos, pero me preocupaba que eso incentivara su autoboicot por querer correr demasiado.

Sayonara parecía conocerle y sus palabras sobre el torneo le devolvieron vagos recuerdos sobre su pasado, por mi parte había oído menciones de dicho torneo mas no lo había presenciado aunque sabia de quien me hablaban: - Taimu el chico pantera usaba unos raitons de vértigo, debiste ser fuerte para derrotarle. Te voy a ser sincera Rikku. Necesitaba una dosis de realidad.

- El veneno de Ningyo, la comandante de kagetsu era letal. Incluso Jounin de la villa fueron consumidos por sus efectos, eres afortunado de haber sobrevivido, pero las dimensiones de sus efectos no solo afectaban a la memoria, tu cuerpo y tus canales de chakra podrían estar hechos papilla Encontraremos tu historia, te llevaremos a Luna e incluso podemos hacer un simulacro de trabajo, pero antes de pensar en volver a ejercer de ninja debes concentrarte en recuperar tu salud y reacondicionar tu mente y tu cuerpo para rehabilitarlo paso a paso. Si sigues sobrexigiendote solo empeoraras todo. Le pedí casi rogándoselo.




Mi "jefa" me llevó a un lado y sus dudas me parecieron infundadas:- La memoria es más que probable que se viera afectada dada la gravedad de la infección y el periodo en coma, pero no creo que sea persistente. En realidad depende del hospital y no de nosotras tratarle, pero era amigo de Masato y quiero ayudarle. Le susurré dejando claro que ella no tenía obligación, teníamos mucho que hacer como para dárnoslas de ong.

Dudaba que el chico no hiciera de las suyas mientras le dejáramos solo, pero si no lo había hecho ya le invitaría a empezar a comprobar su interior: - Y como va el flujo de chakra, repass el canal dentro de ti e intenta visualizarlo en tu mente, avisame si detectas dolor. Quiero que adhieras tus pies al suelo, veamos como vas. Le pedí.
 

JimmyMcNulty

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Al menos Rikku hizo algo, puso voluntad de su parte para ir rejuntando las partes de su memoria fragmentada que habían quedado disueltas. A mí me habían contado aquella historia de los combates, cómo mi antiguo maestro ganó en primera ronda contra alguien que poseía los mismos poderes que yo y luego perdió en la segunda contra el Ryu y Chapasu-kun, alias que le puse en el pasado torneo a Ryou Narai.

-Ya veo... Pero no te sobreesfuerces demasiado. Inscribirse será sencillo, el Consejo de Acero siempre está dispuesta a recibir ayuda de cualquier persona capacitada, pero... ¿Crees que estás preparado? Porque, sinceramente, lo dudo. No te ves bien, no intentes engañarnos. Ahora mismo, creo yo, sería una locura que salieras en misión tú solo por ahí.

Escuché entonces, atenta, la historia que Sakura le relató a Rikku. ¿Los Kagetsu? Fueron una organización poderosa en el País de los Astros, conocía a ese Ningyou y realmente asustaba. Por suerte, o por desgracia, los tiempos habían cambiado y aquellas amenazas habían pasado a ser historia. No me importaba ponerme en marcha... En verdad, lo estaba deseando. Ya no era la niñita tonta dependiente de Kahana, su mamá malvada, ni la idiota que tenía ideas locas sobre ser una villana, ya no. Había madurado.

Era una kunoichi con todas las de la ley.

-Para estar seguros de todo... Creo que no debieramos molestar a los pacientes del hospital. Lo mejor sería salir a entrenar a un campo de entrenamiento. Quizá allí nos encontremos con algún jounin que nos pueda informar.

No me importaba crear un dojo de entrenamiento si hacía falta en un descampado para que Rikku pudiera desplegar sus habilidades como deseara...
 

Milo5789

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Miraba a las chicas e intentaba esbozar una sonrisa, pero mis músculos faciales se resistían a demostrar tal señal de afecto. Pero internamente accedí a las demandas de ambas kunoichis. Si lo pensaba mejor, lo que decían ellas tenía todo el sentido del mundo. Me había dejado llevar por mis impulsos egoístas de querer todo de inmediato. De hecho, en ese instante de querer correr, escuché atentamente a Sakura y sentí que había tenido mucha suerte al volver a despertar después de tantos años y no haber quedado parapléjico.

- Tienes razón. Quizás he sido demasiado apresurado en mis decisiones.

Lo bueno de todo esto es que, al parecer, el país recibía con los brazos abiertos a cualquier extranjero deseoso de aportar a la fuerza militar. Una vez atravesada toda esta experiencia hospitalaria, iría a registrarme y a comenzar a buscar alguna fuente de experiencia, trabajo y remuneración. Trataría de revisar cada archivo hasta encontrar algún encargo que me permitiese regresar un día a Luna. Esa era mi prioridad número uno.

- ¡Bien! Déjenme acomodarme un poco mis piernas. – Dije tambaleando a ratos y dejando apoyadas las muletas en la banca cercana. Comencé a utilizar mi aura de chakra para poder agregar una capa de musculatura falsa y así sostenerme en pie sin problemas. – ¿Lo ven? Sin problemas – Dije demostrando confianza en mis palabras. Les mostraría a esas ninjas que Rikku Ougi no era un gennin de cuarta. Al cabo de unos 5 minutos, volví a sostenerme sobre los apoyos y a dirigirme a las encargadas de velar por mi bienestar. – Sayo. ¿Tienes un campo donde pueda entrenar de forma más agresiva? Me siento con mucho optimismo y creo que en verdad estoy listo para volver a caminar solo.

Aún me causaba un poco de conmoción el aspecto de la chica planta, pero ella era la que más ayuda me podría entregar. Si la mantenía cercana a mí podría alcanzar mis metas en corto tiempo sin traspiés.
 

JimmyMcNulty

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Afirmé con la cabeza, sonriendo al mismo tiempo a Rikku. La verdad, me agradaba que hubiera accedido a entrenar con nosotras... Bueno, al menos conmigo.

-¡Claro! Podemos ir a las afueras de la villa, cerca del bosque que va al Valle Plateado hay un claro donde suelo entrenar, aunque no sé... si te cansarás... ¿Crees de verdad que podrás resistir?

Aún dudaba, pero qué demonios, comprobaríamos su nivel y destreza durante un entrenamiento. A mí no me importaba desplegar mis habilidades adquiridas durante todo este tiempo para que el mismo Rikku progresara, además de que a Sakura seguro que le gustaría desestresarse un rato de las tareas del hospital.

"¿Creo un dojo? Parece que Rikku quiere entrenar a campo abierto, así que pasaré de generarlo... Por el momento, quizá luego quieran pasar la noche en el bosque... ¡Amo las acampadas!"

Con este pensamiento, guié a Rikku y a Sakura hasta las afueras de la villa. Atravesamos media ciudad hasta llegar a las murallas exteriores, y desde ahí paseamos hasta llegar al frondoso bosque, a unos cuantos kilómetros de la zona urbana.

-Por aquí, no está lejos.

Continuamos siguiendo la estela de un ríachuelo, hasta llegar a un claro de bosque donde la luz de la mañana lo iluminaba todo. La hierba era baja, por lo que podríamos desplazarnos con facilidad de un lado a otro.


Me preparé mentalmente y me senté sobre la hierba, apoyada la espalda sobre el tronco de un pequeño árbol.

-¿Qué se te da mejor? Así podremos adaptarnos más adecuadamente a ti.
 
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