[Evento B/A] Un Secreto Inesperado

Estado
No está abierto para más respuestas.

daNin

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
1,857
Nombre del Evento: Un Secreto Inesperado.
Usuarios Implicados: JimmyMcNulty e ItachiUchihaSama
Personajes Implicados: Sayonara Baby y Ketsuke Kuro
NPCs Implicados: Katsumi Kuro (Prima lejana de Ketsuke Kuro) (?
Temática: Sayonara Baby y Ketsuke Kuro se organizan para conocerse mejor; sin embargo, durante una parte de su conversación surge el comentario de una pista de una persona exiliada de Reigakure con el apellido "Kuro" radicando actualmente en Tsukigakure, en algún bosque de ese mágico y celestial lugar. Ketsuke quiere ansioso ir a investigar por un posible pariente suyo y terminar por fin con ese sentimiento de soledad que tanto lo afligía. Ketsuke esperaría que Sayonara lo acompañara en esta importante misión.
Objetivo: Hacerse amigos y que Ketsuke por fin sepa que su linaje es el de un Uchiha por medio de su pariente.
Tipo de Evento: A/B

Avisadme cuando querais que intervenga, lo que se me vaya ocurriendo os lo haré saber.
 
Registrado
22 Jul 2019
Mensajes
269
Ubicación
Santiago, Chile
El camino hacia Tsukigakure era algo largo, pero caminar siempre me sentaba bastante bien. Especialmente en ese momento, estaba completamente decidido a encontrar a aquella persona que portaba mi mismo apellido, en realidad quería y deseaba anhelar que no estaba solo en este mundo. Esa era mi misión. Sin embargo, antes había quedado con Sayonara para charlar y tal vez platicar un poco, hacía tiempo que no la veía y en realidad estaba bastante intrigado por saber cómo estaba y qué le decantaba la vida.

Y fue así como poco a poco vi cambiar el bello paisaje a Reigakure a uno quizá todavía más hermoso como lo era el de Tsukigakure. Plantas y terrenos diferentes me recibieron a la llegada. Para esto le había enviado una carta a Sayo que decía lo siguiente:

Estimada Sayo:
Hola, soy Ketsuke, el día 10 estaré el Tsukigakure. En realidad me gustaría poder verte, de ser así, te esperaré a la afueras de la biblioteca. Saludos afectuosos.
Ya a la afueras de la biblioteca logré vislumbrar un puesto ambulante de frutería. Ha! Sin duda que esto le gusta a Sayo y, de paso, me como un par de frutas también.- Aunque iba a procurar que esto fuera antes de que Sayo llegara, no me gustaría que se molestara. Aunque, pensándolo bien, no sabía si eso le llegara a molestar. Fue así como me quedé sentado a la afueras de la biblioteca esperando a que Sayo llegara.

-Me pregunto si será buena idea contarle...- Finalicé, decidido en mi objetivo.
 

JimmyMcNulty

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,773
Ubicación
Una cabaña de madera
Objetos útiles [Iniciado]: 60 puntos

Semillas de la Casa-Macetero (Objeto interpretativo)
Tantō (Objeto interpretativo)
1 animal mensajero (urraca) – 5 puntos
Bomba fétida – 3 puntos
Cuerda normal (2 cm grosor, 10 metros) – 2 puntos
Ganzúas – 1 punto
Localizador – 2 puntos
Makibishi x50 – 10 puntos
Mechero – 2 puntos
Metsubushi x 2 – 6 puntos
Píldora del soldado – 10 puntos
Radio – 10 puntos
Cota de malla (Resistencia [Iniciado]) – 5 puntos
Bomba de humo – 4 puntos

Volvía de una misión, en concreto desde una aldea de montaña remota del País de las Almas. Me despedía de Niwa cuando giré mi vista hacia el buzón de mi pequeño y acogedor macetero humano (mi casa), cuando vi en el buzón una carta extraña. La abrí y la leí:

Estimada Sayo:
Hola, soy Ketsuke, el día 10 estaré el Tsukigakure. En realidad me gustaría poder verte, de ser así, te esperaré a la afueras de la biblioteca. Saludos afectuosos.
¡Vaya! Era una carta de aquel joven que había conocido en las termas del Pináculo de la cascada sonriente, en Garasugakure. Después establecimos una pequeña relación en Tsukigakure. En ese momento yo estaba de vacaciones, intentando disfrutar del momento, cuando de pronto vi a un hombre con un helado de sirope de frutas, ¡y me encantó! Eso me terminó por conquistar, y ese hombre resultó ser Ketsuke Kuro. Y así fue como entablamos una cierta relación de amistad.

Tenía ganas de conocerlo más. En cierto sentido, me recordaba a Ryu Uchiha, pero más serio y no tan abierto a conversar como él. Antes que nada, reuní mis cosas. Me quité la ropa sudada, me hidraté en la ducha y recogí lo primero que vi por la casa: un mechero, una radio y un localizador, una píldora del soldado medio comida que había "cocinado" gracias a mis conocimientos en ninjutsu médico, los típicos clavos makibishi y polvos de metsubushi (si no, no sería kunoichi), mi maltratada cota de malla, un mechero, unas ganzúas, un rollo de cuerda y un sello que invocaba a una urraca mensajera en caso de emergencia. Y cómo no, no podía faltarme mi semillas y el Tanto que me regaló Sakura-sensei.

Como aún quedaban algunos días para el 10, me tomé el camino rumbo a Tsukigakure con calma. Tardé dos días en llegar, pero es que el paseo fue muy agradable. Llegué el día 9, para el 10 estaba ya en la biblioteca de la villa de la luna estudiando legajos viejos e historia de la misma villa. Salí de allí y me encontré con Ketsuke, sentado en las grandes puertas de la biblioteca; portaba una cesta con fruta, supuse que para regalármela. Acertó de pleno.

-¡Ketsuke! Perdona la tardanza, es que me entretuve leyendo en la biblioteca... ¿Esa cesta de frutas es para mí? ¡Compartámosla entonces!

Me senté junto a Ketsuke y desenfundé la pequeña espada que llevaba para cortar la fruta.

-No te preocupes -le dije a Ketsuke-. Es una hoja nueva y solo la utilizo para cortar frutas y verduras. Me la regaló Sakura y es bastante útil...

Cogí una sandía y la troceé por la mitad.

-Un trozo para ti y otro para mí -le ofrecí a Ketsuke, y me dispuse a comer.
 
Registrado
22 Jul 2019
Mensajes
269
Ubicación
Santiago, Chile
Y seguía allí, a las afueras de la biblioteca. En realidad era un lugar místico he histórico no solo para Tsukigakure, sino para el resto de las aldeas. De repente e interrumpiendo todo grado inspiración, mi estómago comenzó a sonar en señal de ¿hambre? Para nada, no tenía ni la más pisca de hambre, pero el tener las frutas allí delante de mí simplemente me había sacado un lado de gula. Pero es que en verdad se veían sabrosas.

Sin embargo, en ese momento, escuché esa tan característica y agradable voz de Sayo. Miré hacia las puertas de la majestuosa biblioteca y sí, de allí venía saliendo. Por un momento, con la mano en la nuca y una leve sonrisa la saludé a lo lejos, la verdad es que me dio un poco de vergüenza pensar que posiblemente había llegado tarde. Pero, afortunadamente, su tono de voz vehemente como siempre me quitó todo vestigio de preocupación.

-Sayo... ¿Qué tal?- Dije tranquilo y con una sonrisa honesta. -Por favor no te fijes, no pasa nada. Seguro que encontrarte un buen libro digno de leer.- Contesté a su disculpa.

-Trato hecho, comamos un poco entonces...- Dije aliviado, sabiendo que mi gula podía estar dominada.

Sin embargo, de la nada, Sayo desenfundó una pequeña pero peligrosa espada, por lo que me alteré un par de segundos; para acto seguido, entender que simplemente la había sacado para cortar la fruta. Ella tomó una sandía y me ofreció un pedazo que con gusto tomé.

-Sayo... Tengo un par de preguntas qué hacerte. ¿Podría?- Mientras comía la sandía, en verdad quería saber que clase de kunoichi era. -No lo pregunto con el afán de ofenderte, en realidad... Pienso que puedes llegar a agradarme, es por eso que te cité aquí. Pero... ¿Me podrías decir más de ti? ¿Porqué constantemente te ocultas bajo diversos disfraces? Finalicé, igual le daría la pauta para si ella me quisiera preguntar algo, tuviese toda la confianza del mundo.​
 

JimmyMcNulty

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,773
Ubicación
Una cabaña de madera
Comí como una descosida hasta las más pequeñas semillas de la raja de sandia que había escogido para mí (la más grande, cómo no). Aquella carne vegetal de Ketsuke estaba deliciosísima... Estaba intrigada: tenía que preguntarle, y ya, de dónde la había sacado. Entonces surgió la pregunta, la gran pregunta para muchos de los que me conocían... ¿Por qué me ocultaba tanto?

-Ah... Lo siento, es costumbre que adquirí hace ya mucho tiempo. Mi madre me decía que, para que la gente no me juzgara mal por mi apariencia, me ocultara bajo ropajes, aunque creo que un sombrero picudo y ropa azul oscuro no es la mejor ocpión... ¡Así incluso llamo más la atención! Pero, debido a que no soy como el resto de personas y para ello he de comer mucho, para convertirme en una hermosa flor como tú o como el resto de macetas humanas, tengo que cubrirme. Espero que esto no te moleste...

Entonces, movida yo también por la curiosidad, comencé a hacerle una retahíla de preguntas:

-Vives en Reigakure, ¿verdad? Te pareces un poco físicamente a ese tipo del torneo, a Kisuke Muramasa, aunque tu carácter se parece más al de Zerion Reiden. Ambos son amigos, el segundo mucho más que el primero... Espero que tú y yo podamos ser grandes amigos, aunque antes de eso, cuéntame algo más de ti, anda... ¿Vives en Reigakure? ¿A quién conoces allí actualmente? Sé que la guerra ha cambiado mucho la orografía humana de cada rincón de esta tierra... -Sayo solo quería saber si conocía a ninjas legendarios de los que había leído tanto en sus libros, como Vladimir Kong o Etsuko Murasaki-. Y, la pregunta más importante: ¿qué te ha traido a Tsukigakure? Espero que no me esté entrometiendo en tu misión... Si así es, perdóname.
 
Registrado
22 Jul 2019
Mensajes
269
Ubicación
Santiago, Chile
Hablo
Pienso


Con un último bocado terminé la sandía que tan amable me había ofrecido Sayo, en realidad ella literalmente la había acabado por completo y por mí parte, dejé por allí las pepitas que a mi gusto, eran bastante amargas. Fue entonces cuando ella comenzó a decirme el porqué llevaba tanto ropaje encima de ella. Por un momento me sentí mal, mirando hacia el asfalto de la entrada de la biblioteca, no podía creer lo que me estaba contando, debía sentirse un poco mal debido a su aspecto actual... Sin embargo...

-No, no me molesta para nada. En realidad... Me agrada que lo veas de esa forma.- Dije con una voz tranquila y sonriente. -Es importante que te sientas segura contigo misma, nunca olvides eso...- Culminé, esperando que ella se sintiera tranquila sobre su aspecto. Al fin y al cabo, eso era lo más efímero.

Empero, de la nada, ella comenzó a hacerme muchas preguntas referentes hacia a mí y tomar como referencia mi aspecto físico con el de sus amigos. -Kisuke... Hummm...- La verdad es que de él no recordaba mucho. Tampoco el otro muchacho, que refería era un gran amigo al parecer.

-Efectivamente, soy de Reigakure, la villa del Espíritu.- Comenté, con un poquito de orgullo en mi tono de voz. Sin embargo... Cuando preguntó a quién conocía de mi villa natal, en realidad... Mi mirada y todo mi cuerpo se tensó por varios segundos en los cuales no pude contestar nada. No por grosero, sino que... Había tocado un poco mi corazón.

-Anaka... Inoue...-

Su ausencia aún me cargaba de dolor, no sabía que había sido de ella y mi estupidez había sido la responsable de alejarla de mí. Por un instante, sentí cómo una lágrima iba a caer de uno de mis ojos, fue así que preferí mirar hacia el lado contrario, para que Sayo no se fuera a dar cuenta, aunque dudaba mucho que mis intentos rindieran frutos.

-Conocí a Anaka Inoue, ella era realmente una Chunnin formidable.- Concluí, limpiando de mi rostro cualquier vestigio de agua. -Fuera de eso, la verdad es que no recuerdo mucho, han pasado varios años y la guerra ha, como has dicho, cambiado todo en este mundo. Ya no es el mismo.- Comenté igual con un poco de melancolía. Afortunadamente, su última pregunta me había logrado centrar de nuevo.

-Verás... Hace mucho tiempo perdí todo contacto con mi familia, pero he logrado, mediante mucha investigación y años, investigar el posible paradero de Saori Kuro y...- Pausé un momento, debido a la importancia de lo que estaba por decir. -Es posible que ella sea parte de mi familia, y quiero preguntarle muchas cosas, pero para eso... Necesito ayuda, no creo poder llegar hasta el final yo solo.- Suspiré...

-El camino parece peligroso y no quiero ponerte en peligro, pero... Necesito tu ayuda Sayo. Podrías... Por favor... ¿Ayudarme a encontrar a mi familia?- Sentencié, sabiendo que la información era demasiada, esperaba en realidad no haberla abrumado mucho con eso. Sin duda, igual haberlo dicho me había hecho descansar, solo esperaba con ansia su respuesta.​
 

JimmyMcNulty

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,773
Ubicación
Una cabaña de madera
La sandía había estado realmente buena, pero mejor fue todo lo que yo y Ketsuke-kun estábamos viviendo. Para mí, la vida, el vivir mismo, era una experiencia placentera y continua que jamás acabaría, ni con la muerte siquiera. Por eso, cuando Ketsuke Kuro me informó que pertenecía a la Villa del Espíritu, pero que había dejado muchas cosas atrás estos años para informarse debidamente del paradero de una persona, sentí un poco de lástima por él: había dejado de lado su vida para convertirla, casi, en un "infierno"...

"Es raro que yo piense así, siendo medio-planta...", pensé.

Ketsuke era un tipo como yo: sola en una villa, viviendo sin vivir, entre gente que no comprendía ni tu modo de vida, ni quién eras o qué es lo que hacías: por suerte, yo estaba dejando esa vida atrás y ya tenía a Sakura-sensei, a Zerion Reiden y al resto de personas que coloreaba mi existencia... En dicho sentido, ¿sería Ketsuke-kun una de aquellas personas? Había que descubrirlo.

-¡Oh, ya está! -dije, poniendo un puño sobre otro-. Recuerdo ese nombre, mi antiguo maestro me contó sobre ella, puesto que estuvo "preso" en espíritu en un cuerpo que no era el suyo, pero eso es otra historia que no viene a cuento: era una usuaria de elemento plasma, o Ranton, creo recordar. Aprobó el examen chunin incluso no siendo de las favoritas de su promoción. Eso tiene mucho mérito. -En ese caso, se parecía mucho a mí. El examen de ascenso a grado medio, había dicho Etsuko Murasaki, estaba a la vuelta de la esquina y aún no me había entrenado lo suficiente-. No vivi en el mundo anterior debido a mi edad, pero conozco un poco sobre él. Este es como el árbol nuevo que renace junto al viejo a causa de una semilla que se desprendió del antiguo, y lo contemplamos morir poco a poco hasta que el nuevo crezca y se convierta en el viejo árbol de una nueva generación que contemplará cómo se muere...

Saori Kuro era nuestro objetivo. El primer paso era averiguar su paradero exacto, aunque yo no tenía idea de dónde podría encontrarse dicha persona, pero ayudaría a Ketsuke-kun con todo lo que estuviera a mi alcance.

¡Descuida, Ketsuke! ¡Te ayudaré con todo lo que tengo! Pero, primero... ¿Sabes dónde se encuentra, más o menos, esa persona? Si has investigado tanto, has de conocer su paradero exacto. Segundo: no es de mi incumbencia, pero ¿qué quieres de dicha persona?

Me daba un poco de miedo acceder tan gratuitamente, porque ¿y si Ketsuke-kun resultaba ser un asesino? No me lo perdonaría...
 
Registrado
22 Jul 2019
Mensajes
269
Ubicación
Santiago, Chile
-Haha, tienes razón...- Comenté, esbozando una sincera sonrisa al recordar que Anaka era tan increíble que podía utilizar el elemento Plasma. Por un momento, me sentí algo culpable por haber olvidado un detalle tan importante de una persona más importante aún; pero, finalmente, era algo que había decidido por mi propia cuenta enterrar en el olvido. Aunque mis años de experiencia me habían enseñado que nunca se olvida del todo, siempre hay pequeñas cosas que se quedan.

-Como semillas, eh...- Dije un tanto nostálgico, estaba claro que tenía una marcada herida en el fondo de mi alma, pero las palabras de Sayonara, mismas que parecían superar por mucho mi sabiduría, me dejaban muy tranquilo al respecto. Es verdad, en fondo, se puede decir, que quedan vestigios de semillas que nunca pudieron llegar a crecer como plantas o árboles, pero finalmente estaban allí y por pequeñas que éstas fueran, podían significar un tesoro muy valioso.

Fue hasta ese momento que dejé de empuñar mi mano, en realidad no me había percatado de lo estresado que estaba hasta ese momento, mas fue un alivio dejar de estar, puesto que dejé de sentir un peso inmenso en mi cuerpo. -Mu... Muchas gracias Sayonara, en verdad te lo agradezco mucho.- Establecí con una pequeña reverencia en agradecimiento no solo por que estaba dispuesta a ayudarme, sino por enseñarme tanta sabiduría en tan pocas palabras. Supe, en ese momento, que nuestra amistad iba a germinar.

-Sí, en efecto. Creo conocer un paradero exacto. Se encuentra en el interior del segundo pulmón forestal más grande de Tsukigakure, por lo que investigué vive en una suerte de pueblo que no debería superar las 5 o 10 viviendas.- Pausé por un momento para, acto seguido, explicar a detalle. -Con algo de suerte... Ella podría ser un familiar lejano, y pienso, que podría saber algo de mi familia, de mis orígenes. Verás, quiero... Saber de dónde vengo.- Finalicé mientras me ponía de pie.

-Sé que es muy repentino esto, entiendo que puedas llegar a desconfiar de mí, pero si llegas a sentir algo extraño o simplemente te retractas, no te preocupes, puedes dejarme cuando gustes.- Dije con una sonrisa que, vaya... Hacía años no le dedicaba a nadie. -Así que, dicho esto... ¿Qué dices? ¿Partimos ya?- Poco a poco, levanté mi mano y se la ofrecí en señal de que allí habíamos plantado una semilla, que posiblemente, pronto germinaría.​
 

JimmyMcNulty

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,773
Ubicación
Una cabaña de madera
No merecía las gracias —incluso con reverencia— que me había dado Ketsuke, pero fingí aceptarlas como buenamente pude. No me consideraba merecedora de ellas. No obstante, estaba dispuesta a ayudar a Ketsuke de todo corazón, puesto que, en mi posición como kunoichi, era de los mayores placeres. Saber que vas a servir de algo es de las mejores sensaciones que una puede poseer, e incluso atesorar.

Saori Kuro se encontraba, o eso creía Ketsuke-kun, en uno de los muchos bosques que poseía el país, en una aldea, quizá, con no muchas casas. Pensé detenidamente en qué pueblo podría ser, pero… ¿qué le podías pedir a la ignorante mente de una planta de apenas cinco anillos? ¡Una maceta humana, perdida en un bosque de miles de millares de árboles! Era como buscar un pelo en la cabeza de un calvo, o una aguja dentro de un pajar…

Pero no me amilané. Con el ánimo firme, le contesté a Kuro…

-¡Partamos pues! No te desesperes, amigo mío, Sayonara-chan sabrá qué hacer cuando la desconfianza, esa funesta enemiga, llegue a invadirme… ¡Me aferraré a nuestra recién nacida amistad como si me fuera la vida en ello, así que no te preocupes! Encontraremos a Saori y descubrirás de dónde vienes, ¡estoy segura!
 
Registrado
22 Jul 2019
Mensajes
269
Ubicación
Santiago, Chile
Hablo
Pienso


Sinceramente las palabras de Sayonara me habían llegado a lo más profundo del corazón. Ella realmente quería ayudarme, de una forma desinteresada incluso. Fue así como entonces nos pusimos de pie para comenzar lo que esperaba sería un viaje un tanto largo, pero seguro que con nuestra reciente amistad, aunado al hecho de que había que estar sumamente atentos al viaje, se nos pasaría completamente rápido.

-Vamos entonces.- Comenté con una sonrisa esperanzadora. En realidad esperaba que pudiese encontrar a aquella posible familiar y, por al menos una vez en mi vida, saber de dónde venía. Deambular por el mundo sin saber quien eres es muy complicado, porque nada de lo que encuentras; paisajes, personas, eventos cobran sentido a menos que sepas porqué es que estás allí.

-Nos dirigiremos hacia el bosque del Este, que por la información que recolecté se encuentra allí. Vamos Sayo.- Le dije mientras comenzaba el camino. Esto recién comenzaba...​
 
Estado
No está abierto para más respuestas.
Arriba