[Evento A/B] ¿Un día como cualquier otro?

Estado
No está abierto para más respuestas.

JimmyMcNulty

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,773
Ubicación
Una cabaña de madera
Nombre del Evento: ¿Un día como cualquier otro?

Usuarios Implicados: Summlaris y Sigma.

Personajes Implicados: Ryu Uchiha y Hiei Kaguya.

NPCs Implicados: Los que el Master crea conveniente.

Temática: Hiei siempre ha sido curioso, más específicamente sobre la vida de aquellos fuera de la comunidad monacal. Cuando se le presenta la oportunidad, decide adentrarse en Haganegakure para interiorizarse de primera mano sobre la vida de los ninjas. Aquí conoce a Ryu, el picaresco rubio que aceptará darle un paseo por la aldea y enseñarle un par de detalles de la vida de sus congéneres a cambio de que éste tenga un combate con él; después de todo, no es todos los días en que uno puede ponerse a prueba de manera amistosa con un miembro de otro de los grandes grupos del Pacto. (Luego de esto vendría la parte A, a completa y total discreción del Master que lo lleve)

Objetivo: Sociabilizar, aprendizaje mutuo entre el ninja y el monje, y lograr cooperar para conseguir el objetivo de la parte A.

Tipo de Evento: A/B.
Listo. Avisadme cuando requiráis de mi presencia.
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Temprano por la mañana Hiei se encontraba meditando junto a la cascada, en el patio interno del templo. Era una costumbre y hasta una obligación entre los suyos, aquellos momentos de reflexión y quietud interna. Por ende, no se esperaba que un anciano monje le llamara cálidamente, sacándole de su pseudo-trance:

- Joven Hiei, ¿tienes tiempo de acompañar a este viejo a la aldea? Necesito traer algunas provisiones.

- ¡Po-por supuesto maestro…! Solo dígame a qué hora partimos, y allí estaré.

~o~

- Maestro, ¿puedo preguntar cómo es que hizo aquello con el oso? Todavía no puedo creer lo que sucedió…

- Ojojojo, no te preocupes, algún día podrás hacerlo tú también Hiei-chan. Es cuestión de práctica.

- Pero…

- No creas que todos los monjes nacieron con una capacidad sobrenatural para nuestro llamado. Muchos lo descubrieron mucho más tarde que tú o yo en esta vida, y mira ahora en dónde están. Fue su perseverancia la que los llevó allí, saber que el único que puede seguir el camino que un pie marcó es el otro pie. Uno tras otro, hasta llegar a la meta.

-

Por un rato Hiei se mantuvo callado, rumiando las palabras del sabio Lao Shi, diseccionándolas hasta su ser para comprender su sentido más básico y elemental, y a la vez fundamental. Pasaron las puertas de Haganegakure, aquellas monstruosas construcciones metálicas, y se adentraron en la villa.

Finalmente, cuando hubieron llegado a los lindes del distrito comercial, Hiei fue parando su marcha hasta quedarse completamente quieto. El sabio anciano que había pedido su compañía captó sus movimientos inmediatamente, y entendió que finalmente había llegado a una conclusión por sí mismo. Una sonrisa de complacencia adornaba su arrugado rostro.

- …Creo que lo entiendo, venerable maestro. O eso espero. - Se inclinó reverencialmente, juntando las manos abiertas frente a frente delante de su pecho. - Agradezco humildemente sus palabras, y espero poder ponerlas en buena práctica.

- Sé que lo harás Hiei-chan, sé que lo harás. - La misma sonrisa de antes seguía postrada en sus labios. - Ahora vé, disfruta del sol y las nubes mientras yo voy a tratar de encontrar estos endemoniados “mocos de ogro”; solo los dioses saben a qué se refieren con eso…

Y con ello el viejo siguió su camino, adentrándose en la primera tienda que tuvo a la mano como si hubiera sido completamente planeado de aquella manera.

Sobra decir, Hiei no tenía ni idea de qué hacer allí solo y por su cuenta. Al menos, hasta que cinco segundos después la luz se prendió en su cabecita y dio cuenta de algo: siempre se había interesado por los quehaceres y las maneras propias de cada pueblo que había visitado, cual antropólogo aficionado. Y aquél era un pueblo más, no había excepción allí… al menos si conseguía pasar la barrera inconsciente de “verlos como ninjas”.

Determinado por la gran lección que había tenido poco tiempo atrás, comenzó a caminar aleatoriamente, simplemente observando y parándose a analizar hechos curiosos o desconocidos.

Iba a sacarle provecho a la oportunidad.

Un placer ambos, espero nos divirtamos ^^ Gracias por llevarlo Jimmy :D
Iryöninjustu [Iniciado] y O.U. [Nulo] = 20 puntos

No elijo ningún objeto dado que Hiei ni sabe lo que le espera xP

-------------------------------------------------------

Chakra Abrumador [Medio] = 8 huecos
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
Ryu había aprovechado el día libre para visitar el distrito comercial de la villa. Se había detenido específicamente en una tienda de armas, las cuales contemplaba casi con admiración. Espadas, arcos, lanzas, todo tipo de armamento militar, algunas con la empuñadura recubierta de joyas, con relieves en forma de dragón, calaveras, y demás detalles que le hacían perder la cabeza.

-¿Que cuesta esto? -Preguntó al vendedor señalando una de las espadas. -¿Y este arco? YOS QUE GUAPÍSIMO. Me lo llevo, no no no espere, me llevo este, o no, mejor aquel, aquel, el del símbolo del águila.

Por la mirada extrañada del vendedor se dio cuenta de que estaba demasiado exaltado, como un niño antes de alguna festividad importante, así que se relajo e intentó pensar con claridad.

"Para que mierda quiero un arma si no se usarla"

Lo cierto era que los entrenamientos del Uchiha para nada estaban dedicados al dominio de las armas. Era un campo que no dominaba todavía, así que se prometió a si mismo volver cuando manejase mejor el asunto y salió de la tienda a ver que otros comercios interesantes podía encontrar para pasar el día.

Fue entonces cuando algo llamó su atención. Era un joven de la misma altura que el, vestido con ropas oscuras y una melena violeta que llamaba bastante la atención. Además, aquel chico se encontraba mirando a todas partes y a ningún sitio a la vez, como si no estuviese muy ubicado, quizá necesitase ayuda para llegar a alguna parte. En cualquier caso, Ryu nunca había tenido ningún problema para relacionarse, se consideraba un chico amable y simpático, y no perdería nada por acercarse a preguntar.

-Esto...hola tio, ¿Que Tal? Soy Ryu Uchiha, shinobi de la villa...te veo un poco perdido ¿Buscas algo en concreto? Igual puedo ayudarte.-Saludó dirigiéndole una sonrisa sincera.
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Había estado allí quizá unos diez minutos, y a decir verdad había captado algunos detalles; más de los que se esperaba en tan corto tiempo al menos: edificios cercanos y lejanos en etapas varias de construcción, pena y alegría a partes iguales en los rostros de los más adultos, compras al por menor pero también de calidad…

Agradecía haber tenido la suerte de no tener que vivir la guerra en carne propia, decisión que Sun Tiang había emitido tras asegurarse que todavía no estaba listo para comenzar su viaje en solitario. No podía imaginarse las miserias por las que habían pasado los habitantes de la aldea. Estaba seguro que cuando le fueran introducidos relatos de las distintas batallas y momentos clave, sus huesos se helarían de la pura desesperanza y desolación al escuchar el conteo de bajas y las situaciones críticas que dejaron a su paso.

Un escalofrío recorrió su cuerpo. Pronto la sensación cedió, pero no sin antes dejarle con la mirada perdida en el vacío, analizando esa nueva situación puesta ante sus ojos. Recordaría agradecer nuevamente a todos los monjes que le pusieron bajo sus cuidados, aparte claro de los dioses por protegerlos.

En eso estaba cuando sintió una voz muy cercana. Saliendo del trance tras una sacudida de su cabeza, siguió el sonido de la voz hasta dar con un muchacho rubio, igual en altura que él y con unos ojos bastante peculiares que le miraban atentamente.

- Ah… disculpa. Solo pensaba… - Respondió, dejando el comentario en el aire mientras pensaba como seguir la conversación sin parecer demasiado perdido. - …la guerra, la gente… da igual. No me hagas mucho caso. Soy Hiei, mucho gusto Ryu-san. - Como había hecho con el venerable monje antes, volvió a juntar las palmas delante de su pecho e inclinó levemente su cuerpo en señal de saludo.

Tras esto se quedó unos segundos más pensado, nuevamente la vista fija en el vacío, aunque más lejos, en un vacío más allá del distrito comercial. Esta vez su mente divagaba por un plano imaginario de la aldea, con todos sus estratos representados. ¿Y si obtenía un guía? ¿Alguien que pudiera mostrarle, de manera condensada, aquellos detalles que le interesaban para hacerse una idea general, y luego poder ahondar en los distintos parámetros por su cuenta en otras visitas?

Sí, le sonaba como un buen plan: primero el vistazo amplio, luego la concentración específica. De lo general a lo particular, como buen metodista.

- Ryu-san, espero no te incomode con mi pregunta, ¿pero sería posible que me mostrases Haganegakure? Es mi primera vez en la villa desde comenzar mi viaje fuera del monasterio y me interesaría que uno de ustedes, los ninjas, fuera quien me enseñara aquello que más importante cree que es para mí conocer de la aldea.
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
"¿Es un monje?"

Fue lo primero que pensó Ryu cuando vio el saludo que el chico, que había resultado llamarse Hiei, le dedicaba. No sabía prácticamente nada sobre los monjes, pero esa especie de reverencia con las manos juntas era una manera de saludar que cualquier civil reconocería como propia de aquellos que estudian en los monasterio.

"Y ahora que hago, si me inclino como el...igual le parece una ofensa que alguien ajeno a su educación salude así"

Como no estaba seguro, se limitó a alzar su mano derecha mientras sonreía de manera algo incomoda para devolverle el gesto. El chico le parecía extraño, murmuraba palabras sueltas que Ryu no alcanzaba a comprender mientras observaba contemplativamente...algo.

"El tio muy salao no es"

Estaba a punto de darse la vuelta y marcharse cuando, para su sorpresa, Hiei le pidió que le enseñase la aldea. Como respuesta, el Uchiha acercó su cara a la suya mientras lo miraba fijamente, entrecerrando los ojos.

¡Claro que si!- Dijo sonriendo y dándole una suave palmada en la espalda.-Yo te hago un tour turístico impresionante ahora mismo, sin problema. Por cierto, puedes llamarme Ryu a secas, sin el san, aunque si quieres ponerme el san puedes ponerme el san, tu puedes llamarme como quieras.

Ya estaba dejándose llevar por su alegría y entusiasmo natural.

-Empezamos por ver a fondo esta zona si quieres.

Acto seguido le incitó a seguirle y empezó a caminar mientras le señalaba los diferentes comercios y tiendas de todas clases hasta que hubieron dado una vuelta completa al distrito.

-Y esta tienda de armas es increíble, mi favorita. ¿Vosotros los monjes peleáis no? ¿Tu peleas? ¿Usas armas? ¿Que tipo de técnicas conoces? ¿A que elemento eres afín? ¿Cual es tu clan? ¿Algún Kekke Genkai?

Le avasalló con un montón de preguntas para asegurarse la conversación por el camino. Si no quería responder algunas no importaba, el Uchiha estaba siendo tan franco y transparente como siempre, lo consideraba una buena forma de romper el hielo.

-Por cierto, no tengo ni idea, pero ni puta idea, de que es lo que puede interesarte la verdad, pero ahora te voy a enseñar algo que es importante conocer para todo el mundo...¡El edificio del Haganekage! Ese tio es un maquina, se llama Garou, un héroe de guerra. Algún día lo retare a un combate, no a muerte claro, y le ganaré. Pero eso algún día, si lo intento hoy me daría una paliza criminal.

-Que me dices ¿Vamos?

Si Hiei aceptaba, continuarían andando un rato hasta llegar a la zona en la que se encontraba el edificio del kage.

Un primitivo edificio excavado en la roca de la montaña misma, cubierto de musco multicolor y con multitud de ventanas. Debajo, una larga solana en cuyo centro se situaba una grande y pesada puerta de Ácrix, el valioso mineral de Haganegakure, con los kage esculpidos en bajorrelieve en esta y con Warui Garou en el centro, montado en una cabeza de lobo que funcionaba como llamador.
-¿Mola eh?
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Por un momento temió haber espantado a Ryu, y al siguiente incluso pensó en defenderse de un inminente ataque, por increíble que pareciera. Nunca había sido escrutado de esa manera, y a decir verdad se sintió algo incómodo.

Para su suerte aquella cara fue tan solo una fachada ya que el muchacho explotó de júbilo al segundo siguiente, aceptando de muy buena gana su petición. Sin saber que había estado conteniente el aliento, Hiei de pronto se sorprendió al dejar salir todo el aire contenido en sus pulmones, una pequeña y queda sonrisa aflorando en su rostro.

- Lo agradezco, Ryu-s… Ryu.

Una pequeña reverencia más, y estuvieron en camino.

La primera parada, para su sorpresa, sería aquella misma zona: tendría un tour centralizado en el comercio de la villa. Aún si curioso, no le pareció en absoluto mala idea, y la verdad es que le interesaba ver qué tenía Ryu para decirle sobre el lugar.

Mientras tanto iban caminando Hiei fue analizando las distintas tiendas para hacerse una idea de los gustos del Haganegakurense promedio, asintiendo o respondiendo con un corto y conciso comentario a lo que su guía iba diciendo.

“Pues tiene buen gusto; algunas de estas armas me recuerdan al estilo de la Lanza Sagrada de Shinâto pintada en aquellos papiros, o también a Los Mil Cortes de la Soledad.”

- Peleamos, sí, a mano desnuda y con armas, dependiendo de los gustos o las necesidades. Pero una de nuestras directrices es solo usar la violencia como último recurso; ya sea para defender una vida o evitar la muerte, pero no por el simple hecho de pelear.

Llegadas las preguntas más personales, Hiei tomó aire profundamente y lo dejó salir calmadamente, tratando de relajar la tensión que súbitamente se apoderó de él. Aquello siempre había sido un tema delicado y que no le gustaba tratar mucho, puesto que siempre había recibido evasivas, aún si bienintencionadas.

- Yo… a decir verdad, no lo sé. Hasta donde sé, soy huérfano; los monjes me encontraron durante su peregrinación muchos años atrás, y mis primeros recuerdos son ya de ellos.

Un dejo de tristeza que ya había aprendido a enmascarar, aunque no perfectamente, se apoderó de sus facciones y se quedó allí, plasmado en su rostro. Al menos hasta que él mismo, para evitar seguir hablando del tema, decidió seguir por la pregunta que se había salteado anteriormente, recordándola de pronto:

- Y por último, no tengo idea de a qué elemento soy afín. ¿Existe alguna manera de averiguarlo? ¿Práctica, quizá?

Ese hilo de conversación le servía estupendamente para evitar el anterior, y dicho sea de paso, siempre le había resultado curioso tratar de averiguar aquél mismo dato: ¿Cómo era que los ninjas podían hacer uso de tal conocimiento de manera tan condenadamente sencilla? ¿Y los sacerdotes? ¿Cómo es que parecían ser incluso más proficientes que los propios ninjas?

Y por supuesto, mucho más importante aún, al menos en el ámbito personal: ¿Cuál sería la suya? ¿Tendría alguna afinidad, o simplemente estaba destinado a nunca ahondar en esa rama de conocimientos más allá de la información teórica?

En eso estaba, cuando su guía propuso otro camino, habiendo agotado ya las vistas del distrito. La sugerencia llamó poderosamente su atención, ya que le llevaría al centro, al corazón mismo del poder militar de la aldea: el edificio donde residía el Haganekage.

No iba a dudarlo ni por un segundo: tenía que ir. ¿De qué otra manera entender la jerarquía sino desde lo más alto? O lo más profundo, según distintas visiones.

- No me lo perdería. Voy detrás de ti.

Un buen trecho de caminata después, allí se encontraban, en una edificación cuya rusticidad le impactó: ni en sus más disparatados sueños se imaginaría que el asiento de poder del líder se encontraría en un edificio literalmente tallado en la montaña.

Sin mediar palabra, como obnubilado, hipnotizado por la visión que se le presentaba, avanzó con pasos lentos hacia la pesada puerta, admirando con ojos bien abiertos todos los detalles a su alcance: el estilo de los relieves y bajorrelieves, el material utilizado, los detalles de cada veta y dibujo… era una verdadera y maravillosa obra de arte.

- Como las puertas de los antiguos monasterios de oriente…

Apoyó levemente, casi tímido, la mano, dejándola caer mientras las yemas de sus dedos iban sintiendo los distintos trazados. Fue totalmente inesperado, pero no por ello menos especial.

Luego se dio vuelta, una sonrisa genuina en su rostro y volvió a hacer la típica reverencia en señal de agradecimiento. Por todo aquello la pena de la conversación de hacía un rato ya se había levantado, y ahora solo quedaba la sensación de maravillado que corría por su cuerpo completo.

- Ver todo esto ha llenado mi alma. Incluso si extraño, tiene una belleza innegable. Su líder ha elegido bien su residencia, estoy dispuesto a asegurarlo.

Buf, tanta pregunta ha hecho que me tenga que explayar… xD
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
Ryu escuchó atentamente las respuestas de Hiei. Su estilo de pelea y sus normas eran las propias de alguien a quien se le había inculcado una moral muy específica desde pequeño.

-Es bastante honorable, yo también peleo sin armas, aunque me atrevería a decir que mi estilo es un poco mas agresivo que el tuyo-Comentó entretenido.

El asunto se puso algo turbio cuando tocaron el tema de su origen familiar. Al contrario de lo que pudiera parecer por su jovialidad y su manera despreocupada de relacionarse, el Uchiha era bastante analítico y pudo darse cuenta enseguida de lo incómodo que le resultaba a su compañero hablar del tema, a pesar de los esfuerzos de este en disimularlo.

-No te preocupes-Dijo poniéndole una mano en el hombro y con un tono mas sereno del que había tenido hasta ahora-Toda mi familia biológica esta muerta. Se que a veces es jodido tratar el tema, perdona.

En realidad, no le costaba nada hablar del tema, había asumido perfectamente lo que la vida le había reservado, y tampoco es que hubiera conocido nunca a sus padres biológicos, así que podía hablar de ello con naturalidad. No obstante, entendía perfectamente que para otras personas no fuera tan sencillo.

Cuando la conversación cambió a las naturalezas del chakra, la incomodidad que había provocado el tema anterior desapareció por completo.

-¡¿Como que no sabes cual es tu naturaleza?! No te vas a ir de aquí sin saberlo-Contestó con una amplia sonrisa en su rostro. -Cuando volvamos del edificio del Haganekage te cuento mas sobre el tema.

Siguieron su camino hasta llegar al lugar indicado. Había acertado, Hiei parecía estar satisfecho contemplando el edificio donde residía el Kage. Cuando le dedicó a Ryu una nueva reverencia en señal de agradecimiento, este solo pudo arquear una ceja y reír satisfecho.

"Este tipo..."

Aquel chico que le había parecido raro en un principio, le resultaba ahora extremadamente agradable. Analizando sus respuestas y sus comportamientos, le pareció estar delante de alguien que, al contrario que el, había sido sometido durante toda su vida a una educación severa y que tenía una manera particular de relacionarse debido a ello. Pero sobre todo, estaba convencido de que Hiei era alguien con un amplísimo mundo interno que sería difícil conocer excepto para unos pocos elegidos que se ganasen su confianza y, sobre todo, que tenía un gran corazón.

Para devolverle el gesto de gratitud, el Uchiha apoyó su mano levemente en su hombro de nuevo, y como parecía tener hambre de conocimiento, aspecto en el que se vio reflejado, decidió contarle un poco sobre el funcionamiento de la aldea.

-Parece que sabes lo mismo de lo shinobis que yo de los monjes. Verás, aquí reside el Kage, que es la máxima autoridad de la villa tanto política como militarmente. Es decir, que el tio es el puto amo, pero se tira la vida haciendo papele y tiene que ser aburrido de cojones. Por eso no me interesa el puesto y solo quiero derrotarlo en un futuro. El Kage solo resuelve misiones de rango S, es decir, las mas jodidas de todas. Si, las misiones se dividen en rangos también, según su dificultad-Aclaró.

Hizo una pausa para coger aire antes de continuar.

-Por debajo de el, los ninjas nos dividimos en rangos según nuestras aptitudes. Los Jounins son el rango mas alto que hay antes de Kage, básicamente son ninjas de élite, ellos se encargan de las misiones mas jodidas, las de rango A, y si eres muy muy poderoso, igual alguna de rango S. Además si ere Jounin ya puedes tener a gente a tu cargo para adiestrarla.

- Mas Abajo están los Chunins, hacen misiones de rango B y C y son ninjas bastante experimentados, pero que no llegan a nivel de Jounin. Y mas abajo están los Genin, como yo. Que somos básicamente la mierda del sistema jerárquico-Soltó una carcajada antes de continuar-Hacemos las misiones mas fáciles y se podría considerar que seguimos adiestrándonos y formándonos. Aunque no te fíes nunca de los rangos, al final es simplemente un título, podría existir un genin que fuese mas poderoso que un jounin y que no estuviese reconocido como tal solo porque no ha hecho el examen de admisión.

"Menuda chapa le acabo de soltar"

-¿Y los monjes? ¿Como funcionáis vosotros? Sinceramente la vida en el monasterio no tiene pinta de ser muy divertida.-La franqueza volvía a atacar, pero siempre con un tono y un rostro que transmitía la honestidad mas pura y alegre del Uchiha.

Mientras charlaban, el Ryu había echado a andar sin darse cuenta, seguido por Hiei. Se dirigía a otro lugar importante que quería enseñarle.

-Y esta es la biblioteca de Haganekage. Aquí vengo a veces a leer sobre las cosas que me interesan, clanes técnicas...hay de todo, echa un ojo a lo que quieras mientras te piensas esto...¿quieres descubrir cual es tu naturaleza del chakra? Es muy fácil, dame el visto bueno y te explico como se hace.

Ni puta idea de como es la bilbioteca de Haganekage ni si existe, así que libre interpretación xD
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
¿Tan absorto estaba que no se esperaba, ni por un segundo, lo que sucedería a continuación?

Ryu, en un acto de complicidad y entendimiento genuinos, se acercó hasta él e hizo registrar sus emociones con el simple toque de su hombro. ¿Telequinesia? No, tan solo una inmensa y acorde empatía que le llevó a compartir un momento de pura complicidad con Hiei.

Acto seguido sobrevino la explicación que, aún sin decirlo, había estado esperando todo el día: un informe detallado al dedillo de la jerarquía militar de Haganegakure, analizado sublimemente desde la perspectiva de uno de sus miembros de menor jerarquía. Y no lo decía en forma despectiva; todo lo contrario, apreciaba enormemente la visión que aquellos en la base de la pirámide podían tener desde su generalidad sobre las circunstancias de sus pares.

Ahora le tocaba responder a él, mientras echaban a andar de vuelta, un nuevo destino en la mente de su guía.

Puede que al principio las palabras elegidas no fueran las apropiadas, pero no parecía haber malicia en las intenciones de Ryu, por lo que no dejó que sus conclusiones llegaran a mayores. Podía rectificarlo si le enseñaba cómo, tarea que estaba dispuesto a realizar si significaba brindarle una ayuda de semejante magnitud a la que él le había obsequiado hasta ahora.

- Tiene sus momentos, como me imagino que también ha de tener la suya aquí. Los hay días que parecen eternos, en donde por mucho que uno intente no puede meditar y contemplar esta parte del universo existente en el rocío de un pétalo de la flor de la mañana - Una leve sonrisilla afloró por el simple chiste. - …pero también los hay en donde uno acaba tan satisfecho consigo mismo, ya sea por el progreso realizado o por el avance de la comunidad y el monasterio, que simplemente no puede no limitarse a estar feliz.

Siguieron su camino mientras Hiei trataba de ahondar en la explicación a la vez que también intentaba mantenerlo simple. Toda una tarea, y una hazaña si conseguía lograrlo.

- Acerca de nosotros, seguro has escuchado que oficiamos de mediadores durante las negociaciones de creación del Pacto. Muchos todavía piensan que eso es lo único a lo que nos dedicamos, intermediarios por la paz entre las partes de cualquier acuerdo… - Dejó en el aire, esperando que Ryu captara de inmediato el “pero” que seguía a continuación. - …pero están equivocados. Si bien no contamos con la jerarquía militar sistematizada con la que ustedes disponen y por la cual se rigen, los monjes también aceptamos misiones allá donde veamos una causa justa y digna de ser sostenida por el bien de todos. Incluso no pedimos recompensa, monetaria al menos, más allá de provisiones y sustento requerido para la vida en los monasterios; los inviernos pueden ser muy duros en la alta montaña…

No hubo terminado sino hasta que llegaron a la siguiente parada que su guía le tenía preparada: la biblioteca.

Hiei no pudo sino arquear una ceja, aunque cualquier duda que tuviera se despejó con el comentario de su interlocutor: no solo había dicho que no terminaría el día sin saber su afinidad elemental, sino que estaba listo para llevar su afirmación hasta las últimas consecuencias, ofreciendo el conocimiento de la villa para tal causa.

Incluso si descuidado, el monje no pudo sino agachar la cabeza en señal de humildad, incrédulo ante la situación. La oferta parecía tan ingenua, tan desproporcionada, que no podría estar haciéndolo por otra razón que no fuera por puro y simple altruismo (habiendo ya demostrado antes que no era ningún débil mental).

- No tienes idea. Creo que no lo dije antes, pero esto siempre fue un punto de escozor interno, el no poder saber si de hecho poseo afinidad con algún elemento o si tan solo podré limitarme a leer sobre ello, conocimiento exclusivamente teórico.

Un nuevo gesto de agradecimiento con las palmas al frente, Hiei le entregó una sonrisa genuina y bastante notable.

- Adelante, voy justo detrás de ti.

No es por vago, really, pero prefiero no dar ninguna descripción de la biblioteca o poner ninguna imagen para no chocar luego con lo que puede ser la visión masteril de la misma ^^U
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
Ryu se encontraba cada vez mas fascinado por el chico que le acompañaba. Sus primeras impresiones se iban confirmando a medida que Hiei le contaba cosas. El muchacho hablaba raro, pero era mas solidario que el, los monjes tenían una concepción de grupo, de sociedad, mucho mas profunda de la que el poseía. Si bien era cierto que el Uchiha era extremadamente altruista y capaz de amar de manera desmedida, solo era capaz de hacerlo con la individualidad de las personas que conocía, que le caían bien o que le importaban. El resto de personas, conceptos más generales como la "sociedad" o "el bien de todos" que había mencionado el monje le parecían extremadamente lejanos.

-Comprendo. Sois buena gente los monjes.

Al Uchiha no le importaría que mil niños inocentes ardieran si con ello fuese capaz de salvar a un amigo suyo. Si bien a Ryu tampoco le importaba el dinero, el aceptaba las misiones mas en favor de su crecimiento personal que en la de ayudar a personas desconocidas, aunque en cuanto las conocía y llegaban al corazón del Uchiha, pasaban a ser su prioridad.

"Es bastante mejor persona que yo"

Cuando Hiei hizo de nuevo su gesto con las palmas juntas y le habló de las ganas que tenía de aprender su afinidad elemental, Ryu se apresuró a enseñárselo. Aquel chico le parecía demasiado honesto y puro de corazón como para ser real. Además pensó que, tras su aparente y honesta ingenuidad, guardaba una sabiduría y un nivel de comprensión que el mismo no era capaz de alcanzar. En ese corto rato, ya era una persona a la que respetaba profundamente.

-Espera aquí un segundo-Dijo devolviendole la sonrisa.

Con el objetivo de cumplir lo que le había prometido, se acercó a una zona específica de la biblioteca, le enseñó al hombre que custodiaba la zona su banda de Genin de Haganekage y este le permitió el paso. Acto seguido avanzó unos metros y metió la mano en un cesto de mimbre del que sacó un par de papeles en blanco. Una vez obtenido el material, volvió con Hiei al que incitó a acompañarle fuera de la biblioteca, hacia una zona limpia de gente en la que no hubiera demasiadas miradas indiscretas. No había que hacerlo en secreto, pero al Uchiha le gustaba la privacidad para estos asuntos.

-¡AHA!-Exclamó mientras sacaba uno de los papeles. -Esto solucionara tu problema amigo, es un papel de chakra, se obtiene de un árbol llamado árbol de chakra. Si, el que le puso el nombre no era un tio muy ingenioso desde luego. Lo único que tienes que hacer es sujetarlo mientras concentras chakra en cualquier sitio. Tranquilo, reacciona en cuanto detecta un poco de chakra circulando por tu sistema, no tienes que ser un pentacampeon del mundo de concentración de chakra-Terminó riendo.

Como le había dicho que los monjes peleaban, el Uchiha supuso que no tendría ningún problema en llevar a cabo la sencilla tarea.

-En cuanto detecte el chakra, el papel reaccionará de diferentes formas según cual sea tu naturaleza. Si es fuego, el papel se inflama y se convierte en cenizas. Si es viento: el papel se cortará en dos. Si es rayo: el papel se arrugará. Si es tierra: el papel se desmoronará y si es agua: el papel se empapará.

Hizo una pausa para sacar otro papel y colocarlo en su propia mano.

-Un ejemplo- Dijo mientras concentraba un mínimo de chakra y el papel era reducido a ceniza.-Fuego. Casi todos los Uchiha eran... bueno... somos afines al fuego de nacimiento. Si no te gusta tu naturaleza elemental no te preocupes, se pueden dominar mas naturalezas con entrenamiento.

El Uchiha esperó ansioso, tenía casi la misma curiosidad que Hiei por saber la respuesta.
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Ryu le dijo de esperar, y esperar hizo hasta que éste estuvo de vuelta de su escapada dentro de la biblioteca.

La curiosidad se apoderó de pronto de Hiei: ¿Qué había ido a conseguir? ¿Y tan rápido para colmo? ¿Qué material de lectura le habría traído que no le costó ni cinco minutos encontrarle dentro de la metafórica jungla de papel? Parecía ser que él mismo compartía aquella insaciable curiosidad y la incesante necesidad de alimentarla, puesto que parecía haber sabido exactamente dónde buscar para encontrarla respuesta a sus plegarias.

Y por todos los dioses, no podría haber dejado más anonadado a Hiei con su hallazgo si no fuera porque en su rostro se veía una plenitud y seriedad absolutas acerca de su cometido.

Un papel. Simple y llanamente, un trozo de papel. Ni un solo retazo de escritura adornaban el objeto, ondeando en la mano de su guía mientras le miraba con una mezcla de orgullo y alegría.

Habían avanzado por el parque lindante a la biblioteca hasta una zona alejada, con algunos cuántos árboles echando sombra a lo largo del terreno y una pared de pequeños arbustos haciendo de linde con el espacio más allá de la espesura.

“Un terreno de prácticas perfecto, en cualquier caso de que algo salga horrorosamente mal. Sabia decisión.”

Ahora tocaba el cénit de la cuestión; ni siquiera su propia demostración de cómo utilizar el papel o el relato del descubridor de las propiedades del árbol consiguió sacarle más que una sonrisa momentánea dadas las circunstancias.

Quizá no fuera la reacción que esperaba de él, pero en el momento el Uchiha manifestaba suficiente alegría por los dos: para Hiei, estar tan de pronto ante la resolución de una pregunta tan antigua se le hizo repentinamente terrorífico.

Solo tenía que dar el paso, como le habían inculcado desde pequeño. Vencer el miedo, de la misma manera que el miedo lo vencía a uno: irguiéndose justo enfrente, en su contra, y empujándolo hasta que se hiciera pequeño, mínimo, inexistente.

- La hora de la verdad…

Tomó el papel entre sus dedos y, sutilmente, le aplicó una pequeña cantidad de chakra como Ryu había demostrado.



El papel se coloreó de marrón y agrietó, volándose como polvo en el viento.

Luego se detuvo, más o menos a la mitad.



Por último, el resto que quedó en su mano se encendió en llamas, consumiéndose por completo.



- Pues… vaya…

La verdad sea dicha, no sabía qué decir.

Anonadado y estupefacto, así se encontraba.
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
El Uchiha contempló como el papel se agrietaba para luego convertirse en ceniza.

-¡Tierra y Fuego! Seguramente la tierra sea tu mayor afinidad. ¡Duda resuelta!

El entusiasmo de Ryu disminuyó cuando vio la cara de Hiei. Le resultaba difícil descifrar que estaba pensando, pero no parecía contento en absoluto. El joven rubio arqueó una ceja en señal de incomprensión.

-Ehh...¿No te gustan? ¡Son buenas naturalezas! Podrás hacer de todo con ellas.

El monje tenía una duda y el Uchiha se la había resuelto. Se suponía que debía estar contento, no había razones para no estarlo, pero Hiei no parecía en absoluto entusiasmado a pesar de los intentos de Ryu por animarlo.

"Igual quería Suiton...o Raiton"

No sabía que mas hacer o que mas decirle, pero quería que su compañero le expresara claramente que pensaba, así que intentó ahondar en el tema.

-¿Algún problema? Puedes decirme lo que piensas claramente, no te preocupes.
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Hiei se había ensimismado, perdido completamente en su mundo interno por unos segundos luego del descubrimiento.

Aquél hecho tenía unas repercusiones tan poderosas y profundas para él que no podía evitar perderse en las posibles consecuencias, su cabeza enseguida trabajando para poder comenzar a sacarle provecho a la revelación.

Y en eso estaba, hasta que la voz de Ryu le sacó de su trance. Sacudió la cabeza, despejando las ideas que le nublaban y plagaban momentáneamente. Luego le miró, y pudo notar de inmediato la aprehensión que su guía sostenía en la mirada, clavada en su figura.

El monje no pudo sino sonreír avergonzado y agachar la cabeza. Le había terminado preocupando innecesariamente con su reacción. Por tanto, le debía una explicación:

- Lo lamento, no era mi intención tenerte en vilo. Simplemente… - Paró un segundo, buscando las palabras adecuadas para expresar sus sentimientos en el momento mientras perdía la mirada por un momento en el cielo. - …imagínate… algo, cualquier cosa, un tema que para ti siempre ha sido de gran importancia, que te ha tenido preocupado durante mucho tiempo…

Seguramente había empezado a gesticular con las manos automáticamente para dar más énfasis a su discurso. No podía evitarlo, era un hábito surgido de las ocasiones cuando quería tratar de establecer un punto.

- Ahora imagínate que, luego de darle muchas vueltas, incluso de llegar a pensar que nunca llegarías a comprender ese tema en particular… la respuesta aparece ante ti, sin práctica, sin más razonamiento, sin siquiera una gota de esfuerzo más de la que te respondería tener un paseo por el parque… simplemente aparece, está ahí, a tu alcance, y es tuya. ¿Cómo te sentirías…?

Dejó unos momentos para que Ryu procesara la información, un discurso que trataba de la mejor manera posible pintarle una situación idéntica a la vivida por él mismo en estos momentos, para que tomara consciencia de la magnitud del hecho en su vida y que pudiera tratar de entender el por qué de su reacción.

- No es que no me gusten, todo lo contrario de hecho; quizá no lo parezca por fuera, pero por dentro estoy sumamente extasiado, y seguramente cuando mi mente consciente se haga partícipe del hecho de que por fin he resuelto esta duda que me ha carcomido durante tanto tiempo acabe saltando las paredes del monasterio y corriendo a su alrededor diez vueltas.

Como ya había hecho ante las puertas de las oficinas del Haganekage, volvió a juntar las manos delante de su pecho y dio una profunda reverencia en señal de sumo agradecimiento. Esta vez una sonrisa adornaba su rostro.

- Nuevamente, agradezco de todo corazón la ayuda que me has brindado para esclarecer este hecho. Has hecho más por mí en este tiempo que nos conocemos que lo que muchas personas hacen por otras durante años, y por ello sé que aunque quiera, es una deuda que no estoy seguro de cómo poder saldar por mucho que lo intente.

Solo esperaba que sus palabras no le cayeran mal; para un monje, saldar una deuda era como el respirar, una señal de profundo agradecimiento, respeto y solidez moral.
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
Ryu escuchó atentamente la respuesta de Hiei. Definitivamente no era el típico chico que podías encontrar en la Villa del Acero.

-Entiendo lo que me dices.

Lo hacía, no lo compartía en absoluto, pero lo entendía. A Ryu le encantaba investigar sobre temas concretos, pero prefería encontrar la respuesta lo antes posible, no disfrutaba del camino, el objetivo y la respuesta era lo único que importaba. Imaginó a Hiei como un erudito, buceando en la inmensidad de libros que los monasterios debían tener a su disposición. Una vez más, pensó que aquel chico disponía de las aptitudes perfectas para llegar a obtener una sabiduría que el jamás podría alcanzar.

-Creo que yo querría saber la respuesta enseguida, e incluso agradecería el que no costase trabajo, pero te aseguro que se a lo que te refieres.

Acto seguido el monje volvió a agradecérselo con su gesto ya habitual, y con unas palabras que enternecieron profundamente al Uchiha.

No tienes que agradecérmelo-Dijo poniéndole de nuevo una mano en el hombro-Y porsupuesto no tienes ninguna deuda que saldar. ¿Estamos aquí pasando un rato agradable no? Me lo estoy pasando bien, no me supone ningún contratiempo todo esto, te lo aseguro, y aunque me lo supusiese, es algo que estoy haciendo porque me apetece, así que créeme cuando te digo que no tienes ninguna deuda que saldar.

Hizo una pausa, se le había ocurrido algo. Era un tema que le había interesado siempre y pensó que, quizá a alguien como Hiei, con esa tendencia hacia la filosofía y la comprensión del mundo, podría incluso resultarle fascinante. Además, era probable que sus palabras no le quitasen de la cabeza a su compañero la idea de tener una deuda con el, quizá con aquello lograría tranquilizarlo en ese sentido.

-¡Mira! Quiero enseñarte algo que a lo mejor te resulta interesante-Comentó con una sonrisa.-¿Sabes algo de los Uchiha? Me imagino que no...Era difícil que la gente no los conociese, pero en una vida apartada en un monasterio en la que no le habían enseñado ni su propia naturaleza de Chakra, no parecía imposible que le resultaran desconocidos.

-Mírame a los ojos-Dijo mientras sus expresivos ojos azules cambiaban hacia un impenetrable rojo con 3 tomoes negros alrededor de la pupila.-Esto es el Sharingan, es el doujutsu propio del clan. Verás, he estado estudiando todo lo que he podido al respecto y lo interesante viene ahora. Resulta que tiene varios niveles, y su evolución esta estrechamente relacionada con el shock emocional, con la experimentación de sensaciones negativas. Odio, Tristeza, Pena...solo cuando un usuario del sharingan experimenta un dolor intenso el ojo evoluciona y se hace mas poderoso. ¿Es curioso no? Podríamos decir que es algún tipo de maldición, si quieres ser fuerte, tienes que sufrir. Llevo un tiempo buscando la respuesta a porqué se produce este hecho, o a si la evolución del sharingan puede deberse simplemente a la experimentación de una emoción poderosa, sin que tenga que ser necesariamente negativa, pero no encuentro nada en la biblioteca. ¿Crees que en tu monasterio habrá alguien que tenga algún tipo de teoría o respuesta al respecto?

Cuando se dio cuenta de una de las conclusiones a las que podía llegar Hiei, se apresuró a matizar.

-Oh, en mi caso desperté este nivel con mero entrenamiento...no recuerdo haber experimentado nada como lo que te he descrito, pero créeme, parece que soy algún tipo de excepción. Los rumores dicen que aún existe un nivel del sharingan superior al mio, todo esto viene porque estoy intentando alcanzarlo, si es que es cierto que existe, y me gustaría no tener que sufrir mucho para ello- Terminó con una sonrisa, pero esta vez, era un tanto nerviosa.

Lo había hecho mas por Hiei que por el mismo, quería darle algo interesante en lo que pensar para compensar lo fácil que había sido descubrir su naturaleza de chakra.

-Bueno...¿Algo mas que quieras saber? ¿Algún sitio en concreto que quieras conocer? ¿te apetece un combate para practicar?
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Incluso con la jura y perjura de Ryu de que no era necesario, internamente Hiei sabía que su inconsciente sostendría la promesa hasta que pudiera ser saldada. No importaba que dijera aquello, sus acciones habían valido mucho más que el sentimiento que quería demostrar con sus palabras.

Sucedió entonces un rápido cambio de tema, seguramente para tratar de distraer la mente del monje. Ciertamente logró captar su atención, eso seguro. No olvidaría el anterior curso de pensamiento, pero lo dejaría ir por un rato en pos de sostener la nueva conversación.

- Nada. - Contestó rápidamente, dando pie a la explicación subyacente.

Tal y por como lo describía, el clan al que el ninja pertenecía parecía tener una conexión irremediable con el dolor, físico y/o emocional, a cada cual mayor despertaba nuevos poderes en sus ojos, los cuáles también cambiaban de aspecto gracias a ello. Toda una ironía del destino, cruelmente diseñada con un propósito que no llegaba a vislumbrar, no detrás de esa cortina de sentimientos negativos que parecían rodear dicha técnica.

Mientras escuchaba atentamente y sin interrumpir, su semblante cambió a uno bastante… perturbado. Esa información le incomodaba; no por la misma en sí, sino por sus implicancias.

“¿Será un ejemplo de aquella máxima, “el fin justifica los medios”? Tal parece ser el caso, porque si bien según sus palabras pueden llegar a alcanzar un gran poder, ¿qué precio estarían dispuestos a pagar para conseguirlo? ¿El máximo, quizá? ¿Una vida? ¿Varias? ¿Y con qué fin? Es… demasiado; como si no fuese suficiente la metáfora del poder absoluto, parece que rigen toda su vida a partir de las capacidades de su ojo. Un mal paso y acabarían en una espiral descendente de ruina con tal de obtener esa capacidad...”

Fue entonces que una idea afloró brillante en su mente, ocupando toda su atención en darle forma para ser aplicable: ¿Y si la información de hecho existía? ¿Y si por lo menos, si no encontrarla, conseguía algún indicio de ella en la biblioteca del monasterio?

Había encontrado la manera de pagarle: conocimiento por conocimiento. La misma moneda, que en este caso podía valer tanto como el precio que estuviera dispuesto a pagar. Una sutil sonrisa afloró entre los restos del ceño fruncido y la cara larga.

- He de serte sincero: no tengo idea. Sin embargo, estoy más que dispuesto a agotar todos los recursos y tiempo que se necesite para averiguarlo. Es lo justo, y como no, lo mínimo e indispensable que podría hacer luego de tu ayuda. Solo dime cuándo y concertaré la visita.

Esperaba con aquello poder calmar tanto sus propias ansias internas, surgidas de la reveladora información, como las que habían brotado en Ryu.

Lo siguiente, entre tanto, le sorprendió bastante: le estaba pidiendo un duelo.

- ¿Un combate de práctica? - Eso sí que le había descolocado un poco, haciéndole cruzar los brazos y arquear una ceja. - ¿Qué tienes pensado? No es todos los días que se invita a un visitante a chocar puños, quiero imaginar…

Si bien había picado su curiosidad y ahora le devolvía, aún con la ceja arqueada, una media-sonrisa algo jocosa, quería escuchar qué tenía para decir luego de la petición.
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
A Ryu no le sorprendió la respuesta de Hiei, no esperaba que supiera la respuesta a algo como eso, que ni el mismo había logrado obtener a través de mucha investigación concienzuda. No obstante, la proposición del monje si que le pilló por sorpresa. Como sospechaba, por mucho que le insistiera no le quitaría la idea de la deuda de la cabeza.

-¡Genial! estos días estoy un poco ocupado, ¿estoy participando en el torneo por la paz sabes? Si...se que te resultará irónico, combates en nombre de la paz... Es una forma de ganar dinero para el organizador. Ya pasé dos rondas y tengo que prepararme para los cuartos de final. ¿Que te parece la semana que viene?

Quizá los monjes tuvieran la respuesta a su pregunta. Quizá podrían confirmarle o desmentirle la existencia del Mangekyou Sharingan, de existir, de evadir los requisitos para alcanzarlo. Además, agradecía poder pasar mas tiempo con Hiei, era un muchacho que no paraba de sorprenderle.

Era el momento de hablar sobre el combate, no estaba muy seguro si al monje le había convencido la idea.

-Oh esto no es una costumbre por aquí, es mas bien una tendencia mía. Me gusta conocer diferentes estilos de pelea, técnicas, habilidades etc. Soy bastante curioso en ese aspecto.-Le estaba diciendo la verdad sin tapujos.-Existe un sitio a unos pocos metros de aquí, el campo de entrenamiento de la villa, está bastante aislado y seguramente lo tengamos solo para nosotros. La gente esta pendiente del torneo y entrena en las mismas instalaciones en las que se realiza.

Comenzó a andar hacia el lugar despreocupadamente.

-Te lo enseñaré, y si luego no quieres pelear no peleamos, no te preocupes, pero así por lo menos lo ves.-Hizo una pausa. Lo que iba a preguntar a continuación era muy personal, no sabría si obtendría respuesta, y de obtenerla, seguramente se encontrase con la pregunta formulada para el y se vería obligado a responder algo que, para alguien como Hiei, no sería agradable escuchar.

-Voy a hacerte una pregunta, pero que quede claro que tomaré como un agravio ni nada parecido si no quieres contestar. ¿Cual es tu objetivo Hiei? ¿Que es lo que quieres conseguir? Si es que hay algo particular que quieras conseguir.
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Así que él no era el único con algún tipo de peculiaridad propia. Era lo más lógico del mundo, claro, pero Hiei siempre se había visto como “aquél chico del rincón”, alguien reservado que compartía poco lo que pasaba consigo mismo, y por tanto siempre había tenido esa sensación de ser “el más raro”.

Desde darse cuenta había estado haciendo un esfuerzo para tratar de ser más expresivo, aunque claramente estaba teniendo algunos altibajos a juzgar por las reacciones que Ryu había tenido con él durante el día. Debía seguir practicando; como había dicho el maestro apenas llegaran a la villa: la perseverancia era la clave. Así como gracias a dicha perseverancia había conseguido descubrir sus afinidades elementales, así también debería practicarla hasta dar con el nivel justo de apertura de su persona con el exterior.

- Adelante, muéstrame. Yo te sigo. - La ironía del torneo no había pasado desapercibida por Hiei, pero la verdad era que por mucho que lo pensara, aportara ideas o incluso refunfuñara, no había manera de cambiar el hecho de que la única motivación detrás del mismo era el dinero, como bien su guía había dicho, y por ende no habría motivo alguno para cambiarlo sin algo de valor semejante como respaldo.

Siguió pensando en aquél hecho durante el trecho de caminata, casi hasta olvidarse de la propuesta de visita. Si no fuera porque tras verle la rubia cabellera por detrás hubo un destello semejante dentro de su misma cabeza, se le habría olvidado completamente por su tendencia a perderse en las infinitas vías del pensamiento.

- ¡Casi me olvido! Tu dime cuándo y yo me encargo de arreglar los detalles de la visita. El día que quieras estaré a tu disposición; tú decides.

Estaba respondiendo a medida que iba recordando las preguntas, sin un orden en particular. Vaya embrollo que se había hecho; todo por ensimismarse como lo hacía habitualmente. Tenía que mejorar esa faceta suya, y rápido.

- Eres mi anfitrión y guía, creo que nos caemos bien mutuamente y hasta diría que, salvando las distancias, podemos confiar en el otro; si una de las actividades que planeas para que yo pueda aprender de los ninjas es un pequeño entrenamiento de combate, entonces vamos adelante con ello. Confío en tu percepción sobre este asunto, porque hasta ahora no ha errado en nada.

“Solo espero que al honorable maestro no le incomode mi resolución… Bien puedo ver mi futuro entre botes de pintura y toda la muralla perimetral del templo con dos capas por cada lado…”

Sí, en aquél momento un escalofrío recorrió su cuerpo de tan solo imaginarse el castigo por entablar esa pequeña pelea simulada.

Increíblemente la sensación de incomodidad pasó rápido, puesto que la siguiente pregunta del ninja le volvió a sorprender. ¿A qué se debía tan repentina profundidad? No es como si él mismo no pudiera ser así de intenso la mayor parte del tiempo, es solo que… bueno, ciertamente le había descolocado un poco siendo que venían de una conversación mundana cuanto las hubiera.

- Pues… una de las cosas que más deseo, y es la razón por la cuál te he pedido hoy que me oficiaras de guía, es el conocer el mundo, a sus habitantes; el por qué son como son, tan distintos a pesar de ser todos humanos. - Entre tanto fue rebuscando entre sus ropas aquella foto que siempre llevaba consigo, su bien más preciado en este mundo. Cuando la tuvo en la mano, con mucho cuidado y con una mirada que rogaba por favor que la tratara con sumo respeto, la pasó a manos de Ryu para que este la viera. - Y lo segundo en orden de conversación, aunque empatado en importancia personal, es ella.

Le dejó un momento para que su interlocutor la observara, tras lo cual volvería a hablar:

- No sé quién es, ni de dónde. Ni siquiera el cuándo fue tomada, salvo por el hecho de que es vieja, y por ende que ella seguramente ya no se vea exactamente así hoy en día. Solo sé que me pertenece, que lo ha hecho desde que tengo memoria, y que por algún motivo inconsciente me es extremadamente importante. ¿Recuerdas lo que te dije acerca de mis primeros recuerdos con los monjes? Pues esta foto me acompaña desde aquél entonces; ya estaba conmigo cuando ellos me adoptaron.

El haber comenzado su viaje ahora, a esta edad y no antes, era en parte porque quería estar listo para el mundo que le esperaba allá afuera mientras trataba de encontrar a la dueña de esa fotografía. Sabía que sería una tarea ardua y muy difícil, y no quería tomarla sin antes estar completamente preparado para las adversidades que seguramente se encontraría en el camino.

Perdón por el cambio tan abrupto de color, juro que traté de aguantarlo lo más que pude pero es que no consigo que me guste, por mucho que lo repita U.U

A partir de ahora me ceñiré al violeta con la misma composición que llevaba hasta ahora: negrita para diálogo y cursiva para pensamiento.

Espero no cause problemas :S
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
-El jueves de la semana que viene por ejemplo, ¿te parece bien?

Hiei había seguido a Ryu de buena gana y parecía, para el placer del Uchiha, que estaba dispuesto a combatir. La conversación continuaba fluyendo sin problemas de camino al campo de entrenamiento. El monje le había confirmado lo que el Uchiha intuía, que le caía bien y le respetaba. Lo que en otras ocasiones hubiera sido obvio, le costaba confirmarlo por él mismo ante una persona como Hiei, que no era demasiado expresiva.

El chico le agradaba y deseaba que fuera mutuo, así que tras sus palabras, Ryu sonrió ampliamente y se animó todavía mas. Sin embargo, la sonrisa se le borró de la cara cuando su compañero respondió a la cuestión que le había hecho sobre su objetivo vital. Era un tema serio y no tocaba estar con una sonrisa bobalicona en la cara. El Uchiha, en su espontaneidad, preguntaba lo primero que le pasaba por la cabeza, conforme se le ocurría, y aunque lo hacía sin ningún tipo de maldad, era consciente de que no todo el mundo estaría dispuesto a contestar. No obstante, Hiei lo hizo. La primera parte de su respuesta la intuía, pero la segunda si que le pilló totalmente desprevenido.

No le pasó desapercibido el mimo con el que el monje tocaba aquella foto. Sin duda era algo importante para el, y el mero hecho de que la compartiera con el Uchiha ya significaba cosas. Ryu la agarró con toda la delicadeza que pudo, casi como si se tratara de un recuerdo propio.

"¿Es su madre? No tiene mucha pinta de monje...¿una shinobi?"

Entonces, sin previo aviso, se le vino a la mente el recuerdo de su propia madre. No le gustaba nada pensar en ella.¿Para que? Estaba muerta. Su abuela había intentado hablarle de ella en varias ocasiones y la respuesta del gennin siempre había sido la misma, levantarse e irse. Aile nunca había insistido, pero siempre volvía a intentarlo cada cierto tiempo.

Cuando se dio cuenta de que llevaba un rato mirando la foto, absorto en sus pensamientos, se la devolvió a Hiei con todo el cuidado del mundo.

-Te ayudaré a encontrarla.

Su voz sonó mas firme y decidida que nunca, casi como si estuviese dando una orden. Se veía reflejado en el monje en ese aspecto., su historia era parecida, pero con un poco de suerte, su nuevo amigo si que podría encontrarla viva. Acto seguido, sacó de su bolsillo un papel, se mordió levemente el dedo y usó su sangre para apuntar su dirección. Una vez hecho esto le dio el papel a Hiei.

-Perdona, no tenía pluma-Dijo encogiéndose de hombros-Esa es mi casa, un día que estés listo, si me necesitas, ya sabes donde puedes encontrarme. Pediré una audiencia con Garou, el Haganekage, si hace falta. Le llevaremos la foto, quizá el pueda darnos alguna pista.

Hizo una pausa antes de aclarar.

-Si quieres que te ayude eh, si no no pasa absolutamente nada. Entiendo que es algo personal y comprendería perfectamente que sea algo que quieras llevar a cabo solo.


Para cuando se dio cuenta ya habían llegado a la puerta del campo de entrenamiento de Acero. Ryu se dirigió al guardia mostrándole su banda de gennin de la villa.

-¡Que hay! Nos gustaría usar el campo de entrenamiento un rato si puede ser.

Como única respuesta, el guardia se retiró abriéndoles el paso.

-Son muy sosos, parece que llevan un palo metido por el culo permanentemente-Susurró al oido de su compañero.

Una vez dentro, verían que el lugar era como una especie de gimnasio que gozaba de todo tipo de artilugios de entrenamiento, y en cuyo centro había un tatami, cuyo estado denotaba algo de antigüedad y eso, cubierto por una cúpula que los aislaba del resto de zonas. Ryu se apresuró a subir al mismo y adoptar una una posición defensiva.

-¿Que me dices Hiei? ¡Vamos! ¡ataca con todo lo que tengas!



Como si escribes cada vez en un multicolor diferente xD Cero problemas.
 

Sigma.

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,593
Ubicación
In your head.
Una vez más, Ryu volvía a sorprenderle.

Esa determinación solo la había visto un par de veces, contadas quizá con los dedos de una mano, en situaciones de vida o muerte durante sus viajes de más pequeño.

Era increíble lo que la perseverancia humana conseguía. No pudo sino sonreír tiernamente ante el pedido-afirmación del chico, puesto que nunca se hubiera imaginado tal cosa de un completo extraño. Sí, a medida que pasaba el día iban conociéndose cada vez más, pero no dejaba de ser el primer día de encuentro mutuo para ambos.

- Nuevamente me veo humillado en mi propio juego de humildad. De todo corazón, gracias.

Dejó escapar una lagrimilla pequeña, tanto que no llegó a notar cuándo se hizo camino hacia abajo desde la comisura de su ojo izquierdo. Acto seguido aceptó el papel que le entregaba, aunque no sin antes tratar de distender el ambiente con un pequeño chascarrillo:

- ¿Sufres alguna enfermedad de la que deba saber? Porque mira que no quiero pescarme nada eh…

Dicho aquello hizo nuevamente la ya típica reverencia. No recordaba haberla hecho tantas veces en tan corto período de tiempo desde que era pequeño, cuando recién comenzaba su entrenamiento. Mucho que aprender en aquella época, incluida la forma adecuada de agradecer aquello que lo merecía.

Llegaron en tanto a la zona de entrenamientos de la que el Uchiha había hablado, momento para el cual hizo nueva gala de sus dotes de ninja para hacer que les dejaran pasar. A los dos, esta vez. Y no sin antes advertir nuevamente un comentario jocoso por su parte, el cual hizo que Hiei riera tímidamente con tal de no alertar a los guardias de que el chiste iba a sus expensas.

- No seas así. Te aseguro que si tu estuvieras en el lugar de cualquiera de ellos, cuidando una locación de ningún interés durante todo el día, sin poder optar a una asignación o siquiera a un fugaz momento de acción, también estarías con la cara larga y los ánimos por los suelos.

A partir de allí los tiempos se aceleraron: Ryu estaba ansioso, y lo mostraba abiertamente por la seguridad y velocidad con la que había puesto pies en el tatami y había adoptado aquella posición de lucha.

Ya no había más que hacer; había llegado la hora y no había lugar en dónde esconderse. Aún si no le terminaba de gustar la idea de cruzar golpes con el muchacho, era su deber de honor aceptar y proseguir con el acuerdo que tenían. Después de todo, su guía estaba haciendo aquello por él, y no podía ser menos negándole lo que él mismo había pedido en un primer momento.

- Muy bien. Espero que podamos divertirnos… - Su tono fue dudoso, pero no dijo nada más.

Tras adoptar una posición básica para comenzar y darle la señal a su ahora contrincante de que estaba totalmente enfocado en la pelea se lanzó a la carrera contra él.

Su primer movimiento sería sencillo: al llegar a su cercanía buscaría dar una patada giratoria a la altura de sus piernas, aprovechando el envión de la corrida, para levantarlo en el aire o aunque sea desbalancearlo, cosa que aprovecharía acto seguido para darle una palmada en todo el centro del pecho, en el esternón.

Mientras tanto, también estaría al tanto de cualquier posible movimiento contrario para esquivarlo, ya sea mediante volteretas hacia atrás o hacia los costados.

¿Esto es como en D&D que teníamos que poner el resumen de las acciones en el FDI? Porque no vi regla alguna que lo diga, pero por si acaso xD
Iryöninjustu [Iniciado] y O.U. [Nulo] = 20 puntos

No elijo ningún objeto dado que Hiei ni sabe lo que le espera xP

-------------------------------------------------------

Chakra Abrumador [Medio] = 8 huecos
Nombre del Usuario: Sigma.

Nombre del Personaje: Hiei.

Imagen del Personaje: https://i.imgur.com/GpAeqG1.jpg

Edad Aproximada: 18 años.

Sexo: Hombre.

Rasgos Destacables:
A primera vista y de lejos, una llamativa melena de color violáceo. De cerca, se pueden apreciar mejor sus irises amarillos y tatuajes con patrón lineal que cubren gran parte de su cuerpo.

Vestimenta y Descripción Física:
Cuerpo tonificado y esbelto por la estricta rutina de ejercicios y la meditación. Mide 1,75 mts. y pesa unos 68 kg. Viste con sedas y algodones de colores oscuros y negros por simplicidad y facilidad de movimiento, ya que son las telas que menos restricciones le imponen. Complementa con un calzado de tiras de cuero, también oscuro, para la mayor cantidad de flexibilidad posible reteniendo solidez para los terrenos duros.

Historia:
No todos los Kaguya fueron salvajes de mentalidad barbárica con ansias desmedidas de sangre. De hecho, los hubo quienes se oponían a esta conducta violenta alegando, con justa razón, que esa actitud los llevaría a la extinción.

Sobra decir que eran tratados como parias, llegando incluso a ser desterrados o aún peor, asesinados por sus congéneres debido a esta visión “defectuosa” de la realidad.

Fue gracias a una de estas particulares visiones que Hiei nació.

Röhei Kaguya, su padre, era una de esas voces clamando razón a sus compañeros de clan. No era débil ni se dejaba intimidar, y más de una vez había mostrado su capacidad ante intentos de escarmiento, por lo que la máxima reprimenda que había sufrido eran períodos de exilio. Algunos auto-infringidos, otros por mandato y coerción.

En uno de estos exilios fue que conoció a Naoka, shinobi proveniente de Kirigakure. No fue amor a primera vista; de hecho, en un principio se llevaron bastante mal, gastándose bromas y tratando de imponerse el uno al otro en casi toda discusión o ejercicio en que se retaban. Sin embargo, con el tiempo creció en ellos una admiración y gusto por las cualidades del otro que los llevó a enamorarse perdidamente. Al poco tiempo Naoka quedó embarazada.

---o---

Pasaron tres años en los que Röhei tuvo que guardar en secreto a su familia, ya que cada vez más escuchaba entre los suyos el creciente rumor de un ataque hacia la aldea, y no podía permitirse ponerlos en peligro. Como ya había sucedido antes, ninguno de los miembros del clan podría entender lo que había sucedido con él, y peor aún, lo verían como traición e intentarían arrebatarle todo cuanto había logrado, antes claro de sacrificarlo por “el bien común”. Los pocos que pensaban como él también se verían en peligro si se enteraban, por lo que era un secreto con el que debía lidiar él mismo.

Lastimosamente, no iba a durar mucho más.

Naoka y Hiei le demandaban tiempo, cada vez más según el pequeño crecía. Incluso pensaron en, algún día, agrandar la familia si él conseguía desligarse por completo de sus congéneres. Demasiada ilusión y esperanza, puesto que se volvió descuidado en sus escapadas y tras levantar sospechas durante un par de meses, finalmente los descubrieron.

“Acostarse con el enemigo” fue lo más leve que le dijeron, desquitándose tanto con él como con Naoka y Hiei. Ni siquiera el chiquillo estuvo a salvo de las crueles torturas de los sádicos Kaguya, que en su sed de poder y venganza hacia la conducta de Röhei casi los matan una y otra vez, repitiéndose hasta que su hijo perdió la conciencia y la memoria por el trauma.

Ya no recordaría a sus padres, ya no lloraría sus muertes. En cierto modo, aquél destino era peor incluso que haber sido asesinado junto a ellos, dado que así al menos hubiese muerto en paz, rodeado de sus seres queridos.

Aquella fue la gota que colmó el vaso.

En un estallido violento y aberrante de furia Röhei y Naoka asesinaron a sus captores, aunque no sin antes el Kaguya haber sido herido gravemente. Ella, aún si herida, no estaba en peligro de fallecer. Su hijo solo se limitaba a llorar del dolor, sin hacer atisbo de buscar a su madre o padre. El daño ya estaba hecho.

Escaparon hasta un claro, pero la noticia de su ida ya había llegado a oídos del resto y ya estaban organizando patrullas de búsqueda. Ambos estaban extenuados, faltos de chakra y él no paraba de sangrar. Sabían que juntos no llegarían lejos, no sin morir en el intento. Tomaron la decisión más dolorosa de su vida: Röhei se quedaría y ganaría tiempo para que Naoka y Hiei pudieran seguir y perderles el rastro a sus perseguidores.

Tres días después, en una ruta marítima del País de las Aguas Termales, Naoka conoció a una cuadrilla de monjes que se encontraba en peregrinación hacia su monasterio en occidente. Su dolor físico era fuerte, pero su dolor anímico y espiritual era desgarrador. En cuestión de una semana había perdido al amor de su vida y su hijo había sufrido daños tan extensos que ya no reconocía a su propia madre.

No podía soportarlo; verle esa carita le recordaba cada vez todo lo que había sucedido, lo revivía con todos los sentidos, tal cual como si estuviese sucediendo otra vez.

Por segunda vez en su vida se vio enfrentada a una decisión imposible: pidió a los monjes que por favor se llevaran a Hiei. Las mejores posibilidades de escapar de la persecución por separado ni siquiera se le pasaron por la cabeza; simplemente ya no podía ser su madre, iba a ser demasiado doloroso, para él y para ella misma.

Los monjes entendieron y aceptaron, aún si forzados por las circunstancias. Ayudaron a curar las heridas de ambos, y una vez llegados a puerto, la amarga y atroz despedida tuvo lugar: un último beso en la frente de Hiei, quien por un momento esbozó una leve sonrisa ante el cariñoso gesto de su madre solo para echarse a llorar nuevamente en el siguiente. Naoka les entregó como recuerdo una fotografía que Röhei le había tomado en el momento de confesarle su amor, alegando simplemente buena suerte en el viaje. No tuvieron el corazón para negarse ante ese último pedido, no luego de haber escuchado toda la historia de su boca.

Naoka desapareció hacia el norte, mientras que los monjes siguieron camino hacia el oeste.

---o---

Sun Tiang Tzu tomó a Hiei bajo su tutela, enseñándole como a uno más de los suyos durante los siguientes quince años.

El camino los llevó a recorrer y hospedarse en distintos monasterios a lo largo de su travesía: pasaron por los países del Fuego, de la Hierba, de la Lluvia, de los Pájaros, de la Tierra y del Hierro, antes de establecerse finalmente en las cordilleras que lindaban el país del Metal con su vecino del este.

Los años de aprendizaje, los territorios explorados y claro, el daño a su memoria perpetrado en la infancia, hicieron que Hiei creciera como uno más de la orden monástica, sin tener idea de su legado parental sanguíneo y cultural como shinobi.

Finalmente llegó el día en que su entrenamiento estuvo completo, el día de su cumpleaños número dieciocho. Sun consideró que su alumno estaba listo para enfrentar las adversidades de este nuevo mundo, con el promisorio advenimiento de una nueva época luego de las devastadoras guerras que hicieron sufrir tanto a oriente como a occidente dentro del continente.

Así comenzó el viaje de Hiei.

Descripción Psicológica:
Sereno, calmo, de pocas palabras y mucho pensar. No tiene mucho para decir salvo que se le hagan preguntas concretas sobre un tema interesante o del que sepa, entre en confianza con la otra persona o bien tenga dudas sobre un tema en particular; llegado ese punto, es capaz de preguntar y repreguntar, planteando diferentes puntos de vista, hasta el hartazgo de su interlocutor.

Curioso por naturaleza, sus viajes le han llevado a ver infinidad de variantes culturales y de comportamiento de los habitantes de los distintos países, lo que le lleva a preguntarse internamente cómo es que la gente puede ser tan diferente.

Aún así tiene sus momentos de cabezaduría, intentando aplicar su respuesta o solución pensando que es la mejor cuando puede no serlo y dándose cuenta de ello tardíamente. Por ello también es irascible cuando las cosas no suceden como él pensaba que lo harían, ya sea por giros inesperados o porque una solución en teoría idónea no aplica perfectamente en la realidad.

En cuanto a temas personales, es tímido con las mujeres en ámbitos civiles; ni siquiera todos sus viajes y experiencias han servido para quitarle esa sensación de vergüenza del estar solo con una chica. Sin embargo, ha aprendido de cierta manera a controlar la inacción con una cálida aunque retraída alegría de poder disfrutar de dicha compañía.

-------------------------------------------------------------------------------------
Villa y Clan: Hagane // Clan Kaguya.
Clase: Monje.
Especialidad: Monje base.
Rango: ¿?
Notoriedad: ---
Allegados/Amigos: Sun Tiang Tzu (Lao Shi, mentor y figura paterna de respeto y autoridad, lo crio desde la infancia); Naoka Hanekawa (madre, desaparecida desde que lo dejó con los monjes), Röhei Kaguya (padre, asesinado en su infancia).

-------------------------------------------------------------------------------------
Técnicas Propias:

Técnicas de Lista:

- Yanagi no Mai: (Req. Dominio del Chakra [Iniciado], Dōhijutsu [Iniciado]) Es la primera de las cinco danzas usadas por los Kaguya. Usando su habilidad para manejar sus huesos el usuario hace que de distintas partes de su cuerpo salgan hasta seis estacas de hueso, las cuales salen de las rodillas, los codos o las palmas de las manos, que puede usar para combatir.

- Rakanken: (Req. Taijutsu [Iniciado], Fuerza [Alto]) Un estilo de taijutsu que consiste en golpear al enemigo con impactos brutales al enemigo. Tiene seis variantes: Gangeki (Puñetazo), Tokken (Placaje de hombros), Shōshitsu (Rodillazo ascendente), Hoshō (Palmada), Shōgekishō (Palma ascendente) y Asshō (Palma descendente). Todas tienen el mismo efecto. En función de la diferencia de niveles entre el Taijutsu y la Fuerza del usuario con respecto a las del objetivo, la posible proyección de la víctima será mayor o menor.

- Senpuu: (Req. Taijutsu [Medio], Fuerza [Medio], Velocidad [Iniciado]) Una técnica consistente en una poderosísima patada giratoria en el aire normalmente dirigida a la cara del enemigo para noquearlo, causándole daños inmensos. Evoluciona según las habilidades del usuario aumentan; según el nivel de poder, la técnica cambia su nombre para destacar su potencia.

Técnicas Básicas:

- Golpe Cercano: (Req. Monje, Taijutsu [Iniciado]) El usuario, sin moverse del lugar, puede lanzar un ataque a un rival muy próximo. Si es un golpe de puño, con la cabeza o la rodilla dependerá de las circunstancias, pero no será necesario moverse del sitio. Especialmente útil cuando se está rodeado, sorprendido, o restringido de alguna manera.

- Shanti: (Req. Monje, Determinación [Iniciado]) Mi doctor me recetó la meditación para enfrentar el estrés. Contra todo pronóstico, funciona. El monje hace una pausa por un momento y entra, mental y espiritualmente, en un estado de paz interior, encontrando serenidad y calma frente a sus agobios. Gana 1/2 nivel de Determinación contra Genjutsus y control mental. No funciona con el dolor, claro está.

- Kawarimi no Jutsu: (Req. Dominio del Chakra [Iniciado]) Una técnica que intercambia el cuerpo del usuario por el de algún objeto del entorno (en muchos casos), o un Kage/Mizu-bunshin, haciendo que el objeto reemplazado sufra todo el ataque mientras el usuario escapa indemne. A mayor nivel de Dominio del Chakra y Maestría en Ninjutsu más variedad de objetos pueden ser intercambiados por el shinobi para realizar la técnica. [Un uso abusivo del Kawarimi puede conllevar penalizaciones en la puntuación]

-------------------------------------------------------------------------------------
Características:
(Ventajas: Taijutsu, Determinación, Reflejos // Desventajas: Armas de Ignición, Genjutsu)

- Dominio del Chakra [Alto]
- Tanque de Chakra [Medio]

- Döhijutsu [Iniciado]
- Iryöninjutsu [Iniciado]
- Taijutsu [Alto]

- Maestría en Armas [Medio]

- Determinación [Medio]
- Fuerza [Alto]
- Percepción [Medio]
- Reflejos [Medio]
- Resistencia [Medio]
- Velocidad [Medio]

-------------------------------------------------------------------------------------
Objetos Únicos:

- Fotografía de una enigmática y bellísima mujer. Está vieja y gastada, decolorándose incluso, pero aún así su nivel de detalle salta a la vista. Hiei la posee desde que tiene memoria, y aunque sabe inconscientemente que es muy importante para él, no entiende por qué.

-------------------------------------------------------------------------------------
Conocimientos:

-------------------------------------------------------------------------------------
 

Summlaris

NUser
Registrado
31 Ago 2017
Mensajes
3,058
Hiei no le decepcionaba, seguía agradeciéndole cada gesto, y a pesar de que no tenía ninguna necesidad de hacerlo, con ello conseguía ganarse el respeto del Uchiha cada vez más. Incluso se había emocionado cuando Ryu le propuso ayudarle en la búsqueda de aquella mujer. Sin duda ese chico se merecía más de lo que tenía. Por si todas las muestras de humanidad del monje no habían sido suficientes, todavía fue capaz de empatizar con el guardia con el que el Uchiha había bromeado momentos antes.

"Que razón tiene"

Ryu ni se había planteado ponerse en la situación del hombre que custodiaba la puerta. Empatía, le gustaría tenerla, pero le costaba horrores preocuparse por gente que no era conocida. No obstante, Hiei ya había pasado esa barrera hace tiempo, por el sí que se preocupaba desde hacía ya rato. Por eso aquel combate no sería mas que un leve entrenamiento. Era consciente de que, si no conocía su naturaleza del chakra, era muy improbable que fuese rival para el. Todo indicaba que el monje acababa de empezar su aventura, así que únicamente lo cansaría un poco, harían algo de ejercicio, y vería que tipo de luchador tenía en frente.

Era una forma de satisfacer la curiosidad de Ryu y de entretenerse un rato, pero no solo eso. Con suerte, en el fragor del combate manifestaría algún tipo de linea sucesoria que les diese una pista para empezar a buscar a la mujer de aquella foto.

Sonrió cuando vio como el monje cargaba contra el y entonces cayó en la cuenta.

"No tiene ni idea de mis habilidades reales"


El chico no pertenecía a la villa y no había visto nada del torneo del poder. Era posible que, en su mente, y conociéndolo un poco como ya lo conocía, incluso pelease preocupado por no hacerle daño.

"Taijutsu eh"

Sin activar el sharingan, el Uchiha se limitaría a esquivar algunos golpes, bloquear otros, e incluso recibir algunos de ellos a propósito. Así comprobaría la fuerza, velocidad y el estilo de pelea de su contrincante. Se encargaría, además, de alabar cada golpe bueno que el monje lanzase. Recordaba el combate que tuvo con Zerion al empezar y lo abrumadoramente inferior que se había sentido, no quería que Hiei pasara por lo mismo. Por nada del mundo se perdonaría herir a aquel chico que acababa de empezar, aquella lucha no era justa desde el comienzo, solo era un combate de práctica.

No se el arco que tienes pensado para tu personaje, pero si quieres que en el intercambio de golpes yo que se, le salgan garras de hueso a lo lobezno o cualquier historia de la linea sucesoria de los kaguya, no creo que haya problema en hacerlo mientras no sea una técnica real de la que dispongas, como algo que te surge inconsciente. No creo que supusiese ningun problema.


PD: MASTEEEEEEEEER NEED UUUUUUUU
 

JimmyMcNulty

NUser
Registrado
24 May 2016
Mensajes
3,773
Ubicación
Una cabaña de madera
No hace falta que metas tus acciones en un fdi como en D&D, Sigma. Solo es necesario que coloques tus acciones en condicional en el post, y si quieres destacar técnicas u objetos en negrita, como hacemos en el torneo, sería un favor para mí y para summlaris
Mientras Ryu y Hiei peleaban mediante el uso de taijutsu, alguien ejecutó una técnica cerca de ellos; se trataba del sunshin no jutsu, puesto que un montón de humo comenzó a dispersarse rápidamente sobre el tatami. Un hombre de cabello blanco y vestimenta de shinobi hizo acto de presencia. Él hizo un gesto con sus palmas, indicando con sus brazos extendidos hacia adelante que detuvierais el combate.

-Si necesitáis un árbitro para vuestro combate, aquí lo tenéis. Me llamo Kari Suigin, líder del Grupo Sanso... -el shinobi miró a Ryu-. ¿Tú no serás el genin nuevo del grupo de Reisuke, verdad? Ryu Uchiha, si no me equivoco... ¿y quién eres tú? -le preguntó, curioso, a Hiei-. Vamos, no tengáis miedo, que no muerdo. De hecho, tengo una idea... ¿Qué tal si hacemos esto? Me apuesto una cena a que los dos caeréis a la vez en el combate, ¿qué me decís?

Desde luego, que aquel no tenía pinta de ser un día como otro cualquiera...
 
Estado
No está abierto para más respuestas.
Arriba