Evento especial halloween

Aquí se procedera a las peticiones de pjs e información y dudas sobre el juego de interpretación.

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daNin
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Evento especial halloween

Mensaje #1 por daNin » Mié Oct 18, 2017 3:12 am

:nas: Aquí tenéis lo prometido, y solo con tres días de retraso :lee: siento la demora pero la falta de sueño (aunque yo sienta exceso de sueño creo que se dice así) y de tiempo libre me tiene un poco espeso.

Resumiendo:
Debéis leeros la ambientación del spoiler, elegir un escenario dentro del contexto, crear una escena de miedo o asco en la que encuentre un cadáver y una reacción cuando este o estos cobren vida. Debe quedar un final abierto. Que ni muera vuestro personaje ni esté a salvo.
Intentad ser breves y centraros en la acción vivenciandola.

Ambientación: | +
La plaza de la misericordia estaba llena de puestos, se había decretado una mañana de luto por los afectados por el meteorito.
Así como un mercado ambulante para recoger fondos para las víctimas.

La noche anterior habían montado los puestos (maderas, mesas y telas básicamente) en la circunferencia de la plaza, dejando una base elevada en el centro, donde tendrían lugar los eventos recaudatorios.

Se habían repartido entre los puestos, diversos objetos que bienintencionados habian donado para recaudar fondos. Muchos de ellos eran objetos decorativos de los que por fin se habían desecho, pero también había equipo de combate en buen estado, libros y mucha ropa.

Las carretas y carretillas seguían llegando sin parar, había varios puestos con escalones en cuesta, algunos con hielo, para depositar fruta y carne para quien deseara abastecer tanto su humanidad como su despensa. Las cajas tenían formas y materiales diversos, algunas iban con bolsas, otras forradas con telas, muchas recubiertas con papel, todo valía para salvaguardar su contenido hasta que llegara a su destino.

Muchos de los transportistas eran miembros de órdenes afectadas por la catástrofes, como sus prendas decaidas y sus rostros sin vida así mostraban.

Una de las más afectadas era la secta de la vida transitoria, una hermandad de monjes, que defendían dar un sentido como grupo además de como unidad, perpetuar una labor con su existencia. Sus integrantes se caracterizaban por su humildad y su generosidad, y eran bastante queridos por la ciudad, la cual, había les permitido establecer su sede entre sus muros. Cambio que aún no se habia dado cuando el meteorito destruyó el templo diezmando su numero de integrantes y sepultando sus pertenencias.


No pocos solidarizaban con su renacer, y a primera hora de la mañana, tanto miembros del consejo de acero, como comerciantes con vista de oportunidades, estaban en la plaza apoyando la causa.




Tenéis de plazo hasta el 30 octubre.
Si cumplis los requisitos se darán diez puntos por participar, y 15 al ganador (puede ser por votación general o a eleccion del master, hacedmelo saber).

Cualquier duda estoy a un mp de distancia. Os pongo un post como ejemplo, este se podrá votar.
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daNin
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Mensaje #2 por daNin » Mié Oct 18, 2017 3:19 am

Fdi. - Habla Sakura
"Piensa Sakura" . Fdi

Disfrutaba de un día para pasar con mi hijo, y me sentía afortunada por ello.
El pequeño Eyren estaba cada día más trasto, tampoco era mi deseo que fuera de otro modo, sabría comportarse si era necesario, pero no llevaría una vida aburrida por ello.

Era increíble lo que habían montado en pocos días, la masacre de la secta de la nueva vida fue un golpe duro.

Habíamos dado gracias de que el meteorito cayera en una zona despoblada, podría haber muerto mucha más gente, pero estos desinteresados monjes hubieran cumplido una labor social importante y sus compañeros estaban abatidos y sin recursos, era nuestro deseo ayudarles.

No disponía de mucho dinero, así que decidí abastecer mi despensa con los bienes que agricultores y ganaderos habían dispuesto y que la propia secta transportaba con esfuerzo.


- ¿Desea que le ayude? , dije acercándome a uno de los encapuchados, que se negó con determinación.

Vimos una bonita lampara de aceite mal envejecida, y cuando vi el brillo en los ojos de mi hijo supe que pagaría un precio mayor de su valor para regalarsela, pero este exceso era para un buen fin y no me dolió pagarlo.

Eyren estaba pletórico con su fuente de luz creando sombras, y teatralizando las siluetas. Fuimos a un puesto y me puse a hablar con el dependiente de la carne, se mostró incluso optimista con el reflorecimiento de la orden, mucha gente quería ayudar, y tenian varios candidatos para ser novicios, aunque no era fácil encontrar miembros aptos, era un buen principio.

Enredados en la conversación ninguno de los dos vimos como mi pequeño se introducia en la antesala del puesto, y me dispuse a recuperarle antes de que recibiera una merecida bronca.

Me colé sin ser vista, la sala estaba a oscuras y en completo silencio, era mas grande de lo que cabía esperar, vi la luz de la lámpara, y me acerqué en silencio.

Mi hijo miraba expectante un montón de cajas y paquetes cubiertos de papel sin apreciarse su contenido, la luz titilaba y generaba formas de sombra entre las varas de madera y las cajas. De pronto el silencio se vió roto, primero sonidos sordos, como voces de ultratumba, luego como rasguidos y jadeos desde diversos puntos. Aterradoras presencias pir doquier.
- Eyren, estoy contigo - Anuncié abrazandole y buscando con urgencia la salida.

La luz se apagó repentinamente, y el grito penetrante de mi hijo resonó en toda la estancia. No veiamos nada. Lancé un suiton suiheki como protección antes de que el sorprendido tendero encendiera los fosforescentes y la instancia se iluminara en su totalidad.


La celulosa mojada se volvió traslúcida mostrando decenas de cuerpos ensangrentados, muchos eran cadáveres cercenados, rostros aplastados, faltos de miembros, algunos aún luchaban contra sus ataduras.

Tapé los ojos de mi hijo y lo estreché contra mí, mamá esta aquí nada has de temer.
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Summlaris
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Mensaje #3 por Summlaris » Mié Oct 18, 2017 4:02 pm

Caía la tarde cuando Ryu decidió acercarse a la plaza de la misericordia en la que había montado un mercado solidario por las víctimas del meteorito. No necesitaba nada, pero compraría cualquier cosa con el fin de aportar su granito de arena. Su mirada se detuvo en uno de los puestos en el que se exhibían diferentes armas de combate, especialmente en un kunai cuya base estaba hecha de un material que no conseguía identificar.

-Hueso, es de hueso.- El mercader se había percatado del interés del joven y no dudó en acercarse a conversar.

Su cara era extraña, tenía los ojos extrañamente abiertos y el Uchiha pudo percatarse de los múltiples tics que poseía. Su voz era extrañamente aguda, casi parecía un silbato capaz de pronunciar palabras.

-¿Te interesan los objetos relacionados con la muerte verdad? ¿te gusta la muerte?¿crees en la muerte?

Pronunció esas palabras cada vez mas cerca de Ryu, con sus ojos enfermizos clavados en el. El uchiha estaba cada vez mas incómodo.

-Me interesan las armas, soy un ninja, pero solo he venido para colaborar con los afectados. No se a que te refieres con "creer en la muerte" pero aléjate un poco tío, por favor.

-¡DISCULPE EL ATREVIMIENTO!- Había alzado su aguda voz hasta el punto de gritar desmesuradamente, Ryu dio un respingo, sorprendido.

Cogió el kunai apresuradamente, se lo guardó en el cinto y dejó el dinero encima del mostrador, quería alejarse de aquel hombre que le daba tan mala espina.

-Espere joven, espere, soy de la secta de la vida transitoria, muchos de mis hermanos murieron con ese meteorito. Creo que me ha afectado más de lo que esperaba...me siento tan solo...tan tan solo... Le agradezco mucho su contribución, pero querría pedirle un favor. Mi casa está cerca de aquí y mi madre siempre ha querido conocer algún shinobi, los adora, los admira por como nos han ayudado desde entonces. ¿Me acompañaría a visitarla? Solo será un momento.

Parecía haberse relajado y el Uchiha sintió una renovada ternura. Conocía la secta de la vida transitoria y sabía que era uno de los grupos mas afectados por el impacto del meteorito. Ahora entendía porque aquel hombre estaba tan trastornado, debía ser un golpe difícil de superar.

-Iré a ver a tu madre amigo, me llamo Ryu. Oye, ¿Que querías decir con eso de creer en la muerte?

-YO SOY KANNAN, kannan, kannan, kannan. La muerte, la muerte es una puerta, todos estaremos juntos en la muerte.

"Se le ha ido la pinza totalmente al infeliz"

-Seguro que si jeje.

La casa estaba a unos 10 minutos de la plaza. Por la pinta, Ryu pensó que tenía que estar abandonada. Knaan le invitó a pasar. El comedor se encontraba nada mas entrar, todo lleno de polvo, vacío. Seguidamente, unas escaleras de caracol permitían el acceso al sótano.

-POR AQUÍ

Era un sótano amplio, con una mesa en mitad de la sala, visible únicamente gracias a la tenue luz de un candelabro. 3 siluetas se encontraban sentadas alrededor. Ryu no podía distinguir sus caras, no con tan poca luz.

Knaan le hizo un gesto para que esperara en el último escalón de la escalera, mientras este se acercaba a la mesa. Ryu no entendió el porque pero lo achacó a costumbres familiares y esperó.

-Mira mama, es un shinobi.
-Te dije que arreglaras las goteras- la voz de la aquella mujer era más grave que la de su hijo.
-Pero mama...es un shin
-¡LAS GOTERAS!

Ryu no entendía absolutamente nada, los hermanos se movían levemente en su asiento, como intentando levantarse pero sin llegar a hacerlo, la madre, por otra parte, empezaba a convulsionarse frenéticamente.

"Que cojones esta pasando aquí"

Miró hacia arriba,en busca de las goteras que tanto parecían enfurecer a aquella mujer. No podía ver el techo, de nuevo la luz le impedía apreciar prácticamente nada.Fue entonces cuando una gota cayó en su frente y se deslizó por su mejilla, hasta su boca. No era agua, aquello era...

"¿¡Sangre?!"

Inmediatamente activó el sharingan. Ahora podía verlo, todo. La cara del joven fué tornando en una mueca de terror indescriptible. El techo estaba emparedado con cuerpos humanos, brazos, piernas, cabezas. La sangre goteaba por doquier. Los cuerpos en torno a la mesa estaban amordazados y atados a las sillas. Sus caras inertes y sus ojos totalmente blancos delataban su carencia de vida. Y aún así, se movían, luchaban por liberarse de sus agarres, por salir de allí.

-jajajajajajja- Knaan se reía como un loco, con dos voces. Ryu entendió que su madre jamás había pronunciado una palabra, que hablaba consigo mismo.

-¡Y ESTA ES MI FAMILIA!- Gritó mientras quitaba la mordaza al cuerpo de su madre muerta. Solo emitía gruñidos.

En ese momento una de las ataduras que la mantenían sujeta, fallo. La siguiente escena que el joven Uchiha contempló fue aquel cadáver abalanzándose sobre Knaan, mordiéndolo, destripándolo mientras este se reía a carcajadas.

Con los ojos abiertos como platos y en evidente estado de shock, Ryu no pronunció palabra, acumuló el chakra caliente en su pecho y se dispuso a acabar con aquella locura para siempre. Un último grito llegó a sus oidos antes de lanzar el katón.

¿¡¿¡HAHAHAHA DIME RYUUU, CREES EN LA MUERTE?!?!?!
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Lergand
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Mensaje #4 por Lergand » Dom Oct 29, 2017 2:15 pm

La caída del meteorito había sido toda una catástrofe. Tanto para le gente a la que había afectado directamente, como habían sido los de la secta de la vida transitoria. Su monasterio había quedado destruido a consecuencia de la caída del meteorito. Su templo derruido y sus filas diezmadas. Ahora, sólo les quedaba pedir apoyo para las víctimas que, como ellos, había sufrido la desgracia. En la plaza de la misericordia se había montado una especie de feria improvisada. Había puestos de compra-venta de productos. Todo con fines recaudatorios sin ánimo de lucro, a favor siempre de las víctimas.

Los Reiden, en su reciente llegada a Occidente, habían decidido demostrar que habían venido para ayudar. Su integración cada vez era más notable y la gente adoraba la amabilidad con la que el clan trataba a las personas.

En este caso, habían montado una serie de actuaciones en el escenario. Un joven había cantado una canción muy animada, que ayudó a olvidar la tristeza a la gente durante un buen rato. Más tarde, una obra de teatro sobre los orígenes del clan tuvo en vilo a sus espectadores, una trama de misterio, tragedia, amor y traiciones cuyo inesperado final emocionó a algunos. Tras algunas actuaciones de otros clanes y particulares, los Reiden volvieron a montarse en el escenario para hacer una demostración de combate, un duelo que acabó con una ganadora muy risueña y pecosa, unos seis años; frente a su oponente, una niña de nueve. Después, sus madres culminaron las actuaciones del clan con un número de “fuegos artificiales” hechos con Raiton.

Los aplausos invadieron la plaza. Zerion, desde un lugar apartado, había estado atento a las actuaciones de sus familiares. Sentía una mezcla de felicidad y melancolía. Es verdad que era una maravilla que el clan viniera con él, que se integraran tan bien y que los desertores, uno a uno, regresaran con sus familias, aunque la forma fuera el Genjutsu. Y melancolía... Por los tiempos en los que no tenía que preocuparse del bienestar de los Reiden, de buscar, capturar, apresar y sumir en el Genjutsu para que volvieran al clan. Era duro, y echaba de menos los tiempos en los que Ayame estaba con él.

El genin, pues sólo era un genin, sentía miedo. Demasiada responsabilidad.

Se cubrió la cabeza con una capucha y salió de la plaza con paso silencioso. Deambuló por los altos edificios de Haganegakure durante un buen tiempo, tanto que el bullicio de la ciudad se vio ahogado por el pesado y vacío silencio de la ciudad. Los callejones se hacían cada vez más estrechos y la luz del sol apenas llegaba a iluminar el suelo. Parecía de noche, una amenazadora oscuridad en el más claro día.

Para cuando se dio cuenta, ya era tarde. Estaba perdido en una ciudad que no conocía del todo bien y en un barrio nada seguro.

El frío filo del cuchillo en su cuello lo había sacado de su ensimismamiento. Una voz ronca le decía con voz calmada que soltara toda la “pasta”.

-No llevo nada enci... -sangre. Lo habían degollado y la sangre se escapaba sin freno. Notaba cómo se le inundaban los pulmones y tosió al notar que se ahogaba. El suelo llegó a su cabeza en un segundo, que le rebotó en el suelo sin remedio. Notó que le registraban los bolsillos y le dieron una patada de frustración en el costado antes de que su asesino desapareciera. Antes de que todo desapareciera de su vista, haciéndose cada vez más borroso, y finalmente negro.

(…)

Minerva corría. Las lágrimas brotaban de sus ojos sin contención. Debía llegar a donde se encontraba su hijo antes de que su corazón dejara de latir. Estaba muriendo...

Como guiada, recorrió las calles de la villa, segura de a dónde se dirigía. Y así fue dejando atrás la luz para sumirse en la oscuridad. Así fue como llegó justo a tiempo para ver a su hijo tumbado sobre un charco de sangre, inmóvil...pero no sólo.

Unos metros más allá había un bulto en las sombras que se movía, como convulsa. Sonaban chasquidos húmedos y respiraciones ahogadas y entrecortadas. Un brazo se alzó del suelo, llevaba un cuchillo ensangrentado en la mano, le temblaba. El bulto escupió una palabra casi inaudible. “Ayuda”. Y dejó caer el brazo y el cuchillo rebotó cerca del cuello de Zerion.

Minerva tenía claro cuál era la prioridad. Se mordió el dedo, hizo unos sellos y una voluta de humo descubrió a Chi, el pequeño kitsune médico, que no tardó en tratar a Zerion.

Mientras tanto, con paso lento, la madre del genin se acercó más al bulto que, pese a haber dejado caer el brazo, no había dejado de moverse convulsamente. No se veía bien, pero juraría que había otra persona junto a él, acuclillada.

-¿Están bien?
-preguntó prudente. No hubo respuesta.

Del bolsillo, sacó una varilla luminosa de juguete, de las que se compraban en los puestos de la plaza de la misericordia. La dobló y comenzó a iluminar de forma fosforescente su mano. Con cautela, la lanzó en dirección al brazo que quedaba visible desde su posición. Una cara congelada en una mueca de dolor y los ojos abiertos como platos fue iluminada por el tono verdoso de la varilla. Si miraba más allá, Minerva podía ver el tremendo agujero en el abdomen de aquel hombre, y la cabeza que se introducía en él de forma intermitente para arrancar pedazos de vísceras y órganos internos del cadaver.

Lo más escalofriante fue ver que lo que creyó otra persona, que ahora comía del cadáver, era de hecho, otro cuerpo sin vida. Le faltaban las piernas y se veían rastros de que se había arrastrado hasta allí.

Zerion despertaba entonces de su inconsciencia, y pudo observar también la escena.

Aquello no era natural. Minerva activó su doujutsu y, para su sorpresa, unos símbolos del Clan Reiden aparecieron en el edificio de la derecha, tras sus muros. También en una parte del cuerpo del muerto viviente, en el abdomen donde tenía clavada una estaca de oro con uno de los símbolos de los medallones magnéticos de los Reiden.

-Creo que acabamos de encontrar el laboratorio de uno de los desertores, Zerion -dijo refiriéndose a las decenas de estacas que clavaban a otros tantos cadáveres que se agitaban en un afán de zafarse de su cautiverio dentro del edificio y salir por la puerta derribada por la que ya había salido uno de ellos, y que ahora se alimentaba de un desprevenido ladrón.
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Numa
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Mensaje #5 por Numa » Lun Oct 30, 2017 11:16 am

Iori asistió en su forma de varón vestido con su túnica monje blanca. Había ayudado en todo lo que le fue posible, ayudó a montar los puestos, ayudó a mover mercancía y a pasar la voz, incluso entonó canticos por las victimas. - Shake away the pain - Y una pequeña voz a su lado le decía… “Ve a hacer algo más” Y el monje siguió buscando algo por hacer. Sus creencias le llevaban a pensar en ellos de forma alegre, ellos ya estaban en transición hacia una nueva vida, pero el dolor era para quienes quedaban vivos, quienes les extrañarían y una voz a lo lejos le decía “Estoy bien” las palabras sonaban frías, creía haberlas escuchado en algún momento.

Cuando se dio cuenta se había desmayado, no había probado alimento alguno en mucho tiempo y todo el cansancio de su entrenamiento y su servicio había llevado a su cuerpo a ceder. Una amable mujer le había levantado con una pieza de pan y un poco de leche enmielada. La señora le advirtió que debía tener cuidado, unos chicos veían en su dirección con miradas inapropiadas. “Me está mirando” Iori comía casi en un letargo hasta que volteo su vista hacia abajo, una vez más estaban ahí, la túnica le quedaba muy grande, pero ellas detenían su descenso.

Recobró un poco de fuerza y se dispuso a pedir a la gente ayuda, a platicarle a cualquiera que estuviera interesado a escuchar acerca de los monjes, a convencer a la gente de apoyar un poco más y a ofrecer a gritos animosos los productos de los mercaderes, estaba haciendo una gran labor justo después de levantarse y el joven sospechaba por qué pero aun así siguió, consiguió una cesta vacía la cual puso en el suelo y comenzó a bailar alegremente ante una gran multitud para recaudar fondos a la vez que subía el ánimo de la gente. Y a lo lejos escuchó una vocecita “Voy a hablar con ella” Y entonces recordó la voz, esas palabras habían sellado el futuro. Durante su danza las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, el triste recuerdo de su amigo que hasta ese día había permanecido enterrado en la negación al fin lograba salir a flote. Corrió hasta los árboles, en donde sus piernas perdieron todas las fuerzas y cayó desplomada de rodillas.

Su llanto disfrazaba los pasos débiles y torpes que se acercaban. - Déjenme solo, estoy bien - Soltó sin pensar, no podía parar de llorar. Cuando sus ojos lograron abrirse vio el cadáver de su amigo mirándolo con sus ojos llenos de ese inmenso vacío con el que miraba algunas semanas antes de quitarse la vida. Era imposible, su cuerpo había sido cremado hacia un par de años en un lugar muy lejano, pero tenía que confirmar que era él, así que se acercó gateando apresuradamente y lo tomó entre sus brazos, este a su vez extendió la mano hasta alcanzar su mejilla. Comenzó a mover sus labios “No debiste haber venido” Escuchaba la voz, pero no concordaba con sus movimientos ya que eran constantes como si tratara de masticar algo, su mano se deslizó hasta su nuca y comenzó a atraerlo con fuerza solo entonces notó una bandana de ninja y su mente se despejó como por un chispazo, no era su amigo, ni siquiera era alguien vivo. Tomó su cuello y lo empujó para alejarle, a la vez que trataba de retroceder, intentó por unos segundos que le parecieron eternos alejar el cadáver y su fétido olor a muerte hasta que escuchó un crujido, cayó hacia atrás mientras miraba al tipo, su brazo se había roto pero no mostraba dolencia alguna, solo trataba de incorporarse para seguir a su alimento. Iori retrocedió aún sin lograr pararse hasta que escuchó esos ruidos había estado ignorando, su cara se puso pálida, sus ojos demostraban angustia y su corazón latía rápida y bulliciosamente ante la amenaza que la rodeaba casi como llamándolos a beber su sangre viva.
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Mensaje #6 por martinilimon » Lun Oct 30, 2017 8:33 pm

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Aquel día había empezado como otro cualquiera, en aquel entonces no sospechaba lo que me depararía el devenir de las horas.

Tras una mañana tranquila, decidí acercarme a la plaza; donde los puestos del mercadillo se habían colocado días atrás. En aquel lugar podía comprarse de todo en las numerosas tiendas. - Buenas, ¿que es eso?. - Le dije a un mercader señalando uno de sus productos.

- Lo siento jovencita. - Dijo el hombre retirando aquel extraño artefacto. -Esto no esta en venta. - Lo guardó en una caja y se limitó a enseñarme otras cosas. - ¿Que te parecería esto para tus meriendas?. - Señaló entonces una tetera, en la cual habían dibujado una cara en ella.

- No gracias.- Dije mirando aquel horroroso dibujo. Me di la vuelta, buscando otro puesto, sin embargo algo raro estaba ocurriendo allí.

En aquel momento no sabía explicar el sentimiento que recorría mi cuerpo, pero era capaz de sentir unos ojos rojos clavados en mi cuello, cuya ubicación era desconocida para mi. "¿Quien me observa?". - Actuando lo más natural posible trate de buscar a aquella persona, sin embargo no fui capaz. La plaza y los puestos se vaciaban y el sol comenzaba a caer en el horizonte.

- Perdone a que hora... - El hombre de la tienda no estaba allí, tanto el como su puesto y sus objetos habían desaparecido. Me acerqué entonces a una mujer que se encontraba al lado del lugar. - ¿Sabe donde esta el hombre del puesto que había aquí? . - La mujer me miró extrañada, y su cara se tornó en un gesto de rabia.

- ¿Te parece apropiado gastar este tipo de bromas? Este puesto nunca ha estado ocupado, su dueño murió en la caída del meteorito. - Aquello no podía ser posible, sus palabras sonaban sinceras pero yo sabía con quien había hablado.

La mujer se marchó y yo me quedé como si me hubiesen echado un jarro de agua fría por encima. "Ahora enserio, que esta pasando aquí". - Decidí abandonar el lugar pero cuando estaba a punto de salir de la plaza lo encontré. "Que es esto" . - ¡si es algún tipo de broma no tiene gracia!. - Chillé. Frente a mi la tetera del vendedor, el gesto de sonrisa que tenía ahora mostraba una cara triste. Me agaché para recogerla del suelo y la sujeté entre las manos.

El dibujo de su rostro empezó a cambiar. Pegué un pequeño saltó y cerré los ojos, dejando caer la tetera al suelo, sin mebargo no escuché como esta se rompía, cuando volví a abrir los ojos no había ningún rastro de ella en el suelo. Salí corriendo por las calles de la villa y mis pasos me llevaron nuevamente a la plaza. Todo había desaparecido, en su centro la tetera. - ¡Paren! . -Aquello era irracional. - ¡Ayuda!. - Un genjutsu era todo cuanto se me venía a la cabeza, sin embargo era incapaz de despertar.

El suelo se abrió bajo mis pies, precipitándome hacia un oscuro abismo. El suelo que ahora pisaba era irregular y se escuchaba el fluir del agua; sin embargo era incapaz de ver nada. - ¿Hola? .- Mi voz temblorosa y nada segura apenas salía por mi boca. - Ay...uu..uuda. - Unos ojos rojos como el fuego se plantaron frente a mí, pero no eran los únicos. Al menos 4 pares de esos ojos me rodearon, el crujir de unos grilletes contra la pared y el paso del agua era todo cuanto escuchaba.

Una rayo de luz descendió, dejando ver lo que allí había. Mi cara se desencajo, la fuerza en mis cuerdas vocales había vuelto. Un grito ensordecedor retumbo en el lugar. Unos cuerpos demacrados, cubiertos con harapos y unos grilletes dejaban entrever tanto sus huesos como los escasos órganos que les quedaban. El corazón de uno de aquellos esqueletos bombeaba sangre, pero esta salía disparada en todas direcciones. Aquello fue demasiado para mi, y quedé inconsciente.

- Chica, despierta, ¿estas bien? . - Un hombre como pocos me miraba fijamente. Me encontraba tendida en el suelo de la plaza. Una gran multitud de personas se congregaban a mi alrededor. - ¿Te encuentras bien? Ha sido una dura caída. - A mi lado, una alcantarilla abierta. "¿Todo ha sido un sueño?". - El hombre me ayudó a incorporarme. Todo estaba exactamente igual a cuando había llegado allí, no había pasado el tiempo. - Yo la acompañaré.

"La joven Asuka decidió acompañar al hombre, sin percatarse en absoluto acerca del tatuaje que este tenía en su cuello; la tetera triste".
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